Despúes del día anterior necesitabamos algo más relajado por lo que decidimos quedarnos cerca de Vilamoura. Por la mañana cogimos el coche y nos fuimos a la playa Olhos de Agua rocosa, pequeñita y más cuando el sol empieza a estar en lo más alto, cuando llegamos poca gente pero luego aquello se puso como benidorm en Agosto, un horror para el que quiere algo más de tranquilidad y no estar agobiado.
*Ya actualizare con fotos del lugar
El acceso a la playa es fácil apenas hay escaleras y el aparcamiento bastante complicado ya que el acceso a la playa se hace por una calle pequeña llena de comercios playeros, por lo tanto es una playa ideal si puedes ir andando, si vas en coche procura ir pronto.
Si quereis más traquilidad se puede andar un poco hacia la zona oriental de la playa subir una cuestecita y encontrarte con una calita más pequeña pero mucho menos masificada. Lo que se ve al fondo de la foto es Playa Falesia.
Decidimos irnos a comer traquilamente al apartamento y de camino cerca de la playa habia una pasteleria donde vi los bollos tipicos que venden en todas las playas "Bolinhas de Berlin" y vi una con chocolate, en la playa solo las venden con crema o sin nada y no pude controlarme

Despues de comer y tras una merecida siesta, que ya la pediamos a gritos, fuimos a Playa Falesia pero esta vez a la parte occidental, donde hay mucha más cuesta para llegar, más difícil aparcamiento y donde como ya comente en la primera etapa no existe lavapies. Recomiendo si quereis ir a Playa Falesia que vayais a la parte oriental (en vilamoura) por todo lo comentado.
Por la tarde-noche decidimos ir a dar una vuelta por Albufeira, nos sorprendió la cantidad de motivos distintos que tienen las rotondas por todo el Algarve pero sobre todo el Albufeira, algunas bastante curiosas(relojes, gusanos,...) me hubiera gustado hacer alguna foto pero como era de noche no pudimos.
Otra curiosidad es que para bajar hacia la playa, restaurantes y puestos que hay cerca existen escaleras mecanicas, por fin dejamos de hacer gemelos para subir y bajar.
Dió la casualidad que era la feria del marisco y habia multitud de puestos que te vendian comida, sobre todo pescado fresco, y mesas largas con bancos para poder comer alli mismo, habia muchísima gente y todo tenía una pinta estupenda. Con esto nos despedimos hasta el día siguiente.