
Desde la Catedral de St. Paul nos dirigimos hasta Covent Garden. Covent Garden es un mercado donde hay todo tipo de tiendas, y muchísimo ambiente en las calles, con espectáculos, puestos ambulantes... La anterior vez que estuve en Londres, fuimos a Covent Garden muy temprano, por lo que apenas había ambiente, y nos quedamos algo desilusionados. Sin embargo esta vez fue todo lo contrario. Nos gustó un montón. Según lo entendí yo, Covent Garden está separado entre la Piazza que es el recinto principal y donde se realizan los espectáculos callejeros (malabarismos, magia, bailes...), la principal zona de comercios, y una zona de mercado con puestos mas cutrecillos de souvenirs. La zona de tiendas es muy chula, porque hay tiendas muy originales con camisetas y bolsos con dibujos de diseño, estilo casual. También había varias tiendas de dulces, y sobre todo de cosas curiosas, de esas que luego realmente no sirven de mucho, pero que te encanta verlas, e incluso comprar alguna. Aprovechamos un puestecillo de fresas, y compramos una tarrina que nos comimos muy gustosamente.
Nuestra siguiente parada era Trafalgar Square, y como no pillaba lejos, y aún era pronto decidimos ir a pie. Allí, contemplamos la enorme plaza, desde la cual se veía el Big Ben, y nos encontramos con un grupo de jóvenes y no tan jóvenes mamados y vestidos de caballeros con la cruz de San Jorge. Como he comentado antes, ese día era San Jorge, el 23 de Abril. Iban pidiendo dinero en una especie de huchas, al grito de "help por heroes". Les hicimos alguna fotillo, y como vimos que las escaleras de Trafalgar Square estaban llenas de gente sentada, hicimos una foto estilo ¿Donde está Wally?, con mi novia sentada entre la multitud. Cualquiera que lo intentara, le costaría un buen rato encontrarla. En la misma Trafalgar Square, se encuentra la National Gallery, una galería de arte muy importante. La verdad que ya estábamos muy cansados, pero como la entrada era gratuita, entramos a dar una vuelta. Ninguno de los dos entendemos nada de arte, así que el paseo fue corto. Nos paramos sobre todo en Los Girasoles de Van Gogh y en un cuadro que ilustraba hace tiempo un anuncio de La 2, pero del cual no recuerdo ni título ni autor.
Salimos de la National Gallery, y nos dirigimos andando a Picadilly Circus, que está a dos pasos. Fue impresionante la llegada a Picadilly Circus. Yo ya había estado, pero es lo mismo. Es una sensación increible. Es estar en ese lugar que tantas veces has visto en libros, revistas, documentales o cuadros. Entre los conocidos letreros luminosos de TDK y Sanyo y la estatua de Eros nos fotografiamos un poco y ya fuimos al hostal, que estaba en pleno Picadilly. El hostal era Picadilly Backpackers Hotel y es donde había estado la anterior vez. Es un sitio bastante asequible de precio, y muy recomendable si se va a Londres a patear la ciudad. No hay comodidades excesivas, pero por el precio que se paga, el servicio es muy bueno. Cogimos una habitación doble, pero las hay de hasta 10 plazas, por lo que si vais con amigos, os puede salir tiradísimo de precio. Por cierto, no os preocupéis si no sabéis inglés, porque en Londres la gente te nota a la legua que eres español, y hacen lo posible para que los entiendas.
Tras descansar un ratillo en la cama del hostal, salimos a la tarde-noche londinense a dar nuestro último paseo del día. Metro y a Harrods, los grandes almacenes londinenses por excelencia. Allí hay mucho lujo, pero también mucho turista fotografiándose junto a los típicos osos de Harrods, o comprando algún peluche de esos ositos. En Harrods vimos también el memorial a Diana de Gales y Dodi Al-Fayed, que daba un poco de yuyu, porque junto a una foto de ambos y una fuente, había también una esfinge dorada con unas velas, que aunque sonreía daba muy mal rollo. En Harrods me llamó sorprendentemente la atención un futbolín que había a la venta, con futbolistas del Madrid y el Barça con caras de personajes célebres como Einstein, Dalí, Ghandi o Valderrama, el que le cogió de los huevos a Míchel. Me quedé con las ganas de hacerle una foto, pero se me ocurrió preguntar a un trabajador si podía echar una foto, a lo que me respondió: "unfortunately no". Si no pregunto, me llevo la foto. En Harrods no compramos nada, pero en una tienda de souvenirs de enfrente, nos llevamos mi novia y yo una sudadera cada uno. Ella una rosa y yo una azul marino con una corona dorada y la bandera del Reino Unido. Gran compra.
Para el regreso, tomamos un bus. Sí, un bus rojo de dos pisos. Llegamos a Picadilly, y dimos un paseo por una enorme tienda de souvenirs donde había de todo. Incluso un par de tipos frikis vestidos todo del Reino Unido, con los cuales mi novia se fotografió. ¡Que gente! Tras eso, compramos algo para cenar y lo comimos en la habitación del hostal. Como no, a mi no me gustó lo que cogí y tuve que volver a bajar a por una hamburguesa al McDonalds. No nos costó nada dormirnos. Estábamos derrotados, y el día siguiente iba a ser igual o peor.
Nuestra siguiente parada era Trafalgar Square, y como no pillaba lejos, y aún era pronto decidimos ir a pie. Allí, contemplamos la enorme plaza, desde la cual se veía el Big Ben, y nos encontramos con un grupo de jóvenes y no tan jóvenes mamados y vestidos de caballeros con la cruz de San Jorge. Como he comentado antes, ese día era San Jorge, el 23 de Abril. Iban pidiendo dinero en una especie de huchas, al grito de "help por heroes". Les hicimos alguna fotillo, y como vimos que las escaleras de Trafalgar Square estaban llenas de gente sentada, hicimos una foto estilo ¿Donde está Wally?, con mi novia sentada entre la multitud. Cualquiera que lo intentara, le costaría un buen rato encontrarla. En la misma Trafalgar Square, se encuentra la National Gallery, una galería de arte muy importante. La verdad que ya estábamos muy cansados, pero como la entrada era gratuita, entramos a dar una vuelta. Ninguno de los dos entendemos nada de arte, así que el paseo fue corto. Nos paramos sobre todo en Los Girasoles de Van Gogh y en un cuadro que ilustraba hace tiempo un anuncio de La 2, pero del cual no recuerdo ni título ni autor.
Salimos de la National Gallery, y nos dirigimos andando a Picadilly Circus, que está a dos pasos. Fue impresionante la llegada a Picadilly Circus. Yo ya había estado, pero es lo mismo. Es una sensación increible. Es estar en ese lugar que tantas veces has visto en libros, revistas, documentales o cuadros. Entre los conocidos letreros luminosos de TDK y Sanyo y la estatua de Eros nos fotografiamos un poco y ya fuimos al hostal, que estaba en pleno Picadilly. El hostal era Picadilly Backpackers Hotel y es donde había estado la anterior vez. Es un sitio bastante asequible de precio, y muy recomendable si se va a Londres a patear la ciudad. No hay comodidades excesivas, pero por el precio que se paga, el servicio es muy bueno. Cogimos una habitación doble, pero las hay de hasta 10 plazas, por lo que si vais con amigos, os puede salir tiradísimo de precio. Por cierto, no os preocupéis si no sabéis inglés, porque en Londres la gente te nota a la legua que eres español, y hacen lo posible para que los entiendas.
Tras descansar un ratillo en la cama del hostal, salimos a la tarde-noche londinense a dar nuestro último paseo del día. Metro y a Harrods, los grandes almacenes londinenses por excelencia. Allí hay mucho lujo, pero también mucho turista fotografiándose junto a los típicos osos de Harrods, o comprando algún peluche de esos ositos. En Harrods vimos también el memorial a Diana de Gales y Dodi Al-Fayed, que daba un poco de yuyu, porque junto a una foto de ambos y una fuente, había también una esfinge dorada con unas velas, que aunque sonreía daba muy mal rollo. En Harrods me llamó sorprendentemente la atención un futbolín que había a la venta, con futbolistas del Madrid y el Barça con caras de personajes célebres como Einstein, Dalí, Ghandi o Valderrama, el que le cogió de los huevos a Míchel. Me quedé con las ganas de hacerle una foto, pero se me ocurrió preguntar a un trabajador si podía echar una foto, a lo que me respondió: "unfortunately no". Si no pregunto, me llevo la foto. En Harrods no compramos nada, pero en una tienda de souvenirs de enfrente, nos llevamos mi novia y yo una sudadera cada uno. Ella una rosa y yo una azul marino con una corona dorada y la bandera del Reino Unido. Gran compra.
Para el regreso, tomamos un bus. Sí, un bus rojo de dos pisos. Llegamos a Picadilly, y dimos un paseo por una enorme tienda de souvenirs donde había de todo. Incluso un par de tipos frikis vestidos todo del Reino Unido, con los cuales mi novia se fotografió. ¡Que gente! Tras eso, compramos algo para cenar y lo comimos en la habitación del hostal. Como no, a mi no me gustó lo que cogí y tuve que volver a bajar a por una hamburguesa al McDonalds. No nos costó nada dormirnos. Estábamos derrotados, y el día siguiente iba a ser igual o peor.