Hoy toca levantarse pronto y desayunar ya que a las 7,30 nos vienen a recoger, pero antes de la hora ya tenemos el transporte delante de la puerta del hotel, la misma furgoneta de 9 plazas del día anterior para nosotros solos, más no se puede pedir.
Massimo enfila las calles y salimos de la ciudad, hay mucho tránsito pero seguimos avanzando hacia nuestra meta, pasamos Nicolisi, más adelante, en una curva cerrada vemos una casa completamente sepultada por la lava de una reciente erupción. Al cabo de una hora llegamos a Refugio Sapienza (1910 m.), nos deja delante de la caseta del Gruppo Guide Alpine Etna Sud, nos dice que a las 18 horas nos vendrá a recoger.
Los guías nos comentan que a las 10,30 estemos delante de la caseta para iniciar la salida. Como que hay tiempo de sobra aprovechamos para ir a ver el cráter Silvestri y algunos más que están cerca del refugio.
Como que la excursión es con guía, pagada por la agencia con antelación, y aquí, empieza nuestra sorpresa, lo que teníamos en mente era coger el Funivia (funicular) hasta la cota 2500 y de allí hasta la Torre del Filósofo (2900 m.) en Unimog (minibús con ruedas de camión, por la ceniza), pasearnos para ver los cráteres próximos y hacer el recorrido a la inversa.
Pero no, la excursión es muy distinta a lo planeado, cuando llegamos a la Torre del Filósofo se forman dos grupos en función del idioma, el primero en salir es el inglés y el segundo, el nuestro, italiano/francés. Iniciamos la ruta dirigiéndonos caminando hacia los cráteres somitales que están a 3300 m., cruzando un campo de lava de la última erupción. Continuamos ascendiendo, ahora ya no hay camino, todo es de ceniza volcánica que hace la subida un poco dificultosa. Con un último esfuerzo llegamos a la cumbre, el espectáculo es impresionante, tenemos el cráter a nuestros pies, es profundo, damos la vuelta a todo él, acompañados de las numerosas fumarolas que despiden un gas bastante molesto (azufre y otros….), todo es grandioso, ha sido duro pero ha valido la pena llegar hasta aquí. Llegado a un punto el guía nos comenta que este lugar se llama el mirador de la Española, se acercó tanto al borde que se cayó dentro. Vemos a nuestra izquierda el cráter central y a intervalos regulares se oían explosiones internas.
Ya toca bajar, montaña abajo, es como si se baja por una gran pendiente de arena fina, es una delicia y una experiencia fantástica. Llegamos de nuevo a la Torre del Filósofo, paramos para comer lo que hemos comprado en el Refugio Sapienza. El primer grupo que ha ido muy rápido a la subida y ahora están reventados deciden dar por terminada la excursión y se suben al Unimog para luego bajar con el Funivia.
Nos ponemos en marcha y se inicia la alucinante marcha de bajada a través de los campos de ceniza hasta el refugio, desde arriba vemos el valle del Bove, lugar donde se inició el antiguo Etna, cruzamos la base del Monte Escrivá, que surgió de la erupción del 2001, la Montagnola y los nuevos conos de las erupciones del 2001, es brutal el recorrido, siempre para abajo, en ciertos momentos nos hundimos hasta las rodillas, queda todavía nieve debajo de la ceniza, bajamos corriendo, un adolescente disfruta dando volteretas, antes de salir a la pista cerca del refugio podemos contemplar las plantas endémicas del Parque. Por fin hemos llegado al refugio, según unos la ruta ha sido de 12 km., otros dicen que son 20, no sé que pensar, sea la distancia que sea, se hizo, estamos cansados pero ha sido una experiencia inolvidable e irrepetible, ahora, un buen trozo de pizza y una cerveza fría nos reconforta del esfuerzo realizado.
Sin tiempo para terminar la pizza llega Massimo, se ha adelantado porque nos quiere mostrar un lugar único, partimos y nos llega a una gruta, entrando en ella nos encontramos una iglesia completamente cubierta de lava, hay poca altura entre el suelo y el techo, se ven trozos de columna y se observa que lo único que no ha sido cubierto ha sido el altar con la estatua de la Virgen.
Llegamos al hotel, nos despedimos de Massimo, por casualidades de la vida nos volvimos a encontrar en Milazzo al hacer un transfer para el aeropuerto de Catania.