Con eso del Jet lag nos levantamos a eso de las 5 de la mañana, ansiosos por empezar el día nos preparamos y desayunamos en el hotel, el desayuno no nos gustó nada pero como estaba incluido aprovechamos. Colocamos nuestras maletas, que por fin conseguimos encajar en el maletero, y cogimos dirección Mystic.

Comenzamos nuestro segundo día en tierras americanas. Nuestra primera parada, Mystic, un pueblecito encantador, con sus típicas casitas de madera, la verdad nos gustó mucho tenía un río que dividía el pueblo en dos y en sus orillas había casas con sus barcas aparcadas, las tiendas eran pintorescas, cada escaparate tenía su propia personalidad.


Como era muy pronto no estaban abiertas ni las cafeterías así que continuamos camino dirección Newport. Ir en coche por esa zona es todo un espectáculo, los paisajes, los pueblos, todo es precioso.

Durante el trayecto cruzamos un puente grandísimo, allí los puentes gigantescos son normales.

Aparcamos en el puerto donde había un fuerte al que no entramos porque estaba cerrado, estuvimos un rato disfrutando de la tranquilidad de esa zona y marchamos hacía la zona de las mansiones, es una zona de Newport donde se construyeron la gente de pasta sus mansiones de verano, la más famosa es The Breakers que se puede visitar por dentro pero había que pagar 20 $ por cabeza, así que, vimos sus jardines y salimos. Se puede hacer un tour por varias mansiones pero a nosotros no nos convenció.



Cogimos camino a Boston pasando por Sándwich para verlo de pasada y comer en una pizzería exquisita, si exquisita es la palabra, todavía la seguimos recordando y eso que no había nadie solo la chica que atendía, preparaba la pizza, te cobraba y te la servía, era un sitio muy curioso, también he de reconocer que todavía nos sorprendía todo. La pizzería esta situada en un cruce donde pasa la vía del tren.

Continuamos camino a Boston, el hotel le cogimos a unos 20 Km. del centro, alojarse en el centro nos pareció exageradísimo, mas caro que Nueva York. Llegando a Boston empezamos a sufrir en nuestras carnes lo que es el tráfico de esa ciudad, teníamos que bordear la ciudad para llegar al hotel y pillamos un atasco bastante grande, eso sí, cuando vimos la causa del atasco no dejó sin palabras, un coche ardiendo en el tercer carril, pasamos de uno en uno por el carril de la derecha a dos carriles del fuego y con todas las ventanillas subidas, cuando estábamos a la altura del coche sentimos el calor dentro del nuestro.

Una vez llegamos a Wakerfield el GPS nos llevó al hotel en el que estuvimos dos noches. Teníamos pensado ir esa tarde a Salem, dejamos nuestras maletas, se nos había hecho un poco tarde y diluviaba, mi mujer cansada se tumbo diciendo que solo era un momentín… eran las 7 de la tarde y abrió los ojos a las 6 de la mañana del día siguiente.