Un verano más, llegó el cumpleaños de mi novio en medio de las vacaciones, así que después de los regalos, nos pusimos rumbo a las playas.
Quisimos conocer la praia de Carvoeiro y el resultado fue que la conocimos y nos fuimos tras refrescarnos. ¿Por qué? Porque estaba llena de gente, porque es muy turística y porque el agua estaba bastante turbia. Ni siquiera el entorno nos pareció destacable, pero para un baño sirve perfectamente. Lo que sí cabe reconocer es que está adaptada a minusválidos y que tiene duchas y lavapiés.

El pueblo en sí tampoco es bonito, pero está lleno de tiendas donde se puede comprar a precios razonables, especialmente regalos y souvenirs. Los supermercados estaban bastante caros en los precios de las frutas sobretodo. Supongo que por el hecho de que el pueblo está lleno de extranjeros.
Decidimos ir a la playa de Carvalho pero por el camino pasamos por una playa que nos encantó y donde nos quedamos el día entero: praia do Vale Celentano. Aparcamos el coche en el lateral del hotel que hay sobre el acantilado y bajamos por las escaleras de la parte trasera del hotel hasta llegar al chiringuito, donde todavía más, hay que bajar unas escaleras más.
Es una playa entre acantilados y con el agua muy fría pero muy limpia. Fue una maravilla quedarnos allí el resto del día, la playa invita al baño, a tomar el sol, a sentarse en la sombra de los acantilados o a sentarse en la orilla y dejarse arrastrar por las olas o simplemente acercarse a los arcos que hay en los acantilados.


Hasta este momento, creímos que ésta era la mejor playa, la más parecida a una playa paradisíaca, pero pronto nos daríamos cuenta del error.
Por la noche, volvimos a bajar al centro de Albufeira y, aunque de noche, vimos la famosa playa de los Pescadores, en la que hay ascensores y escaleras mecánicas para bajar a la playa desde la parte alta del acantilado.
