Esta salida no estaba programada, ya que en principio era un día de transición hacia Venecia. Pero oíamos tanto en la calle el nombre de Siena, y teníamos tan buenas referencias, que decidimos desviarnos una horita en coche. Creo que fue una de las mejores decisiones del viaje, ya que Siena es una pequeña gran Joya.
Aparcamos en el parking de la muralla, cerca del campo de fútbol y a unos 10 minutos del comienzo del casco antigüo.
Lo primero que nos encontramos fue con la iglesia de Santo Domingo en Siena, que no tendría nada en particular si no fuese porque tiene... ¡la cabeza de Santa Catalina de Siena!. Es un poco macabro, es más es el relicario más bestia que he visto
De ahí nos introdujimos en una de las principales calles del casco de Siena. Estas calles destacan por su imagen de viejas, pero a su vez, por la hermosura que tienen en dicha vejez. Era algo diferente a lo que habíamos visto hasta entonces y eso se notaba. A unos 500metros descendimos unas escaleras y nos encontramos de lleno en plena plaza Del Campo, donde se correo la famosa carrera Del Palio.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Es una plaza la mar de curiosa, en la que al existir una ligera pendiente, los desagües van cruzando toda la plaza hasta una salida central. Dicha plaza está presidida por el majestuoso palazzo pubblico rodeada por hermosos edificios. Como os he comentado, el que presenten una imagen algo antigüa, les otorga un hermosura diferente.
Tal y como entramos en la plaza, mediante unas escaleras, salimos de ella. En este caso para dirigirnos a la Catedral. Esta catedral, diseñada por Nicola Pisano y construida con alguna contribución que otra de Donatello, Miguel Ángel y Bernini, tiene una peculiaridad y es que Siena en el pasado fue unas de las ciudades más ricas, por lo que al realizar la catedral, se propusieron construir una que mostrase la riqueza existente, y así lo hicieron. En mi opinión es una mezcla del exterior de la de Florencia, y el interior de la de Pisa. Una catedral bella, pero tal vez excesivamente recargada.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tan impresionante como la visita al interior a la visita, fue el acceso a la cripta. Me creó una gran impresión ver los inmensos cimientos de la antigüa catedral, parte de algunas antigüas capillas, etc. y mirar al techo, y ver un cristal por el cual se veía la nueva catedral. Es decir, estabamos debajo de la gente. Fue increible.
Lo bueno que tiene Siena, es que se ve rápido. Ya que para entonces eran las 2 y habíamos acabado. Visto lo visto volvimos ala plaza del Campo a comer cómodamente en una terraza y después, helado en mano, ¡cómo no! volvimos paseando al coche para irnos camino a Venecia.
Con esta visita dimos por concluida nuestra visita a la Toscana, la cual recomiendo a todo el mundo porque es una zona que en poca distancia, tiene una riqueza y una belleza enorme.