Uno de los regalos de cumpleaños para mi novio fue una barbacoa en la playa organizada por la empresa Algarexperience. Nos esperaba una excursión de 6 horas por las grutas y acantilados con final en una playa de acceso único por mar para comer una rica barbacoa y un último baño en alta mar antes de regresar a Albufeira.
A las 9.30 nos cogimos un taxi para ir a la Marina, desde donde salen los barcos, catamaranes, yates y veleros. A las 10 nos montamos en nuestro catamarán, el Belize, y pusimos rumbo a la costa que llega hasta Carvoeiro.

El catamarán estaba realmente bien, con mucho espacio exterior, saolarium, cabina interior, baños y bar (aunque un poquito caro, pero agradecido). Como dato curioso, éramos los únicos españoles, los demás eran británicos y franceses.
Después de pasar la playa de San Rafael, en Albufeira, llegamos a las ya conocidas playas de Lagoa. La primera fue la playa de Carvalho, seguida de la de Marinha (en la foto, Carvalho).

Ya llegan las primera grutas y los primeros "oh, qué bonito".


Y la tan famosa gruta del amor, aunque nadie explicó porqué se la llama así, aunque con lo bonita y acogedora que es, me imagino el motivo...

Según nos íbamos acercando a Carvoeiro, nos fuimos encontrando con otras embarcaciones que también estaban recorriendo las grutas, por no hablar de todas las barquitas de pescadores que por 15€ te llevan a ver las grutas.
La pena es que en muchas grutas ni los veleros ni nuestro catamarán cabían, por lo que sólo pudimos entrar dentro de una de las grutas. Y se hizo la oscuridad...

Llega la hora de comer. Ponemos rumbo a la playa donde será la barbacoa, a la que sólo puede accederse por barco. Una barca de apoyo nos va desembarcando de 8 en 8, aunque hay quien se va a nado.

Allí en la playa ya estaba todo preparado para empezar a cocinar y en poco más de media hora estaba lista la comida: ensalada del Algarve, sardinas, pincho, filete de ternera, filete de cerdo, salchicha fresca, patatas fritas, refrescos, melón y sandía. Hmmm, qué rica, ¿no?

Tras una digestión hecha en el agua, volvimos a embarcarnos y nos bañamos en medio del mar (aunque no muy lejos de la costa, por si acaso). Este fue el mejor momento del día.
A las 4 de la tarde llegábamos de nuevo a la Marina, así que decidimos terminar nuestro último día en el Algarve en la playa de Santa Eulalia en Albufeira.
