Mary aprovecha el viaje para echar una cabezada, yo me quedo ensimismado mirando desde la ventanilla los verdes paisajes lombardos, los puentes, los caudalosos ríos, las montañas nevadas al fondo. El sol definitivamente no se resiste a salir e ilumina los asientos del vagón, en las distintas paradas van entrando nuevos viajeros, que ocupan ya todos los asientos disponibles. Pasa el revisor y nos pica los billetes.

Stazione Centrale
Llegamos a la Estación Central, es impresionante, es una de las más grandes de Europa, techos enormes, escaleras de mármol... son las 13,50 h., buscamos el metro, está justo a la salida, en una zona cubierta de la estación, nuestra intención es dirigirnos al Duomo, tenemos pocas horas y sólo podremos centrarnos en esa zona de Milán.

Compramos los billetes del metro en una tabaccheria, un euro el billete sencillo. Buscamos la línea 3, la amarilla (como en Madrid), dirección S. Donato, sólo son cuatro estaciones: Repubblica, Turati, Montenapoleone y Duomo.

El trayecto es rápido, buscamos la salida con cierta ansiedad, el espectáculo no puede ser más impresionante, ahí está, la catedral, dominando la bella plaza, además tenemos la suerte de que se nos muestra limpia, sin andamios que oculten ni un centímetro de su fastuosa fachada. Son las 14,15 y no nos asombra el ir y venir de turistas en torno a la plaza, hace una tarde fantástica. Hay muchas palomas, algunos se hacen fotos con ellas; ya hay decenas de personas haciendo fila para entrar, hay un pequeño control a la entrada, el personal de seguridad escanea aleatoriamente los bolsos, mochilas y bolsas que portan los visitantes que acceden al templo.


Detalle

Nosotros preferimos seguir deleitándonos con el espectáculo exterior, localizamos la entrada a la Galería Vittorio Emanuele, y su impresionante entrada a modo de Arco de Triunfo. En el centro de la piazza, la estatua ecuestre de este mismo rey.

Después de hacer las consabidas instantáneas para el recuerdo, dudamos entre visitar el interior de la catedral, o aventurarnos a la subida a los tejados. Decidimos comenzar por el interior, la fila avanza muy rápido, yo me libro del control de la entrada, a Mary le escanean la mochila, estamos ya dentro, entre el ir y venir de turistas, nos quedamos extasiados con la nave central, es espectacular su altura ronda los 45 metros, afortunadamente están permitidas las fotografías, aunque la tenue luz interior dificulta mucho la labor.

Nave central
El tiempo pasa inexorablemente, salimos al exterior, buscamos el acceso a los tejados del templo. Nos dirigimos al lateral y en una pequeña estancia, vemos a un vigilante y un pequeño torno de acceso con un ascensor al fondo, le preguntamos donde se compran los tickets, nos señala la puerta, saliendo a la izquierda. Mary se queda en uno de los tantos puestos que venden recuerdos de la ciudad, yo me encamino a la oficina de venta de tiquets para el ascensor, se puede subir también a pie, pero estamos cansados y preferimos ahorrar fuerzas.

No resulta especialmente barato, 8,30 euros cada billete, aún así merecerá la pena hacer esta inversión. Pasamos el torno de entrada y subimos en el ascensor, son unos segundos y ya estamos arriba, un angosto pasillo y se nos revela la otra dimensión de la catedral, tenemos a nuestra altura las agujas y chapiteles del duomo.

Oímos música en las calles aledañas. El trasiego de gente es cada vez mayor, tenemos una perspectiva inmejorable. El contraste del gótico con los tejados y edificios de Milán es absoluto. Me vienen a la memoria las torres de la Sagrada Familia.


Vista desde el Duomo

Hemos hecho todo el recorrido, sin duda ha merecido la pena y creemos que ningún viajero que visite esta ciudad debería perdérselo.
Volvemos a la plaza, en un puesto nos tomamos un gelato de chocolate, delicioso.
No dejamos de oir música, hay alguna actuación en el interior de la Galeria y nos dirigimos hacia allí.

Galería

Hasta ahora no habíamos constatado que se estaba celebrando la semana de la moda, Milano Fashion Week. Numerosos stands, exhibiciones de peluquería, actuaciones musicales, instalaciones alusivas al evento... mucha gente guapa de Milán dejándose ver con sus compras recién hechas. En esta Galería están las tiendas y boutiques y restaurantes más exclusivos de la ciudad.
Son las 15, 45 h. seguimos adentrándonos en esta zona cubierta con hermosas cristaleras, no sin dificultad, ante tanto ir y venir de milaneses mezclados con turistas.

La Galería desemboca en la Piazza della Scala, aprovechamos para sentarnos en unos bancos a los pies de los jardines que bordean la estatua de Leonardo da Vinci. Es una plaza sencilla, sin muchos ornamentos.

El teatro de la Scala no es muy espectacular, un edificio neoclásico construido en el lugar que ocupaba antes la iglesia Santa Maria alla Scala, de ahí su nombre.

Aún así no deja de ser uno de los teatros de ópera más famosos del mundo. Los tranvías cruzan por la fachada del teatro y no me resisto a fotografiarlos, es un medio de transporte que me gusta, muchas ciudades lo tienen y creo que le dan un sabor especial a sus calles.

Tranvía frente al teatro

Paseamos por la zona son las 16,15 h. nos encantaría acercarnos al Castello Sforzesco y al Parque Sempione, sabemos que no está muy lejos, pero lo dejamos para otra visita. Buscamos la parada de metro para dirigirnos a la Estación Central. Esta vez compramos los tickets en una máquina expendedora, recorrido inverso, nos bajamos en la salida que da a la plaza.
Ahora desde fuera es cuando podemos admirar la monumentalidad de la estación.

Milano Centrale
Tenemos un sensación rara, nos apetece tomar algo y sentarnos relajados, a mi especialmente una fresca cerveza ¿almozar, cenar? , buscamos por la zona y encontramos una hamburguesería con una estupenda terraza en el exterior y con unas vistas interesantes de la Estación Central.
Una vez repuestas las fuerzas, damos un paseo buscando las paradas de autobús que van a los distintos aeropuertos, están todas en la misma zona, en la Plaza Luigi di Savoia. Vemos que el bus que va al aeropuerto de Orio al Serio, está allí; son las 17,45 h. dudamos en tomar este o el siguiente. El trayecto es de una hora, pero pensamos que siendo un sábado, puede haber mucho tráfico en el trayecto, en teoría llegaríamos alrededor de las 19,00 h. al aeropuerto, tiempo más que suficiente para coger nuestro vuelo de las 21,00 h.
Como ya conocemos esta zona de la ciudad, decidimos finalmente tomar este bus, sale a las 18,00 h. compramos al conductor los billetes, 8,90 euros cada uno, nos acomodamos en su interior, está a medio ocupar, hay muchos asientos libres.
El sol empieza a caer, nos despedimos de esta ciudad y aunque no hemos podido disfrutar de todos sus rincones, nos vamos satisfechos. Quizá Milán no sea la ciudad más bella de Italia, que no lo es, pero sólo su catedral merece la visita.