Aquí empieza nuestra aventura en la isla. Queríamos ir a Higüey, puesto que Santo Domingo nos quedaba excesivamente lejos, y queríamos ir a ver alguna ciudad importante de RD. Así que preguntamos en el hotel por el medio de transporte, y después de que en recepción cada uno nos dijera algo distinto, optamos por salir del complejo, y ponernos en la carretera a ver si pasaba “algo con ruedas”. Tenemos que decir que en opinión de la gente del hotel, somos unos “intrépidos” por hacer eso. Al rato de estar en la carretera, nos vemos una guagua que pitaba y supusimos o que estábamos haciendo algo que no tocaba, o que esa era la forma de que subieran las personas en el transporte público. “¿A dónde van?” “Vamos a Higüey” “Venga!! Suban suban!!”. Y allá que nos fuimos, previo pago de 3 dólares por cabeza. El viaje en autobús fue una experiencia: los pueblos, los coches, la gente, las “carnicerías” (carne colgada de una cuerda secándose al sol…uf, que yuyu), el hecho de que el cobrador se pasara todo el viaje con medio cuerpo fuera del autobús buscando viajeros.. y por si eso no era bastante, aquí viene una anécdota: casi al final del trayecto, una vez en Higüey, se acerca la poli, nos para (uy uy uyyyy, a ver si nos meten en el trullo), y le pide al señor autobusero que si puede empujar el coche policial con el autobús, ya que el coche estaba tirado en una cuesta. Y ahí estábamos, remolcando a la poli.
Bajamos enfrente de la basilica de Higüey. Por cierto, bastante moderna, y muy bonita (si vais en pantalón corto no os dejaran pasar, como nos paso a nosotros). La ciudad…no hay palabras para describirla. Mucha pobreza, muchos nenes descalzos pidiéndote un dólar, mucha gente “orientándote” para que fueras a comprar a sus tiendas, para acompañarte por la ciudad, mucho colorido por las calles y muchísimo bullicio. Nosotros, lo que hicimos para llegar a la estación de autobuses (dado que a la media hora de estar allí, nos sentíamos abrumados por tanta pobreza y nos veíamos como los únicos turistas, que de hecho lo éramos), fue pedirle a un nene que nos ofrecía limpiarnos los zapatos, que nos llevara hasta allí. Nos enseñó el mercado, la calle principal, y nos libraba de los moscones que nos querían vender de todo. El niño se llamaba Noel, y de verdad, se portó fenomenal. Le dimos unos cuantos dólares y no se lo acababa de creer. Esta salida os aconsejamos que la hagáis, para que veáis la RD profunda, pero estáis prevenidos, debéis saber lo que os vais a encontrar, y que posiblemente duréis allí lo mismo que nosotros, media mañana, entre otras razones porque no había ningún sitio para poder comer en condiciones, o al menos no lo vimos.
¿Entonces, que hay para ver? Pues en primer lugar, la basilica (ademas, que como ya hemos dicho, la parada de la guagua está justo enfrente). Luego podeis ir a ver (desde la basilica, siguiendo la calle principal se llega enseguida) una iglesia que al parecer fue construida por Colon (este dato no es muy fiable..). Aparte de esto, lo unico que os queda por ver es la forma de vida allí. Os sorprenderá la forma de conducción tan a la defensiva que tienen allí, pero mas os sorprenderá el hecho de que no tienen semaforos!! Andaros con ojo al cruzar las calles, que los pasos de cebra o no existen, o estan borrados del suelo. El mercado tambien es sorprendente; de hecho, porque ibamos con Noel, que si no jamas hubieramos imaginado que a "eso" se le pudiera llamar mercado. De verdad, que al principio puede resultar muy chocante todo aquello, pero una vez de vuelta al hotel os dareis cuenta de cuantas cosas diferentes a lo de siempre habeis visto en media mañana, y que ha merecido la pena, por lo menos para ser conscientes de como se vive fuera de Europa.

AVISO!![u] Os lo contamos no como anécdota, que lo es, sino para que no os pase lo mismo. En el mismo bus, encontramos un dominicano llamado Oswaldo (o eso nos dijo), que decía ser representante de empresas de contratación de excursiones. Le dijimos que estábamos interesados en hacer una excursión en jeep, y nos ofreció una por muy buen precio. Nos llevo a la “sede” de donde salían estas excursiones, y nos pidió que le diéramos al propietario un dinero por la reserva. Hasta aquí todo normal. Nosotros hicimos la reserva para nuestro sexto día allí y dimos 40 dólares a cuenta. La historia sigue..(Os dejamos con la intriga hasta que lleguéis al día 6 (música ambiental de fondo jajaja).
Después de tanto tute por la mañana, descansamos en el hotel lo que restaba de día, y así amortizábamos la pulserita tan maja que dice eso de “TODO INCLUIDO”.