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Viaje a Corea Noviembre 2011 -Diarios de Viajes de Corea Sur- Pardino
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Diario: Viaje a Corea Noviembre 2011  -  Localización:  Corea Sur  Corea Sur
Descripción: Cotro viaje a Seul y el monte Seorak
Autor:    Fecha creación: 
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Índice del Diario: Viaje a Corea Noviembre 2011



Etapa: Viaje a Corea  -  Localización:  Corea Sur Corea Sur
Fecha creación: 02/02/2012 01:13  
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Viernes 4 y sábado 5 de Noviembre.

Cojo el vuelo de Fly Emirates que sale de Paris a las 11 de la mañana. He quedado con mi mujer en Dubai adonde ella llega procedente de Madrid. Mucha gente se sorprende de que viajemos separados, pero son ya muchos los viajes que hemos hecho y ya nada nos asusta, en complicaciones más gordas nos hemos visto. Efectivamente nos encontramos sin problemas en Dubai y ya emprendemos camino juntos hacia Seúl

El viaje se hace largo desde que salimos a las 11 de la mañana no llegamos hasta las 5 de la tarde del día siguiente bien es verdad que las 8 horas de diferencia entre Madrid y Seúl han ayudado.
Al llegar tenemos miedo de no entender ni una palabra de coreano y no poder coger el autobús apropiado para ir al centro. Hay que tener en cuenta que Incheon, el aeropuerto de Seúl, está en una isla a unos 60 kilómetros de la capital y el viaje en taxi puede ser bastante caro. La verdad es que todo está bastante bien organizado y cogemos sin problemas el autobús hasta el City Hall que es por donde anda nuestro hotel,

Al llegar a la zona del City Hall, con nuestras maletas, experimentamos por primera vez uno de los inconvenientes de la vida en Seúl que es lo difícil que resulta cruzar las calles. Hay pocos semáforos y los que hay tienen un tiempo asignado para los peatones muy cortito. En un semáforo llegamos a esperar 6 minutos. Aunque lo normal son unos 2 ó 3, que se hacen interminables para un europeo. Bien es verdad que hay muchos pasos inferiores, sobre todo, los correspondientes a las entradas del metro y que son bastante entretenidos porque suelen ser auténticos mercadillos de todo. Pero nunca faltan al menos tres tramos de escaleras para bajar y subir lo que a nuestros ojos resulta un impedimento mayor. Nos empezamos a explicar porqué los coreanos tienen tan buen tipo.

Por fin llegamos a nuestro hotel. Es el Irene City Hotel. Cogido por Internet porque su nota media en Agoda era bastante buena. Menos mal que estaba avisado de que era difícil de encontrar y había intentado documentarme lo mejor posible, ya que el hotel se encuentra metido en un dédalo de pequeñas callejuelas en el centro de la ciudad. El Hotel es muy moderno pero las habitaciones son mínimas además muchas de ellas sin ventana. La verdad es que no merece mucho la pena. Sí que es verdad que tienen wifi en las habitaciones y todo es supermodelo pero parece un hotel de esos japoneses que solo cabe la cama. Solo vamos a estar tres noches ya que tenemos tras hoteles distintos en tres zonas de la ciudad para poder ver el máximo posible. El barrio es además pintoresco. Cuando llegamos no nos dimos mucha cuenta pero estaba lleno de señores de traje que entraban en una especie de clubs, muy muy cerrados. No quisimos investigar mucho que había dentro pero se podía imaginar. La verdad es que también había muchos restaurantes, cafés y demás.

Una vez dejadas las pertenencias en el hotel nos fuimos a dar una primera vuelta por Seúl. Lo primero que teníamos que hacer era tomar algo así que nos fuimos a la calle principal y encontramos un café llamado Paris-Baguette que como yo vivo en Paris nos hizo gracia así que entramos y nos comimos unos sándwiches y unos postres. Es evidente que la calidad no tiene nada que ver con la de las panaderías francesas pero, al menos, no entrábamos de golpe en lo desconocido. Luego veríamos que Seúl está forrado de este tipo de cafés, fundamentalmente franceses e italianos. Es una pena que nosotros no hayamos sido capaces de exportar nuestros bares de tapas con un modelo semejante.

De allí nos fuimos al mercado Namdaemun que también nos pillaba cerquita, eran ya sobre las 8 y media y el mercado bullía de animación. Estaba lleno de puestos callejeros y se veían también como centros comerciales llenos de tiendas. Los precios parecían buenos pero no gangas. En Corea mi impresión es que no se pueden ir buscando imitaciones tipo chino, estas imitaciones las hay pero no parecen ser mejores ni más baratas que en España. Sí que hay cosas coreanas que son mejores pero, como ya he dicho, no son a precio de ganga sino sólo un poco más baratas.


En Namdaemun hay también muchos puestos callejeros de comida donde algunas de las cosas tienen buen aspecto como los langostinos o unos pulpitos chiquititos, pero pensamos que era pronto para experimentar.

Andando, andando por Namdaemun de pronto llegamos a otra zona muy concurrida y nos dimos cuenta de que estábamos entrando en otra zona de compras: Myeong-Dong. Esta zona es un poquito mejor pero también bulle de puestos callejeros. En esta zona sobresalen las tiendas de cosmética que las hay por todas parte y siempre repetidas las mismas. En la puerta hay chicas tratando de atraer a las futuras clientas que a nada que se paran reciben un cestito con dos o tres cremitas de regalo para que entren y piquen. De nuevo los cosméticos son más baratos que en España pero tampoco tienen un precio tirado. Corea no es el país de los chollos pero si el de los buenos negocios.

Nos sorprende también el que la iluminación navideña ya está a todo trapo en las calles de Seúl, nos imaginamos que la Navidad coreana debe ser un poco antes. Hacia las 10:30 cuando volvemos matados hacia el hotel empezamos a ver que muchos comercios empiezan a cerrar, nos extraña porque habíamos oído siempre decir que los mercados no cerraban hasta las 5 de la mañana y pensamos que a lo mejor es que estaban cerrando para luego abrir. Unos días más tarde comprobaríamos que no es así y que en Namdaemun y Myeong-Dong a las doce de la noche ya casi no queda nadie.

Domingo 6 de Noviembre.

Hoy nos planteamos empezar a conocer Corea como turistas y nuestra primera visita comienza por el gran palacio de Gyeonbokgung. Para ello pasamos por delante del City Hall, en obras, y vemos la gran avenida que conduce al palacio con las grandes estatuas de los reyes más populares. Está lloviendo y todo resulta un poco desangelado pero como primera visita no está mal.


Llegamos al palacio y como está lloviendo han cancelado el cambio de guardia. Entramos en el palacio y vemos que está compuesto por pequeños palacios con bonitos tejados aunque todo bastante repetitivo. Es un poco la marca de la casa coreana, todo es muy igual, no parecen gustarles las variaciones


Dentro del Palacio está el museo de las artes folclóricas de Corea que para hacerse una idea de las costumbre y la artesanía local está bastante bien y merece la pena darse una vueltecita.


El palacio ocupa un jardín bastante grande y como es otoño hay árboles de bonitos colores otoñales lo que da para buenas fotos. Quizás las fotos digan más de la belleza de la zona que la realidad.


Salimos del palacio por la parte de atrás para ver, desde lejos, el palacio azul donde viene el actual presidente, rodeado de fuerte medidas de seguridad y bajamos por la calle Samcheondong que siendo domingo debería estar muy animada pero debimos equivocarnos porque la que aparece con tal nombre en el mapa y que es la que hace frontera con los jardines del palacio por la izquierda era más bien una carretera sin sustancia. Como no íbamos a volver hacia atrás para tratar de encontrar la dichosa calle decidimos seguir por el camino previsto.


Nos dirigimos a continuación al templo Jogyesa que está ya en la zona de Jogno. Este templo está bastante bien con tres budas gigantes y mucha animación en los alrededores, debió coincidir que era la fiesta de algo porque estaba lleno de flores alrededor, algunas de ellas formando figuras, como un elefante de tamaño natural. También había una especie de exposición de bonsáis


De ahí no fuimos a la Torre de Jogno famosa por su forma circular y su restaurante en la parte alta con vistas panorámicas de la ciudad. Subimos al restaurante pero no pudimos entrar porque estaban celebrando el primer cumpleaños de un niño. Esta es la fiesta mayor en Corea para los niños y tanto ellos como los padres se visten del modo tradicional y se colocan a la entrada de tal guisa para recibir a los invitados.


Seguimos hasta la campana Bosingak y entramos a comer en el sitio del pollo asado con salsa de soja que hay al lado y de que conocimos por el foro de Los Viajeros. La verdad es que merece la pena, el pollo y los nodles están ricos de verdad y el precio es bastante ajustado, allí no habla la gente mucho inglés pero como prácticamente la única elección es sobre si se quiere una ración pequeña, mediana o grande de pollo pues ya está. Por cierto, la ración mediana sirve de sobra para dos.


Una vez comidos nos fuimos hacia la zona del arroyo Cheonggyecheon. Que estaba muy animada aunque no sabíamos muy bien porqué ya que el arroyo es una especie de cauce artificial con unas ribera no excesivamente anchas por donde pasa la gente. En el cauce han colocado unas figuras de cartón piedra no muy bonitas pero que a la gente parecen gustarle ya que, como era domingo, había una gran masa paseando por allí y haciéndose fotos con las figuras.


En uno de los laterales del rio está la oficina de turismo en cuya puerta había un espectáculo de danzas coreanas en el que estuvimos un buen rato entretenidos viendo como bailaban y tocaban música.


Al día siguiente queríamos ir a la montaña Seorak a ver si pillábamos algo de los colores del otoño pero no sabíamos cómo hacerlo. En el hotel nos ofrecían un tour organizado por 195.000 kwon por persona pero nos parecía un poco excesivo por lo que preguntamos en varias oficinas de turismo para que nos dijeran si había alguna otra alternativa. Hubo de todo, desde los que no sabían nada de viajes a Seorak y nos mandaban a otra oficina (gracias a Dios hay muchísimas y siempre abiertas) hasta los que nos desaconsejaron la visita, Menos mal que la última, que parecía más profesional, era la oficina mas cercan al City hall. Nos explicó todo de maravilla, nos convenció que no merecía la pena coger el tour organizado, que podíamos ir a la estación de autobuses a coger el autobús para Sochko, a la llegada coger un bus local al monte, a la vuelta que nos podíamos ir al puerto a comer, etc. También nos dijo que era un poco tarde para ir a Seorak pero que todavía nos merecería la pena. Nosotros que todavía no habíamos cogido el metro de Seúl lo veíamos con cierta prevención pero la diferencia de precio era estupenda ya que por 60.000 Kwones por persona podríamos hacerlo todo.

Como estábamos bastante hechos polvo y no lejos del hotel decidimos descansar un rato. Pero a eso de las 8 volvemos a la carga ahora en dirección a la zona de INSADONG. Seguimos confiando en que Corea es la ciudad que nunca duerme, además Insadong está cerrado al tráfico los domingos hasta las 22 horas por lo que supusimos que herviría de puestecillos y tiendas de artesanía. Craso error, no había ni Dios. Solo alguna tiendas estaban abiertas por lo que la decepción fue importante. Además empezamos a darnos cuenta de que las tiendas de recuerdos tiene todas lo mismo y a los mismos precios, no merece la pena mirar mucho ni siquiera venir a Insadong, ya que los mismo suvenires y al mismo precio los puedes encontrar en los centros comerciales de Dongdaemum, o en los alrededores del centro o incluso en el aeropuerto (aquí sí que un poco más caros).


Cuando acabamos con Insadong, empezamos la búsqueda de un sitio para cenar. Queríamos algo coreano pero sin excederse, algo de carne a la parrilla que habíamos visto que ofrecían en algunos sitios. Miramos y remiramos, pero los sitios que ofrecían algo así nos parecían extraordinariamente caros, para lo que son los precios coreanos, del orden de los 30 euros por la ración de carne, por lo que decidimos dejar al experimentación para otro día a la espera de ver si podíamos conocer mejor cómo funcionaba el tema. Así que decidimos entrar en uno de los numerosísimos Paris Baguette a comprar algo de pan y en alguna de las tiendas de 24 horas: CS 25 o Seven Eleven que hay también por todas partes a comprar bebida y a comernos nuestras últimas reservas que habíamos traído para el viaje.

Por cierto, se nos planteaba una pregunta ¿Dónde compran los coreanos la comida? Pescadería no vimos ni una, canecerías poquísimas, supermercados normales vimos uno en Itaewon. Los CS 25 y Seven Eleven no tienen más que chucherías y algo de comida preparada. Panaderías supongo que no necesitan pero el Paris Baguette y demás no tienen pan normal ni nada que se le parezca. ¿Es que comen siempre en la calle o en los restaurantes? ¿Es que hay grandes hipermercados en algún sitio escondido? Me gustaría conocer la respuesta.

Lunes 7 de Noviembre.

Salimos algo acojonadillos a eso de las 6 y 20 de la mañana para intentar llegar a Seorak Mountain por nuestro propios medios. Ningún problema, el metro está bastante indicado en ingles. Las maquinas tienen todas esta opción y el método de sacar los billetes sabiendo la estación de destino es muy sencillo. Una única sorpresa es que te cobra una especie de fianza que te devuelven al salir en unas maquinitas que hay nada más pasar los torniquete de salida. Por cierto, la chica de la información turística del dio anterior nos había hecho una rápido cálculo y nos dijo que para unas semana no nos compensaba comprarnos la tarjeta del T Money, sino comprar los billetes de metro suelto. Creo que tenía razón.


Llegamos a la estación de autobuses y ningún problema tampoco, el autobús más cómodo de las 7:19 estaba lleno pero el menos cómodo y más lento de las 7:20 tenia plazas de sobra. Desayunamos algo rápido por allí y al bus. Además, en vez de las 3 horas de viaje previstas tardó menos de dos hora y media y eso que paró dos veces una para tomar algo. El autobús de vuelta que era rápido y duraba unos 2 hora también lo hizo, no parece muy necesario pero debe ser costumbre u obligación.


Al llegar a Sochko hay una oficina de información justo al lado de la estación de autobuses donde nos dicen donde debemos coger el autobús para el Monte Seorak sin problemas, allí al ladito. Cogemos el autobús y en un periquete nos plantamos en el monte. El día estaba más bien lluvioso pero nos aguantó bastante bien la visita. Eso sí había niebla en los picos por lo que decidimos no coger el teleférico y dirigirnos a la ruta que nos había aconsejado nuestra informadora del día anterior. Se llamaba Bogienska,


La entrada del parque estaba petada de gente y eso que era lunes, se nota que es un destino muy popular en Corea en otoño. Desde el primer momento se ven bonitos colores otoñales, aunque de nuevo las fotos dicen probablemente más que la realidad de la belleza del paraje. Quince días antes el parque de Seorak debe ser mucho más bonito, pero ahora no está mal


El camino hasta Bogienska dura una hora y media y se hace sin dificultad, allí hay una bonita pared de piedra con unos puentes rústicos. Por todo el camino hay sitios para tomar algo, lo que no es de extrañar porque hay bastante gente por todas parte.


A la vuelta nos dirigimos al puerto como nos había dicho la informadora y, claro era un poco tarde, como las 2 y media y no quedaba nada, vimos allí unos chiringuitos vacios y una señora sonriente en la puerta de uno de ellos así que hacia allí que nos fuimos.


La señora resulto ser como nuestra madre, con decir que a mi mujer le llego a dar una cucharada de comida a la boca, no creo que haga falta explicar más. Como comida nos dio en primer lugar unos platillos con distintos tipos de Kimchi y algas que estaban pasables y luego nos hizo dos tipos de peces (unos de ellos rellenos de un montón de huevecillos que debía ser considerados un manjar por el mimo con que la señora los trataba) a la plancha y unas colitas como de gambas.


La verdad es que estaba bastante rico, aunque la experiencia de abrir peces con palillos y tratar de comer lo que queda después, no se la recomiendo a nadie, por eso nos tuvo que ayudar la señora, pero al final creo que dimos la talla y conseguimos manejar los palillos con una cierta soltura. El precio 20.000 Kwones (unos 14 euros) los dos, ¿Qué más se puede pedir?

De vuelta a Seúl decidimos aprovechar que la estación de autobuses estaba al lado del Techno Mart para hacer una visita a este templo de las compras electrónicas. Para mí fue una enorme decepción. Era calcadito a lo que los madrileños conocemos como “decomisos”, esas tiendas de la calle Arenal que en tiempos vendías los aparatos decomisados en las aduanas pero que ahora venden todos más o menos lo mismo, pues eso. Yo esperaba además que fuera el paraíso de las marcas coreanas y ver modelos de Samsung, LG, Iriver, etc. que no hubiera en Europa, pues rien de rien, casi todo japonés y bastante antiguo. Los últimos modelos de cámaras de fotos ni los conocían y los precios en lo poquísimo que pude comparar, (poco, porque lo que me había trabajado eran cosas recién salidas en Europa, que allí ni existían) como un 30% más caro que lo que yo había visto. Vamos que, o soy muy bruto, o no merece la pena compra tecnología en Corea. Luego unos amigos coreanos me dijeron que el que hubiera tanto producto japonés era un trauma de los coreanos que siempre pensaban que los japonés era mejor que lo suyo y que los productos Samsung y LG casi todos se iban a la exportación.

Por cierto, fuera del Techno Mart, ni una sola tienda de productos electrónicos. Parece que en Corea todas las tiendas están concentradas en barrios. Al ir hacia el aeropuerto vimos zonas dedicadas a tiendas de animales. Parece que ese es el modelo coreano.

Vuelta al hotel a descansar y después decidimos por fin arriesgarnos a cenar en un sitio de carne a la parrilla a ver si es tan caro como parece. Pues sí, Elegimos uno al lado del hotel que tenía muy buena pinta y comimos una de una especie de entrecote a la parrilla y otra de bulgogi que es la carne en tiras finitas más conocida de Corea. Nos pusieron los típicos acompañamientos de Kimchi y demás y nos cobraron 74.000 Kwones (unos 52 euros) bebida y postre aparte. La carne eran 150 gramos contados y el bulgogi, mucho acompañamiento y tal pero no llegaría a 50 gr. Vamos que casi salimos con hambre. Está claro que la carne es cara y no merece la pena. Hay que comer lo de los puestos callejeros o el arroz o el kimchi, si no el precio se dispara.


Ahora nos vamos a Namdaemun a comprobar que no cierra por las noches. Como ya he dicho cierra y relativamente pronto, sobre las 11:30 no quedaba nadie. Eso si nuestro barrio hervía de señores con traje que iban de allá para acá o que estaban a la puerta de los clubs. Señoras de pinta ‘alegre’, que es lo que todos debéis estar pensando, no se veía ni una. ¿Estarían bien guardadas dentro de los clubs? ¿Los clubs serían de para jugar al mus? Solamente una vez que mi mujer se despistó me ofreció un masaje una señora muy bien vestida, para nada confundible con algo equivalente en Europa. Corea is different….

Martes 8 de Noviembre

Empezamos el día desayunando en un Dunkin Donuts que es otro de los fijos del lugar y repetido por las calles de Seúl hasta la saciedad. En primer lugar nos toca el cambio de Guardia y el palacio de Deoksugung, que está al lado del City Hall y, por tanto, al lado, de nuestro hotel. El palacio tiene poco que ver, los típicos edificios pequeñitos con sus tejados de colores, pero el cambio de guardia es impresionante, lleno de color y de música. Además, los guardias se dejan fotografiar hasta la muerte para gran satisfacción de mi señora y otras tantas como ella que solo les queda fotografiarse tirándoles de los bigotes.


De ahí nos vamos a la zona del parque de Namsan y su torre para ver las vistas de Seúl. La visita merece la pena. Hay un pequeño teleférico que lleva al base de la torre y desde allí las vistas son muy buenas. No subimos mas porque el día esta brumoso y pensamos que arriba se verá poco más. Comemos un perrito en la cafetería de la torres porque la comida coreana nos está empezando a mosquear, sabemos que nos esperan bastantes experiencias coreanas más, así que preferimos no arriesgar.


Tercera parada: el Museo Nacional De Corea. Es un edifico moderno bastante impresionante. La colección de objetos está bastante bien, pero el museo en sí mismo es impresionante por lo bien puesto y lo bien iluminado que está todo.


Es uno de esos museos que da gusto visitar porque no se te escapa nada y todo está expuesto de la mejor manera posible.


Volvemos al hotel para trasladarnos de zona. Ahora nos toca irnos a la zona moderna a Gangnam-do que es donde yo tengo mi reunión de trabajo. Estamos en el hotel Intercontinental COEX, un gran hotel en el que nos dan la mejor habitación en el último piso, tenemos una vista de toda la zona, llena de edificios de oficinas. Lo que pasa es que es una zona un poco extraña ya que hay unas grandísimas avenidas que forman unas grande manzanas con unos edificios altísimos flaqueándolas y dentro de esas grandes manzanas como pequeños barrios de casas más bajas y pequeñas calles. Da la impresión de que fuera un pueblo antiguo en el que hubieran abierto unas grandes heridas en forma de avenidas, quizás a costa de derribar cantidades ingentes de casas. A lo mejor me equivoco y las casitas bajas han surgido después de las avenidas, pero me resulta extraño.


Decidimos darnos un paseo por el mall COEX que está debajo del hotel. Es enorme, te pierdes, pero es poco interesante. En medio tiene una plaza como la de los centros comerciales españoles donde puedes comer comida de varios tipos. Aquí abundan sobre todos los tipos asiático. Decidimos comer una arroz con marisco que estaba pasable y unos espaguetis con champiñones que curiosamente estaban francamente buenos.


Descubrimos por primera vez un Red Mango que yo venía buscando por todo Seúl y a pesar de que todo está mil veces repetido no encontraba ninguno. Es una heladería que no está mal pero bastante cara, el helado más básico cuesta 5.200 kwones y es un helado como los de los McDonald’s. Será mucho Frozen Yogurt, muy saludable o lo que quieran, pero no merece mucho la pena, por lo menos para mí


Miércoles 9 de Noviembre.
Hoy comienza el seminario que me ha traído a estas remotas tierras, así que dejo el turismo en manos de mi mujer que se maneja de perlas por sí misma.


Para empezar va al templo Bongeunsa, situado justo enfrente del Hotel COEX Intercontinental. El templo es francamente bonito y tiene miles de luces y de figuritas de Buda Como siempre tiene suerte y le pilla una ceremonia budista que prácticamente le dedican en exclusiva. Consigue hacerse fotos con todos los presentes y le regalan unas cintas y bendiciones.


Posteriormente se dirige a las tumbas reales de Seonjeongneung que también están cerquita del hotel. Son como pequeños montones de tierra con hierba coronados por una estatua. No están mal pero tampoco es que sean una maravilla.


Cuando vuelve de las visitas la espero en el Hotel para irnos a comer al restaurante asiático situado en el mismo. Allí se puede escoger entre comida coreana, japonesa, china, india etc. Todo verdaderamente asiático. Como no puede ser menos pedimos menú coreano. Comemos como 20 platillos distintos. Todos se dejan comer pero ninguno nos entusiasma. Lo peor es que después de los 20 platillos te queda una sensación de vacío en el estómago como si hubieras perdido el tiempo. Mi mujer no cesa de repetir que ahora entiende por qué los coreanos están tan delgados. Si solo comen estas comidas tan livianas no resulta extraño. El plato más sofisticado resulta ser el bulgogi que aquí lo sirven en una especie de quinqué con caldo y unas cosas blancas de textura como de callos pero sin rugosidades. De nuevo se puede comer, pero donde estén unos callos de verdad que se quite esta cosa sin sustancia.

Hemos cenado a las 6 de la tarde, un hora muy coreana de cenar, por lo que a las 8 estamos ya libres. Para no meternos en la cama decidimos dar una vuelta por el barrio de Gangnam que es en el que se encuentra el hotel, tratando de llegar a la zona de las tiendas de lujo. Sobresalen dos impresiones contrapuestas. La primera la de la extrema seguridad que se siente al pasear por las calles de Seúl. Prácticamente no hemos visto ni un pobre, ni una persona con malas pintas, ni una escena desagradable en la calle. Por otro lado, pasear por Gangnam es un rollo ya que no hay casi nadie en la calle. Las manzanas son enormes y los semáforos pesadísimos, así que poco antes de llegar a la zona de Apugejon que es donde se supone se encuentran las tiendas de lujo decidimos darnos la vuelta.


Jueves 10 de Noviembre.

Por la mañana toca de nuevo seminario así que dejamos las visitas para por la tarde. A esos de las 2 nos dirigimos hacia el templo Jongmyo. Antes de llegar al templo hay una especie de plaza o parque que está completamente llena de coreanos que juegan de dos en dos a un juego que desde fuera resulta parecido a las damas, está tan llena que resulta difícil pasar hacia el tempo, Nuestra primera decepción surge cuando nos dicen que no se puede pasar a los palacios que están detrás del templo ya que el puente que une el templo y las palacios está cerrado y que, por tanto, cuando salgamos del templo tendremos que volver otra vez hacia el norte por una calle estrecha hacia los palacios.


La segunda decepción consiste en que sólo se puede entrar al templo con una visita organizada y la visita en inglés es dentro de una hora. Con lo tarde que es ya, si tenemos que esperar una hora, no podremos hacer nada más, por lo que decidimos pasar del templo


Al llegar a los palacios de Changgyeonggung y Changdekgung nueva decepción, las visitas al jardín secreto, que era nuestro principal objetivo, también tienen que ser acompañadas y ya no habrá otra hasta el día siguiente, total que entramos en el palacio y ya volveremos al jardín en otro momento. El palacio está bien pero es muy similar a los otros dos que ya hemos visto previamente por lo que no nos merece mucho la pena la visita. De nuevo parece imponerse el carácter repetitivo de lo coreano porque uno se pregunta para que tienen 5 palacios reales muy cerca unos de los otros y muy parecidos entre sí, Debe ser por la misma razón por la que tiene un Dunkin Donuts o un Paris baguette en cada esquina.


Una vez acabada la vista al palacio nos dirigimos a Insadong la zona típica dedicada a la artesanía, En esta ocasión la calle están más animada y prácticamente todas las tiendas están abierta, pero eso sí todas tiene prácticamente los mismos productos.

Hoy tenemos cena de Gala en el famoso restaurante-espectáculo Korea House, El sitio es estupendo, pero tiene dos inconvenientes básicos: el primero que te sientan en el suelo con las piernas cruzadas y al cabo de un cierto tiempo no sabes qué hacer con ellas. El segundo es que los palillos ya no son siquiera cuadrados o redondos, sino que son de forma plana, por lo que comer con ellos ya sí que es para nota.


La cena empieza con la comida real que es servida en un plato octogonal con ocho cuencos alrededor de uno central. En el central hay una especie de pequeñas creps que se rellenan con las cositas que hay alrededor que son como verduritas cortadas muy finas. No está mal pero tampoco como para tirar cohetes, luego siguen con una serie de platos que incluyen calamares, por cierto duros de narices, bulgogi, diversas sopitas y purés, etc. De nuevo la sensación después de comer los casi 20 platos que nos ponen es la de ¿donde está el McDonald más próximo? que necesito rellenar con algo sólido.


Al acabar la cena pasamos a una especie de teatrillo donde nos hacen una pequeña representación de los elementos más típicos del folclore coreano. La verdad es que está bastante bien, con música en directo y buenos vestidos. Hay un poco de todo, canto, baile, etc. y resulta muy agradable de ver y, según nuestros anfitriones muy representativo del folclore coreano. Lógicamente estamos invitados y no puedo dar pecios pero barato no debe de ser.

Viernes 11 de Noviembre.

Hoy de nuevo nos toca cambiar de hotel. Nuestro nuevo hotel es el Uljiro COOP Residence. Lo hemos cogido en la zona de Dongdaemun que es la zona de las compras porque estos dos últimos días los vamos a dedicar casi de manera exclusiva a las mismas.

Después de desayunar cogemos un taxi y para el Uljiro. La verdad es que los taxis son bastante baratos en Corea, eso sí si se cogen los taxis normales porque a la mínima que te descuidas, en el aeropuerto o en los hoteles de lujo, te endilgan los taxis caros. Por unos 10 euros puedes ir de un lado a otro de la ciudad sin problemas, lo único caro es ir al aeropuerto pero porque se encuentra a 60 kilómetros de Seúl.

El Uljiro está bastante bien, las habitaciones son tipo apartamento y tienen su microondas, nevera y cocinita por lo que pueden servir perfectamente para un desayuno rápido o una cena ligera, está bien de precio y justo al ladito de donde empieza la zona de los grandes almacenes de ropa. Por si fuera poco hay una parada del autobús del aeropuerto justo en la puerta


Antes de empezar con las compras decidimos intentar ir al jardín secreto ya que nos quedan 20 minutos antes del pase en inglés de las 11:30. Para llegar a tiempo cogemos un taxi con la convicción de que llegaremos pues la distancia es de unos 20 minutos a pié. Sin embargo pronto nos damos cuenta de que se tarda casi lo mismo a pié que en coche, porque lo mismo que los semáforos son pesadísimos para los peatones, lo son también para los coches ya que suelen tener cuatro tiempos, los dos normales y otros dos para los giros a la izquierda. Total que llegamos justo a tiempo y tenemos que dar una carrerita, con unos americanos, para llegar desde la puerta del palacio hasta la del jardín secreto. Por cierto, aunque ya vimos el palacio el día anterior tenemos que pagar de nuevo la entrada solamente para atravesar el recinto y llegar hasta el jardín secreto.


El jardín secreto tiene su gracia porque era el lugar en el que los reyes se relajaban. Prácticamente no podían salir por lo que habían recreado una especie de mundo propio con sus estanques, sus cascadas, sus lugares de ocio y de recreo. De nuevo las fotos que reflejan los colores del otoño son probablemente más agradecidas que la propia visita.


Es especialmente interesante la zona en la que se recrea una especie de casa normal con la zona de los hombres, en donde se sitúa también una zona para invitados, y la de las mujeres con un ala dedicada a los niños. Ambas tiene sus patios de recreo y esparcimiento, eso sí convenientemente separadas.


Es probablemente un de las visitas más interesantes de Seúl, aunque el hecho de que sólo pueda hacerse dos veces al día dificulta mucho el poder realizarla.


Como sabemos que las compras pueden hacerse hasta tarde, decidimos seguir con las visitas y nos trasladamos al mueso Leeum de la fundación Samsung. Curiosamente es un museo que no se anuncia en las guías ni en la salida del metro. ¿Será por los coreanos se avergüenzan de Samsung? Nos reciben las famosas arañas de Louise Bourgeois. Dentro hay dos museos: uno de Jena Nouvel, una especie de cubo negro y otro del suizo Mario Botta una especie de campana de ladrillo por fuera y blanca por dentro. Tanto los edificios como las colecciones que hay dentro son muy interesantes. La de arte tradicional coreano tiene casi las mimas cosas que el museo nacional solo que un poquito peores. El museo de arte contemporáneo tiene poquitas cosas pero buenas.


De allí vamos andando a la zona de Itaewon. Es una calle de unas tres o cuatro manzanas llenas de tiendas. El ambiente es muy distinto porque se nota una fuerte presencia de americanos. Las tiendas también son distintas, muy poco coreanas y, sobre todo, se ve que hay tallas grandes. Parece todo muy orientado al turismo o la presencia de personal de las bases americanas. Está muy animado


Volvemos a Dongdaemun y empezamos con las compras. Para empezar nos metemos en uno de los centros comerciales que hay cerca del hotel. Es un edificio de unas 7 plantas repleto de tiendas. Esta organizado por plantas de modo que hay plantas de señora, de caballero, de joven de niños de accesorios etc. En cada planta hay como 100 tiendas distintas, ofreciendo cosas distintas, pero dentro de un aspecto global muy parecido. De nuevo me da la impresión de repetición.

La sensación se agranda cuando nos damos cuenta de que edificios como el primero en el que hemos entrado habrá como 40, si eso era poco, entramos en una tienda normal a pie de calle y de pronto nos asomamos a una especie de pasillo dentro de la tienda y vemos que da a una especie de calle interior larguísima con miles de tienda a mano derecha e izquierda. Pero, Dios mío, ¿cuántas tiendas hay aquí? Yo tirando por lo bajo calculaba unas 15.000, todas casi de lo mismo.

Hay una marabunta de gente pero ¿es posible que haya negocio para todo esto? Mis amigos coreanos me comentaron que estas tiendas eran muy populares entre los chinos y japoneses porque al parecer el modelo coreano es diferente. Ellos han empezado haciendo ropa para las grandes marcas europeas pero ahora han desarrollado sus propios modelos con las habilidades adquiridas, de modo que la ropa coreana es de muy buena calidad y a un precio más bajo que la ropa comparable de marca. Como dije, aquí casi no hay copias sino que son originales a un precio que puede ser entre un 30 y 50 % más barato que la ropa equivalente en Europa pero no a precio de saldo.


Hacia las 9 de la noche el barrio hierve de gente. Sobre esa hora empiezan a aparecer puestecillos callejeros que estos sí que ya tienen copias a lo chino. Nosotros tenemos un inconveniente para comprar. Las tallas XL nos quedan como si fueran S de España. Me pruebo una chaqueta XL y la manga me llega por el codo. Mi mujer tiene casi que probarse trajes premamá para que le quede bien y eso que está delgadita. Vemos difícil aprovechar los buenos precios coreanos. Así que nos concentramos en los accesorios y compramos bolsos, cinturones, calcetines etc. Ah! y los suvenires para la familia todos en la misma tienda que para eso todas tienen lo mismo.

Sábado 12 de Noviembre.

Por la mañanita temprano nos vamos a la zona de Yeouido, no queremos venirnos sin cazar el famoso rascacielos 63, con 60 plantas sobre tierra y 3 subterráneas. El edificio es impresionante de bonito color dorado. Además la zona está bastante bien ya que tiene un parque lineal a lo largo del río que, como hace una buena mañana otoñal, está llena de gente paseando.

En los bajos del edificio 63 hay un centro comercial, probablemente el más lujoso que hemos visto en Corea, con un montón de carísimas tiendas y una sucursal de las famosas panadería francesas Eric Kayser, lo que aprovechamos para aprovisionarnos, ya que desde la última cena coreana, no hemos vuelto a intentar las especialidades locales, no es que no nos gusten, es que no nos merecen la pena.


Volvemos a la zona de Dogdaemun a terminar las compras. De día la zona es bastante más aburrida, con mucha menos gente y sin puestecillos. Como ya hemos seleccionado las tiendas que nos importan vamos fundamentalmente a tiro fijo pero sólo compramos algunas cosas en la línea de complementos del día anterior.
A última hora cogemos el autobús en la puerta del hotel para ir al aeropuerto y después de una agradable horita montados en los muy cómodos autobuses coreanos llegamos a Incheon. Otra vez nos espera nuestro viaje con escala y separación en Dubai. De allí salimos al amanecer y tenemos ocasión de ver desde el aire el famoso rascacielos de los 800 metros de altura.


PS. Dos pequeños apuntes:

¿Por qué tantos coreanos llevan gafas? Primero porque las necesitan. Eso está claro si veías un grupo de niños, más de la mitad llevaban gafas y no creo que fuera por presumir. Segundo, también porque les gustan, vimos varios que llevaban gafas sin cristales, solo la montura. Ahora, ¿porqué llevar unas gafas tan grandes cuando no tienes casi donde apoyarlas?...misterios de la moda.

Los coreanos en general son superamables, en el metro, por ejemplo, siempre estaban atentos a que mi mujer y yo nos pudiéramos sentar juntos, nos hacían hueco u obligaban a otra gente a hacernos hueco. Sin embargo, en las compras ya era otra cosa. Si intentabas empezar un regateo en pleno mercadillo y no les convenía tu oferta no intentaban ni siquiera mantener las formas y te dejaban con la palabra en la boca sin ningún tipo de miramientos. Corea desde luego no es el paraíso del regateo o de las compras
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  Últimos comentarios al diario  Viaje a Corea Noviembre 2011
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Dificilisima  dificilisima  29/03/2012 05:48
Me gusta tu diario, tan lejos del turista enamorado del país. Hay supermercados en muchos sitios, además de los hipermercados, los más habituales e-mart o lotte mart

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Pais Tema: Viaje a Corea del Sur: Seul - Gyeongju - Busan - Jeju
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MJ
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Indiana Jones
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Feb 04, 2007
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Fecha: Lun Ago 26, 2019 09:24 pm    Título: Re: Viaje a Corea del Sur: Seul - Gyeongju - Busan - Jeju

Muchas gracias!

Pues creo que quitaremos Daegu, a ver si sacamos 6 días en Seul.

Si, Gyochon me confundí de nombre (de momento me cuesta mucho aprendermelos, a ver si mejoro, que sino...), me refería a Yandong, que creo que es un poblado tradicional.
Pisuket
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Travel Adict
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Ene 09, 2016
Mensajes: 87

Fecha: Lun Ago 26, 2019 09:50 pm    Título: Re: Viaje a Corea del Sur: Seul - Gyeongju - Busan - Jeju

Jeju alquiláis coche? Si no 3 días son pocos moviéndote en transporte público
MJ
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Indiana Jones
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Feb 04, 2007
Mensajes: 1554

Fecha: Mar Ago 27, 2019 02:55 pm    Título: Re: Viaje a Corea del Sur: Seul - Gyeongju - Busan - Jeju

Pisuket Escribio:


Jeju alquiláis coche? Si no 3 días son pocos moviéndote en transporte público

Si, alquilaremos coche.
Realmente con los vuelos, y la gestión del alquiler del coche, al final se nos quedaría en 2 días y medio de visitas.
Pisuket
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Travel Adict
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Ene 09, 2016
Mensajes: 87

Fecha: Mar Ago 27, 2019 04:50 pm    Título: Re: Viaje a Corea del Sur: Seul - Gyeongju - Busan - Jeju

MJ Escribio:
Pisuket Escribio:


Jeju alquiláis coche? Si no 3 días son pocos moviéndote en transporte público

Si, alquilaremos coche.
Realmente con los vuelos, y la gestión del alquiler del coche, al final se nos quedaría en 2 días y medio de visitas.

A mí entender la manjanggul cave y subir a Seongsan ilchulbong es imprescindible! Eso lo puedes hacer el mismo día ya que están en la misma dirección!
Nari5
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Silver Traveller
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Abr 27, 2019
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Fecha: Mie Sep 18, 2019 03:44 pm    Título: Re: Viaje a Corea del Sur: Seul - Gyeongju - Busan - Jeju

Yo voy a viajar en fechas similares, en mi caso tuve que descartar Jeju, al final meterse en tema aeropuerto para 2 días... Y además, que leyendo sobre la isla hay opiniones encontradas así que lo dejo si quizás puedo volver a Corea en otra ocasión. Al final es la ilusión que te haga ver o no un sitio, independientemente de su fama (como lo del templo Haeinsa). Sobre el tiempo, en Jeju para principios de noviembre ya estará el follaje de otoño, depende de si quieres ir a playas o no
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