Ese día fuimos a Baden-Baden. Llegamos a la ciudad y aparcamos en un enorme parking subterráneo que hay debajo del casino. Menos mal que llegamos pronto (como a las 9) porque luego cuando nos fuimos después de comer, estaba lleno. Nos costó unos 2 euros la hora.
Después fuimos a la oficina de turismo que está en un edificio de estilo antiguo al lado del casino, la verdad es que impresiona ver una oficina de turismo en un edificio así de señorial (al menos a mi me lo parecía). La mujer de la oficina de turismo nos atendió en castellano y nos dio un plano de la ciudad por 1 euro.
Luego estuvimos dando una vuelta por la ciudad, que nos pareció una ciudad muy señorial, no obstante, es una “ciudad balneario”, muy tranquila y elegante.


Después de ver algunos monumentos de la ciudad (los que ponía en el plano, más o menos) fuimos a dar un paseo por la vereda del río (Lichtentaler Allee (Alameda Lichtental). Mucha tranquilidad, parques muy chulos y llegamos al Jardín de las Rosas, en el que tienen cientos de variedades distintas de rosas (la entrada es gratuita). Luego fuimos a comer al centro, a un Nordsee, cadena de restaurantes que hay en esa zona de Alemania (no sabemos si también en el resto) y en los que sirven platos de pescado de diversas maneras a modo de comida rápida. La comida estuvo muy buena y barata, 2 platos y 2 bebidas por 20 euros. Es una buena opción siempre que en la ciudad a la que vais haya uno (y siempre que os guste el pescado, no es nuestro caso, pero tenemos que admitir que estaba muy rico).
Cuando terminamos de comer, fuimos a recoger el coche y cogimos la autopista dirección Friburgo para ir a Gengenbach. Llovía mucho cuando llegamos, con lo que decidimos buscar un aparcamiento a las afueras y echarnos un rato la siesta en el coche. Después de algo más de media hora de siesta, había aclarado y parecía un día completamente distinto.
Salimos con el coche dirección el centro y aparcamos en un parking al lado de las calles del centro, nada más pasar el río. Aparcar costaba dinero, pero según entrabamos, un señor que salía con un Mercedes Clase A, nos hizo señas para que parasemos, lo hicimos, y nos dio su tique al que todavía le quedaba una hora, así por la patilla. Le dimos las gracias y después de aparcar, fuimos a ver el pueblo.


Nos gustó mucho el pueblo, casas preciosas, plaza bonita, callejuelas típicas, etc. Nos tomamos un cafetillo y un chocolate con nata en una cafetería del centro (no recuerdo el precio, pero no fue algo exagerado) y luego nos fuimos.
De nuevo, cogimos carretera dirección Oppenau, para ver las cascadas de Alpirsbarch. Llegamos al parking que hay enfrente de las cascadas (había 4 coches). El parking era gratuito. Subimos solos por la ruta que iba paralela a la cascada. Estuvimos unos 30 minutos y es la cascada que más nos gustó de todas las que vimos durante el viaje (independientemente de que fuera gratis). Nada que ver con las de Triberg, no son tan enormes, pero tampoco hay tanta gente, se disfrutan mejor.

Después, ibamos a ir a ver las ruinas de un monasterio, pero como estabamos con la reserva y no sabiamos si habia gasolineras cerca, preferimos ir hacia Oppenau a buscar una gasolinera (eran más de las 7 de la tarde y ya no se veia a mucha gente por las carreteras …).
Volvemos al apartamento parando en Oberkirch, en un parking que hay al lado de la oficina de turismo, gratuito a partir de las 18 de la tarde (igual que todos los parking de zona azul allí). Dimos una vuelta por el pueblo y luego nos fuimos a casa a descansar. Cenamos salchichas en la terraza del apartamento, ya que hacía buena noche.