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VENECIA: PASEOS EN CALMA ✏️ Blogs de Italia
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VENECIA: PASEOS EN CALMA
Diario: VENECIA: PASEOS EN CALMA  -  Localización:  Italia  Italia
Descripción: Desde Rialto al Ghetto de Vencia, San Nicolò dei Mendicoli, Isola di San Lazzaro degli Armeni, Castelo e Isola di san Pietro. No es difícil escapar a las multitudes en Venecia. Solo hay que encontrar las puertas traseras ¿Vienes?
Autor: Lecrín   Fecha creación: 
 
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Etapa: LOS CONFINES DE DORSODURO: SAN NICOLÒ DEI MENDICOLI  -  Localización:  Italia Italia
Fecha creación: 10/01/2011 16:49  
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"Para el hombre sensible e imaginativo que viva, como he vivido yo mucho tiempo, sintiendo de continuo e imaginando, el mundo y los objetos son en cierto modo dobles. Verá con los ojos una torre, un campo; oirá con los oídos un sonido de campana; y al mismo tiempo, con la imaginación verá otra torre, otro campo, oirá otro sonido. En este segundo género de objetos está todo lo hermoso y placentero de las cosas."

GIACOMO LEOPARDI (1828)



¿Sabías que el nombre de Venecia podría provenir del latín veni etiam, “Venid otra vez”? La cosa dataría de los tiempos en que los habitantes de la Terra Ferma usaban estos islotes pantanosos como refugio temporal ante las incursiones bárbaras. Me encontré con tan sugestiva teoría preparando este viaje que, por las cosas de la vida, algo tuvo para mí de refugio temporal. ¿Me acompañas?




Para un reencuentro en solitario con Venecia me permito arriesgar un poco. Empezando por la época: una prometedora luna llena de noviembre cuando el agua sube y la marea humana baja. Incluso si fuera tu primer viaje, a veces apetece salir un poco de ruta ¿No? Escapar de las multitudes no es difícil en la ciudad del doble laberinto, acuático y terrestre. Venecia está llena de puertas traseras. Afina la percepción. Lo extraordinario puede estar en cualquier parte. Tal vez sólo lo veas tú.





Te cito en el Campo de Santa Marguerita, lugar sobradamente conocido en Venecia y un buen punto de partida. Es por la mañana y están los puestos de pescado. Acerquémonos a curiosear. Hay algunos especímenes de la laguna, en particular anguilas o ciertos cangrejos autóctonos. ¿Ves esa placa fijada sobre la pared? Muestra las medidas que debían tener los ejemplares a la venta. Salgamos luego por la Calle del Forno. Conduce a un río relativamente largo que va cambiando de nombre como es habitual en esta ciudad que es singular y es múltiple. Así tenemos no menos de una veintena de calles “del forno”, muchas de las cuales recibirán algún otro nombre, compartido a su vez con otras ruas, salizadas, cortes, sottoportegos…






De momento nuestro río toma nombre del vecino campo que acabamos de dejar atrás. Se agradece tener por delante una larga fondamenta para pasear despreocupadamente. Mientras, los palazzi –como el Foscarini o el Cicogna- van dando paso a construcciones más sencillas de una Venecia marinera y obrera.

La Scuola Grande dei Carmini e iglesia adyacente podrían poner un paréntesis artístico en el camino
y me dan a mi pie para contarte algo acerca de las Scuole en Venecia. Estas confraternidades de cariz filantrópico, bien laicas o religiosas, a veces constituidas en torno a un oficio, a veces por comunidad extranjera, asistían material y espiritualmente a sus miembros y a los necesitados. Las scuole grande en particular revestían carácter religioso y estaban bajo la advocación de un santo patrón. En algunos casos eran favorecidas por miembros del patriciado, llegando a reunir un notable patrimonio que les permitía embellecerse con magníficas obras de arte y aumentar su prestigio. La de San Rocco con sus Tintorettos es buen exponente de ello. Caridad que, bien entendida, empieza por lo propio, gusto por lo bello y una pizca de vanidad en estas instituciones tan venecianas.

El Collego Armenio evoca una de las múltiples nacionalidades que encontraron asiento en esta isla cuyo nombre es una llamada y una acogida. El collego se ubica en un palacete de un barroco contenido y nombre sonoro –Palazzo Zenobio- y mantiene su función docente orientada a estudiantes armenios. Más adelante visitaremos, si quieres, otro asentamiento de esta comunidad: la isla de San Lázaro.





En la Fondamenta, llamada en este tramo Briati, se abre el Sottoportego dei Guardiani y, al otro lado, un campiello con su pozo y las paredes salpicadas de páteras y fragmentos arquitectónicos, como este que ilustra el momento en que la cigüeña de la fábula se desquita astutamente de la zorra que, ya se sabe, en los cuentos siempre era una taimada de mucho cuidado y acababa trasquilada. Venecia es fabuladora y te narrará historias a través de decenas de estos relieves de gusto medieval-bizantino. Con su carga simbólica invitan a imaginar leyendas, a descifrar enigmas.





Como unos venecianos más de la isla-refugio, nos confundimos con la gente que empuja carros de la compra y calza botas de goma. La fondamenta se va quedando solitaria en la raya con la que fuera una Venecia industrial y arrabalera. Al fondo se vislumbran los muros de una antigua fábrica de algodón. La joya de San Nicolò dei Mendicoli surgirá inopinadamente en este entorno. Su exterior austero y la sencillez de cuanto la rodea realzan un rico interior que no te describiré de antemano. Tienes que venir.



Ya de regreso crucemos el río que a estas alturas recibe el nombre de San Nicolò y llegaremos a la iglesia de San Angelo Raffaelle. Como boticaria, siento simpatía por este ángel cuyo nombre significa “medicina de Dios” y lo llevan mi padre y mi hijo. La vecina San Sebastiano es otra pequeña iglesia-museo que custodia varias obras de Paolo Veronese y los restos del propio artista.

Para continuar, te ofrezco varias opciones:

-Tomar desde este punto la calle Avogaria que se prolonga en la Lunga de San Barnabá hasta el campo e iglesia del mismo nombre. Cruzar el puente dei Pugni con las conocidas marcas que servían en la singular pelea reglada a puñetazos entre mozos de parroquias rivales que terminaba eventualmente con un baño en el río. (Nosotras tenemos la fama pero ellos también tienen sus misterios). El río de San Barnabá me parece de los más bonitos y desde el puente se divisa una buena perspectiva con los campaniles asomando. Si apetece un tentempié saludable, la barcaza de la fruta está ahora a mano y no es mal lugar tampoco para tomar una góndola.





-Poner rumbo a San Basegio y asomar al Canal de la Giudecca. Desde aquí cabe regresar paseando por el Zattere con vistas a la Giudecca y agradables terrazas para spritzear. Esta bendita costumbre, nacida en los tiempos de la ocupación austriaca, merece que me detenga un poco y pongamos los sentidos a viajar. ¿Te han llamado la atención esas copas llenas de un líquido rojo-rubí que los venecianos beben a cualquier hora? Vino blanco seco, agua con gas y principios amargos están en la base del spritz, ese aperitivo cuyo nombre es ya un burbujeo y para el que cada maestro tiene su receta particular. No te garantizo que te guste pero…si no lo pruebas no lo sabrás. A mi me encanta. Y ese color, cuando le alcanza un rayo de sol en una terraza del Zattere… ¡mmm!




Y si nos internamos en el Rio di San Trovaso en busca del Squero del mismo nombre, tal vez tengamos suerte y veamos afanarse al squerasolo sobre el ondulado perfil de una góndola.




-Navegar por el Canal de la Giudecca. En San Basegio hay parada de vaporetto. Me gusta particularmente este recorrido en el que las orondas siluetas de La Salutte e Il Redentore compiten por captar nuestra mirada mientras la embarcación va cambiando de orilla. Al fondo, una buena panorámica de San Giorgio Maggiore, donde el vaporetto tocará antes de enfilar San Zaccaría, deparando una vista de la Piazetta desde el agua que ni la reina de Chipre en su triunfal llegada a Venecia. Pero esa es otra historia de las miles que atesora la ciudad. Una es visual e imaginativa y no tiene dificultad alguna en sentirse como una reina a bordo de un vaporetto municipal. Mejor, incluso, que una reina en tanto que en cuanto llegue a tierra firme hará su real voluntad que le lleva esta vez a…



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Etapa: LA ISLA MONASTERIO DE SAN LAZZARO DEGLI ARMENI  -  Localización:  Italia Italia
Fecha creación: 10/01/2011 22:08  
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LA ISLA-MONASTERIO DE SAN LAZZARO DEGLI ARMENI


En San Zaccaría aprovecho para averiguar el horario del vaporetto número 20 que pone proa hacia una isla menos conocida que la colorista Burano o la industrial Murano. Se trata de la isla-monasterio de San Lazzaro degli Armeni, un remanso de quietud junto a la mundanal Lido. Su nombre guarda la memoria de un tiempo en que sirvió como hospital de leprosos, de los que San Lázaro es tradicionalmente patrón. En la Laguna Véneta cada isla tiene su carácter propio y muchas, desde huerta a cementerio, están especializadas en una función. Una isla es lugar que cuadra bien al retiro de la vida monacal. En el siglo XVIII el monje armenio conocido como Melchitar, recibió permiso para fundar aquí un monasterio que viene dedicándose a cultivar la cultura Armenia y en ello sigue en nuestros días con una pequeña comunidad en activo. Si te apetece esta pequeña excursión con resonancias de oriente debes saber que la visita es guiada y se coordina perfectamente con el vaporetto. Hoy partirá del muelle contiguo al Rio dei Greci a las 15:10. El trayecto lleva un cuarto de hora. Al finalizar la visita, ya estará el vaporetto esperando, de manera que todo puede suponer algo menos de dos horas, navegación incluida. ¿Vamos?


Nada más arribar en San Lázaro, quiero llevarte un poco hacia la izquierda hasta un mirador desde donde se contempla a lo lejos Venecia, con una particularidad. No sé si sabrás que existe un campanile que recuerda bastante al de San Marco, pero en una parte bien diferente de la isla. Es el de San Francesco della Vigna, en Castello. Pues bien, desde San Lázaro los dos casi se alinean de manera que parece que al célebre campanile le ha surgido un hermano.




Ya en el interior del monasterio, mientras se organiza el grupo, dediquemos unos minutos a las bonitas fotografías de gentes y lugares de Armenia que se exponen en el claustro.

La guía es expresiva y risueña. Primero nos da las explicaciones en italiano y, a continuación, en inglés. Entre lo que todo español capta del italiano y mi inglés medio es más que suficiente y probablemente lo será también en tu caso. Visitamos iglesia, refectorio, biblioteca y museo. Este último, constituido a base de donaciones y bastante ecléctico, incluye una momia egipcia con su sarcófago y todo, en muy buen estado de conservación. En la biblioteca aprendemos sobre el origen de la lengua Armenia y su alfabeto peculiar cuyas exóticas grafías aparecen grabadas en las vitrinas. El sancta sanctorum es la sala de manuscritos, muchos de ellos bellamente ilustrados y de procedencias y épocas muy diversas. Fíjate en esos tan llamativos en lengua farsi. La guía pondrá de relieve los más raros y valiosos y luego tú podrás dejarte impresionar por aquellos que te llamen particularmente la atención.

Yo entiendo que Lord Byron gustara de venir remando hasta esta isla-monasterio con ecos del Cáucaso. Si tienes tu punto de viajero romántico, ya sabes. Puede ser un viaje dentro del viaje.



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Etapa: DESDE RIALTO AL GUETTO  -  Localización:  Italia Italia
Fecha creación: 11/01/2011 02:27  
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Te prometí paseos lejos del mundanal ruido pero esta vez el bullicio de Rialto y la Strada Nuova pondrán el contrapunto a lugares habitualmente menos concurridos como el interior de Ca´d’Oro y el Guetto. Además, sentiremos el pulso propio de una ciudad cuyos habitantes hacen la compra o toman un café, ajenos a las riadas de turistas por un día. Ya verás como la impresión de parque temático, de decorado irreal se va desvaneciendo por las rutas de una Venecia vecinal y cotidiana.




Hablar de Rialto es nombrar el corazón comercial de Venecia y la que tuvo, retuvo. Tiendas, tabernas y tenderetes abundan y guardan pequeña memoria de las fabulosas transacciones de antaño, cuando el comercio era religión y el comerciante aristócrata. Te propongo venir temprano y recorrer los mercados cuando los venecianos acuden a hacer la compra. Suelo comprar un cestillo de fruta del tiempo para ir tomando mientras camino y observo. San Giacomo de Rialto y el Gobbo (jorobado) son visita obligada y seguramente ya habrás oído hablar de ello. Yo te invito, además, a que descubras las típicas chimeneas venecianas, en forma de cono invertido, los olores y colores (¿por qué no? También los sabores) de la Erbería y, rebasada la peschería, una magnífica vista frontal de nuestro próximo destino: Ca’d’Oro.




La Ca’d’Oro es, al decir de muchos, el más bello palazzo gótico que asoma al Gran Canal. Y eso es mucho decir. También le llaman el palacio con los pies en el agua y ahora que la marea está alta, verás por qué. Si sumanos a la ligereza de su arquería esa impresión de que las columnas descansan sobre el agua del canal, el efecto es fantástico. Te he traído hasta aquí para que tengas una visión del conjunto de la fachada y ahora nos aproximaremos de una muy veneciana y apropiadísima manera que permitirá que los detalles se revelen poco a poco. Mira, ya se acerca el traguetto. Habrás oído hablar de estas estilizadas embarcaciones con aspecto de góndola que conducen hábilmente una pareja de marineros y tienen paradas fijas en ciertos puntos para cruzar el Gran Canal. Más funcionales que una góndola, suplen la escasez de puentes y son algo a experimentar por un módico precio. Ya ves que los pasajeros suelen viajar de pie y los marineros se dan habilidad para equilibrar y dirigir la frágil embarcación. Algunos solo funcionan por las mañanas así que aprovechemos.




No dejes de recorrer el Gran Canal al completo. Piensa que los Palazzi de todas las épocas compiten por mostrar sus mejores fachadas a esta peculiar avenida acuática que no puede recorrerse a pie. Los magnates del comercio proclamaban su solvencia a través de sus moradas. Belleza aparte, hay todo un lenguaje y una declaración de intenciones en este escaparate.

Arribamos junto a la “Casa de Oro” ¿Qué te parece si entramos? Tengo que advertirte que este palacio ha tenido una vida azarosa, como tantos que van cambiando de dueño a medida que la fortuna, caprichosa ella, muda de protegido. Creado para deslumbrar, incluso láminas de oro cubrieron su fachada. Rancias estirpes venecianas, filántropos, el abandono, y hasta un príncipe ruso con su bailarina se han enseñoreado de estos salones. Tras el animado desfile de propietarios solo le quedó oro en el nombre. Nada en su interior recuerda los días gloriosos aunque, ciertamente, los ha conocido peores. Puedes hacerte cierta idea del interior suntuoso de un Palazzo Veneciano en Ca’Rezzonico. Aunque los muebles y ornamentos que allí se exhiben tengan orígenes diversos, recrean bien el lujo que todos imaginamos en un lugar así.

El desnudo interior de la Ca’d’Oro cumple ahora, en una de sus múltiples vidas, como sala de exposiciones para la colección Giorgio Franchetti. El último propietario de la casa merece que me detenga un poco. Hombre sensible y amante de las artes, devolvió al lugar buena parte de su antiguo esplendor y lo donó al estado junto con su colección particular. Desde el callejón puedes vislumbrar el sugestivo patio, tal vez inundado, donde luce de nuevo el brocal de pozo que vendiera la bailarina y recuperara después Franchetti. Ahí donde lo ves, ufano como un señor en medio de su patio, salió a ver mundo y ahora tendrá historias que contar –tal vez un poquito exageradas- por sus muchas bocas a las otras piedras. No permiten acceder (¿¡Por qué!?) así que las dejamos tranquilas en su callada tertulia.




Un poco más adelante, el acceso al palacio-museo. Entre las razones para entrar: tiene el encanto de un museo pequeño y nada apabullante donde es posible disfrutar cada pieza. Como esta terracota conmovedora en la que la Madonna parece que dirige una triste mirada al espacio vacío que debía ocupar il Bambino.




En general es un lugar poco concurrido. Aunque no conserva el mobiliario, algunas salas –como la XII- ostentan vistosos techos de casetones policromados y, como añadido, el placer de asomarse al Gran Canal desde esta bonita galería. Ambas, las del primer y segundo piso, son accesibles y se permiten las fotografías. ¡Ea! A retratarse como una lánguida Contarini viendo pasar las naves y los días (A la frívola bailarina no la veo yo muy lánguida, qué quieres que te diga)




Nos sacudimos la languidez en la animada Strada Nuova. Lástima. Todos esos cafés y pastelerías, herencia en parte de los días del imperio Austro-Húngaro...pero, con alguna honrosa excepción, las pastelerías no sirven café y en los cafés se vislumbra una repostería industrial poco estimulante. Se echa de menos esos deliciosos establecimientos vieneses donde café y pastel matrimonian en sabrosa armonía. Hacemos lo que podemos en una pastelería con mini-barra aunque es verdad que ese pan dei doge con capuccino merecían degustarse con mayor comodidad. Entre tanto nos fijamos en que la confitera conoce a los clientes habituales por su nombre. ¡Vaya! Yo que había conseguido aprender la sonora palabra strofinaccio y oigo que piden algo bastante más parecido a “servilleta”. la confitera me muestra, divertida, un strofinaccio, un paño de cocina. Avergonzado Bueno, no andaba desencaminada. Todo queda en lo textil Muy feliz

En un escaparate de la strada me llama la atención un simpático colgante en forma de pez recubierto de cristalillos de un rojo tan vivo como destellos de spritz. Y la forma regordeta me recuerda a la de Venecia. Parece un pez manga, con esos ojazos que me pone tras el cristal. Nada, que me ha encandilado. Lástima, está cerrada aún la tienda. Intentaré volver cuando anochezca.





Ahora quiero que a mi vera te dejes llevar por las “autopistas” de Cannaregio dejando, quizás para el regreso, la muy recomendable tarea de perderte por sus callejuelas. La Strada Nuova se prolonga, camino del Ghetto, por la Vía Vittorio Enmanuelle, Rio Terrá de la Maddalena y Rio Terrá San Leonardo. Son calles relativamente anchas, para las pautas venecianas, de ambiente local y llenas de comercios, bares y puestos de frutas y verduras. Un toque esotérico, en medio del ir y venir cotidiano, lo pondrá la iglesia de la Maddalena. Con su advocación y su planta redonda habría hecho las delicias de Dan Brown cuando escribió su “Código da Vinci”. Un ojo solemne nos ve pasar desde un círculo y un triángulo entrelazados, al tiempo que una inscripción proclama: “Sapientia edificavit sibi domun”, la Sabiduría edificó para sí una casa. Afinemos el entendimiento. No todo estará a la vista en nuestro camino.

En Rio Terrá de San Leonardo llega el momento de adentrarnos hacia nuestra derecha en un ambiente muy diferente. Ya por las callejuelas se dejan ver algunos “rascacielos” de Venecia, modestas edificaciones de cinco, seis y hasta siete plantas que dan testimonio del tiempo en que la población judía estaba confinada en este barrio-islote forzado a crecer hacia arriba. Estamos en el Ghetto que dio triste nombre a todos los ghettos que en el mundo han sido. Probablemente ya has oído que la palabra originalmente significó “fundición” en alusión a la que hubo en estos pagos. Es hora de revisar un poco la historia.




Ya has comprobado como Venecia fue a lo largo de los siglos lugar de acogida para numerosas comunidades extranjeras. De espíritu práctico, supo apreciar las valiosas aportaciones llegadas con este contingente humano. Quizás la lejana memoria del exilio, en las raíces mismas de su historia y su razón de ser, tenga también que ver en ello.

Pero la memoria es frágil.

Era habitual que los miembros de una comunidad étnico-religioso-cultural se agruparan en un mismo espacio, generalmente asignado por la autoridad. ¿Cómo se pasa de esta tendencia espontánea en origen y más o menos reglada después al liso y llano confinamiento? Por razones semejantes a las que se dan en otros lugares del occidente cristiano, existía un clima de desconfianza hacia los judíos. Ora eran tolerados, ora rechazados según el humor de las autoridades seglares y religiosas. Fue en 1516 cuando el Concilio de los Diez decretó que todos los judíos de la república fueran confinados en un sector aislado mediante canales. Nada más fácil de llevar a cabo en esta isla de islas. Nace el concepto de ghetto. La expresión hizo triste fortuna y se exportó a otras épocas y latitudes. Los judíos podían salir y entrar durante el día siempre que estuvieran identificados. Otras limitaciones les fueron impuestas, como las relativas a las actividades económicas que podían ejercer: médicos, prestamistas y comerciantes de paños. No obstante, pueblo laborioso donde los haya, la comunidad siguió prosperando y encontró el modo de crecer… ¡Hacia arriba! Los nombres de Ghetto Vecchio, Nuevo y Novissimo son expresivos de las continuas necesidades de expansión. Acostumbrados a nuestros rascacielos, no nos impresionan estos edificios de unas cuantas plantas pero no dejaremos de apreciar la singularidad del barrio y tratar de entender lo que vemos, sus claves y conexiones. No esperes un lugar bonito. Probablemente esté más cerca de ser un lugar feo para las expectativas de un turismo apresurado y superficial.






¿Qué fue del Ghetto? Bajo dominio de Napoleón se derribaron las puertas (Mira que era este hombre amigo de derribar. Esta vez más cabalmente que otras) aunque en la etapa austriaca se reinstauró el confinamiento. La supresión definitiva no llegó hasta 1866, incorporada ya Venecia a la nación italiana. Ya es sabido que en 1938 el régimen fascista privó a los judíos de sus derechos civiles. En Venecia, de los más de doscientos deportados solo ocho regresaron de los campos de la muerte. Actualmente únicamente una treintena del medio millar de judíos venecianos residen en el Ghetto. No obstante, este lugar mantiene un notable peso simbólico para ellos. Aquí están las sinagogas y a ellas acuden para celebrar sus ceremonias más destacadas. Verás también la huella hebraica en algunos negocios. Por lo demás es un barrio popular. Vamos hasta el Campo del Ghetto Nuevo. Al fondo, el memorial a los judíos deportados a los campos de exterminio durante la segunda guerra mundial.


El Museo Ebraico nos servirá de introducción a la historia del pueblo judío en general y la de los judíos venecianos en particular. Antes de entrar concierto la visita guiada a las sinagogas, única manera de visitarlas. Aprovechemos, mientras da comienzo, para recorrer este pequeño museo que integra –en altura, no podía ser de otro modo- a dos de las cinco sinagogas que quedan en el Ghetto. Los ritos judíos son ricos y precisos y esto se plasma en los objetos rituales de los que veremos bonitos ejemplares en las dos primeras salas. Serán el hilo conductor para conocer más sobre las principales festividades judías.

Nacimiento, matrimonio, fraternidad...los objetos seleccionados ilustran la vida cotidiana y también los momentos clave. Otra sección nos habla de los orígenes de la comunidad y su pequeña historia. Vengo hablando de los judíos de Venecia como si de una congregación homogénea se tratara. En realidad su procedencia geográfica era diversa y cambiante según las circunstancias. A los de origen italiano se añaden los francos, tedescos (germánicos), askenazíes de Asia y Europa oriental, sefardíes de la península ibérica…figúrate, la pequeña amalgama de lenguas y costumbres. Los nombres de las sinagogas o “schole”: Tedesca o Alemana, Cantón o Francesa, Italiana, Levantina y Española lo expresan de maravilla.




El segundo y último piso está dedicado a los genocidios del siglo XX. Algunos te sonarán, sin duda. Pero de muchos otros tendrás noticia por primera vez. África, con sus complejidades étnicas, se lleva seguramente una triste palma, pero están todos los continentes representados. Pienso que a veces la expresión “nazis” nos evoca a unos seres ajenos. No eran extraterrestres, estaban hechos de la misma sustancia que todos nosotros y bueno es recordarlo.

Estoy ojeando un libro de cocina hebrea en la tienda cuando aparece nuestra guía. Es una joven resuelta y de grandes ojos verdes que habla inglés a mayor velocidad de la que yo quisiera. Le pido que hable un poco más despacio pero, inconscientemente, adopta a los pocos minutos la velocidad de crucero. Por suerte para mí, desprovista de guión las preguntas las responde a un ritmo más asequible. El grupo es hoy reducido, tú, yo y un joven con kipah que toma abundantes notas. Pienso que el Ghetto debe ser un foco de atracción muy especial para judíos de todo el mundo

Habitualmente y fuera de celebraciones destacadas, las sinagogas permanecen cerradas a cal y canto. De hecho, nuestra guía porta las llaves. Hoy visitaremos tres: la Alemana o Tedesca, la llamada Cantón –estas dos son las decanas- y la Española, la más jovencita. No obstante todas fueron erigidas en un periodo relativamente breve de tiempo a lo largo del siglo XVI y remozadas en estilo barroco. Creo entender de las explicaciones que Española y Levantina son ambas de rito sefardí e intercambian su uso ceremonial y turístico en invierno y verano. Tenemos suerte, esta temporada toca la española que es paisana y tengo oído que una de las más ricamente ornamentadas.




Las sinagogas en el Ghetto no son fácilmente distinguibles. Algunas se hallan en pisos altos y nada haría sospechar desde fuera la existencia de estas pequeñas joyas. Sin salir del edificio, subimos un tramo de escaleras y tras una simple puerta accedemos a la Sinagoga Alemana. El acceso, tan sencillo, hace que el interior barroco deslumbre más a golpe de vista. Y eso que nos enteramos que el uso de ciertos materiales estaba prohibido para evitar la ostentación. Así, se las ingeniaron para sustituir el mármol por “marmorino”, una mezcla de cal y mármol triturado en la que el efecto “marmóreo” se conseguía pintando hábilmente a mano el veteado. Desde la antigua roma se había empleado este recurso y es curioso porque un buen marmorino, como el que estamos viendo ahora, es un elemento artesanal que puede llegar a ser más apreciado que el propio mármol. El desempeño como arquitectos estaba vedado a los judíos así que los edificios eran firmados por cristianos que aportaron, lógicamente, sus influencias. Tal es el caso de Longhena, artífice de la Basílica de Santa Maria Della Salute, en las Schole Levantina y Española.
La guía nos explica la organización del espacio en la sinagoga. Un punto focal lo constituye el aron ha kodesh , ese armario que ves en primer término donde se guarda la Torah y que se orienta hacia Jerusalén. Otro lugar destacado es la Tevah, púlpito desde el que se leen los textos sagrados. En esta sinagoga en planta elevada la Tevah se desplazó a un lugar opuesto al Aron ha kodesh para no sobrecargar el suelo con el peso de ambos. Como los dos focos de una elipse que la galería elevada de mujeres se encarga de subrayar. La decoración infunde gracia y ordena el espacio irregular. Lástima, no permiten fotografías.


*** Imagen borrada de Tinypic ***


Otro rellano de escalera da paso a la Schola Cantón. Aquí se repite el efecto bifocal de los dos pesos pesados, la tevah y el aron ha kodesh. La guía nos cuenta como, dada la disposición de la estancia encarando un río, aquí se practica la costumbre conocida como Tashlikh en el año nuevo judío o Rosh Hashanah. Consiste en vaciar los bolsillos en una corriente de agua simbolizando el desprendimiento de los pecados para comenzar el año con el alma ligera y bien dispuesta. Entiendo que se suele colocar en ellos migas de pan previamente y espero no transcribirlo demasiado mal, de este inglés ágil con un toque italiano que me supera un tanto. Pero me gustó la costumbre y su simbolismo a mí, que estoy en disposición de soltar lastre.

De la decoración rococó hay que prestar atención a los ocho paneles de madera tallada con escenas bíblicas del Libro del Éxodo como la ciudad de Jericó o Moisés recibiendo las Tablas de la Ley. Pero bien, todo esto lo puedes leer en otros sitios. Yo prefiero contarte mi impresión de esas compuertas entreabiertas que parecen ocultar algo. Tienen su punto de misterio ¿Verdad? Como si alguien observara. Me hacen recordar las celosías del Patio de Los Arrayanes en la Alhambra, desde las que ojos y lenguas femeninas se entretenían en seguir y comentar los actos sociales de los que estaban excluidas. Hasta parece que se siente el juego de miradas y cuchicheos.

Salimos al exterior donde se nos señala la Sinagoga o Schola Italiana. Como era de esperar, en alto. Un corto paseo hacia el Ghuetto Vecchio nos lleva hasta la última de las sinagogas que visitaremos: la Española. Muy oportuna para el final pues le correspondieron tiempos mejores y resulta la más espectacular. Esta sinagoga y la Levantina ya no se esconden en la madeja urbana, sino que ocupan edificios sobrios aunque acordes con su significativa función. La doble escalera nos conduce a la sala del culto, amplia y luminosa. Los nombres de los ocupantes sobre los bancos me llaman la atención. Nuestros ojos entrenados identificarán el aron ha kodesh y la tevah en los focos de una elipse imaginaria que la galería de mujeres traza por encima del conjunto y ha terminado por caracterizar a las sinagogas de Venecia. Aquí sí vemos mármol, en particular en torno al aron, a cuyo pie una lápida señala el punto en que una bomba cayó, sin llegar a explotar, durante la invasión austriaca.

Antes de despedirme de la guía le pregunto dónde se encuentra el cementerio judío, del que he visto algunas fotos en el museo. Me informa de que se ubica en el Lido y se puede visitar con guía y reserva previa. Tal vez en una próxima ocasión.

No dejes de callejear por el resto del sestiere de Cannaregio en este u otro momento. Ahora mis pasos de llevan a la parada de vaporetto de San Marcuola en busca de…
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  Últimos comentarios al diario  VENECIA: PASEOS EN CALMA
Total comentarios 132  Visualizar todos los comentarios

Lecrín  Lecrín  06/08/2016 06:56   
Comentario sobre la etapa: LA VENECIA MARINERA. LOS CONFINES DE CASTELLO.

Concetta  Concetta  15/12/2018 17:57
He tenido la necesidad de pasarme por aquí, para agradecerte de nuevo la escritura este relato... además a partir de su lectura muchas cosas sucedieron en mí vida, tu bellísimo relato despertó algo mi cerebro tuve la imperiosa necesidad de volver a esa maravillosa ciudad.
Sí, reconozco que he pronunciado muchas veces ¡Veni etiam! parece que el sortilegio es efectivo, hubo una tercera visita, acabo de volver de mi cuarta vez, feliz... viaje de emociones.
Un beso, muchísimas gracias !!!

¡Veni etiam! ¡Veni etiam! ¡Veni etiam!

Lecrín  Lecrín  16/12/2018 09:08   
Concetta: Me dejas sin palabras (Y mira que una es de palabras). No sé qué decir. Bueno, sí, que ahora mismo es de buena mañana, ayer fue un día difícil para mí y tu comentario es lo primero que he leído en este momento en el que el sol pugna por salir. Dos circunstancias que, unidas, me vivifican. Has hecho muy bien en escribir. Un abrazo y disfruta del post-viaje y de este tiempo de renovación en tu vida.

Concetta  Concetta  26/01/2020 18:58
Una vez más por aquí, releer tu diario es para mí una necesidad cada vez que voy a Venezia, caminaré por tus rutas en busca de esos lugares intimistas y mágicos.
Un beso!

Lecrín  Lecrín  27/01/2020 01:39   
Buen regreso, Concetta.

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Abr 26, 2009
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Fecha: Mie Jun 17, 2020 05:40 pm    Título: Re: Planning/ Itinerario/ Ruta en Venecia (Italia)

martucabcn Escribió:
Buenas tardes!!!
Queremos ir a Venecia en septiembre, serían 3 días completos, nos aconsejais hacer un día en Verona o aprovechamos mejor los 3 en Venecia?
Que sitios son imprescindibles?
Saludos!

Coincido con los compis, quedate en Venecia. En un momento dado puedes visitar Burano, Torcello y Murano
gasolines
Gasolines
Willy Fog
Willy Fog
Ago 15, 2007
Mensajes: 13370

Fecha: Mie Jun 17, 2020 08:37 pm    Título: Re: Planning/ Itinerario/ Ruta en Venecia (Italia)

Me uno a los compañeros. Los 3 dias en Venecia, y si ves que te sobra tiempo, como te han comentando puedes ir a visitar algunas islas (Murano, Torcello,...)


Saludos
martucabcn
Martucabcn
Indiana Jones
Indiana Jones
Jul 11, 2009
Mensajes: 2127

Fecha: Mie Jun 17, 2020 11:28 pm    Título: Re: Planning/ Itinerario/ Ruta en Venecia (Italia)

Gracias!!!
A ver si vueling envia el puñetero codigo, compro el vuelo y empiezo q reservar cosas...Para algunas cosas se hacen desear...
izquierdogom
Izquierdogom
Travel Addict
Travel Addict
Dic 26, 2013
Mensajes: 34

Fecha: Jue Jun 18, 2020 05:50 pm    Título: Re: Planning/ Itinerario/ Ruta en Venecia (Italia)

Coincido con todos con la recomendación de disfrutar los 3 días en Venecia. Además de las visitas imprescindibles al Palacio Ducal, a San Marcos (informate del horario de la iluminación, merece la pena), para mí lo mejor es callejear y alejarte un poco de los lugares más turísticos. Merece la pena pasear por el barrio de Cannaregio, con uno de los barrios judíos más antiguos de Europa, el barrio de San Polo... y por supuesto las islas, en mi opinón Torcello aunque menos conocida merece la pena, tiene una basilica románica del s.IX con unos mosaicos interesantes.
Qué disfrutes!!
Sonia2013
Sonia2013
Silver Traveller
Silver Traveller
Mar 14, 2013
Mensajes: 12

Fecha: Vie Jul 03, 2020 09:16 pm    Título: Re: Viaje a Venecia - Consejos

La calle dell’Aseo está cerca del Puente de Rialto (hay una parada de vaporetto), al lado de la Salizzada San Giovanni Grisostomo, una de las avenidas principales del barrio de Cannaregio. Para ir a San Giovanni e Paolo tienes unos 5 minutos andando. Y te aconsejo por el camino, visitar la zona donde nació y creció Marco Polo. Tienes que tener en cuenta que los vaporettos no llegan a todos los canales pequeñitos, sólo pasan por el Gran Canal y alrededor de la isla de Venecia y también a las islas cercanas como Murano, Burano o Lido, por lo que si quieres llegar a lugares que estén lejos...  Leer más ...
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