El vuelo fue muy bueno y tras desembarcar en Paris Orly nos acercamos hasta la salida C donde deberíamos coger la navette o lanzadera en dirección a los hoteles Eurodisney en Marne-la-Vallée. Buscando la Torre Eiffel transcurrió el viaje hasta las afueras de la ciudad. En el año 2.004 nos alojamos en el hotel Cheyenne mientras que en el año 2.007 nos tocó el Newport Bay.
He de confesar que me gustó más el Cheyenne aunque estuviera más alejado. Nos atendieron perfectamente en la recepción dándonos toda la documentación que teníamos reservada como las tarjetas de entrada al parque,reservas de restaurantes,etc y a la habitación a descargar.El hotel remeda un antiguo pueblo del Oeste americano y nos tocó el edificio denominado Jesse James(toma, el malo malote)
.Había otros edificios llamados Toro Sentado o Búfalo Bill. Como es bastante lógico, al imitar edificios de este tipo, las condiciones de accesibilidad no son las mejores al tener escaleras estrechas y de madera. En ese sentido es mejor el NewPort Bay a pesar de sus larguíiiiisimos pasillos repletos de habitaciones a ambos lados.

"las niñas en el cheyenne" y "sobre las sillas de la barra del saloon"

"la ansiada foto ante el castillo de la Bella Durmiente" y "las nuevas generaciones"
Las habitaciones estaban igualmente decoradas con imágenes típicas del Oeste americano como fotos de indios, diligencias, cenefas con plumas de indios mientras que el restaurante era como el típico saloon de las pelis. Los asientos en la barra eran sillas de montar lo que volvió locas a las peques. Una vez investigado el hotel nos fuimos a la parada del autobús que nos llevaría a la entrada principal del parque no sin antes comprobar que ningún vaquero borracho o pistolero nos estuviera esperando en la calle principal del pueblo
. Los buses son cómodos para el Cheyenne dado que está más alejado del parque. En el Newport no es necesario en absoluto porque estás a doscientos metros de la entrada junto al Disney Village y al gran lago.
Una vez dentro del parque nos vamos hacia la zona de Adventureland donde subimos a la atracción de los piratas del caribe;está bien, no es nada peligrosa y el gentío avanza con rapidez. Salimos cantando lo del "yojo-yojo,un gran pirata soy". El que quiera cenar en el restaurante pirata debe tomar la pertinente reserva en el Town Hall de Eurodisney que está a la entrada,en una plaza cuadrada y a mano izquierda según entras.
Salimos del parque ya bastante tarde porque las atracciones cerraban a las diez. Lo bueno del tema es que aunque hubiera colas por la tarde,cuando los parisinos volvían a sus casas quedaba el parque prácticamente vacío,a la disposición de la gente de los hoteles. Subimos a los piratas del caribe como diez veces seguidas;acabé hasta el pirri del "yojo-yojo,un gran pirata soy" pero las peques querían más y más y más.
El "feeling",la sensación de "felicidad",sí , de felicidad era preciosa a las diez y media de la noche o así cuando por la calle mayor ibamos hacia la salida del parque mientras el hada Campanilla lanzaba sus polvos mágicos desde lo alto del castillo de la Bella Durmiente...es verdad,Disney, c'est magique!!!
He de confesar que me gustó más el Cheyenne aunque estuviera más alejado. Nos atendieron perfectamente en la recepción dándonos toda la documentación que teníamos reservada como las tarjetas de entrada al parque,reservas de restaurantes,etc y a la habitación a descargar.El hotel remeda un antiguo pueblo del Oeste americano y nos tocó el edificio denominado Jesse James(toma, el malo malote)

"las niñas en el cheyenne" y "sobre las sillas de la barra del saloon"

"la ansiada foto ante el castillo de la Bella Durmiente" y "las nuevas generaciones"
Las habitaciones estaban igualmente decoradas con imágenes típicas del Oeste americano como fotos de indios, diligencias, cenefas con plumas de indios mientras que el restaurante era como el típico saloon de las pelis. Los asientos en la barra eran sillas de montar lo que volvió locas a las peques. Una vez investigado el hotel nos fuimos a la parada del autobús que nos llevaría a la entrada principal del parque no sin antes comprobar que ningún vaquero borracho o pistolero nos estuviera esperando en la calle principal del pueblo
Una vez dentro del parque nos vamos hacia la zona de Adventureland donde subimos a la atracción de los piratas del caribe;está bien, no es nada peligrosa y el gentío avanza con rapidez. Salimos cantando lo del "yojo-yojo,un gran pirata soy". El que quiera cenar en el restaurante pirata debe tomar la pertinente reserva en el Town Hall de Eurodisney que está a la entrada,en una plaza cuadrada y a mano izquierda según entras.
Salimos del parque ya bastante tarde porque las atracciones cerraban a las diez. Lo bueno del tema es que aunque hubiera colas por la tarde,cuando los parisinos volvían a sus casas quedaba el parque prácticamente vacío,a la disposición de la gente de los hoteles. Subimos a los piratas del caribe como diez veces seguidas;acabé hasta el pirri del "yojo-yojo,un gran pirata soy" pero las peques querían más y más y más.
El "feeling",la sensación de "felicidad",sí , de felicidad era preciosa a las diez y media de la noche o así cuando por la calle mayor ibamos hacia la salida del parque mientras el hada Campanilla lanzaba sus polvos mágicos desde lo alto del castillo de la Bella Durmiente...es verdad,Disney, c'est magique!!!