Lunes 28 de febrero.
El vuelo sale por la tarde, así que tenemos toda la mañana.
Ya tenemos visto todo el centro, así que probamos a movernos por otras zonas.
Plaza República -> Avenida Boavista. Llegamos a la plaza de Alburquerque donde un león se está comiendo a un águila. La casa de la música está ahí, no merece la pena ir.
Cogemos un bus hacia los jardines de Serralves. Lunes, cerrado. Cogemos otro bus hacia el parque da cidade, es enorme. Esta zona no tiene decadencia, la avenida Boavista son todo mansiones.
Llegamos al Atlántico, al Forte de Sao Francisco Javier. No es espectacular, pero el mar, el fuerte, el viento, las olas, alguna foto buena sí que sale.

Volvemos hacia Ribeira, parando antes en los jardines del palacio de cristal. Atentos que sólo tiene una entrada. Merece la pena visitar estos jardines.

Vamos hacia los clérigos, visitamos la universidad, la librería Lello e Irmao (se puede fotografíar y pasear por esta preciosa librería). Entramos en la Rua Galería de Paris (en realidad entramos el domingo noche también, pero estaba totalmente muerta, todo cerrado). Hay un bar en esta calle al que entramos a beber un fino (aunque la gente también come allí). El bar tiene una decoración extrañísima, tiene hasta un coche dentro, un WC en la pared, todo lleno de cacharros viejos.
Nos vamos al Piolho a comer. Probamos las Francesinhas, están buenas, pero tampoco para tanto. Eso sí, son contundentes.

Andando a los Aliados, metro a Trindade y ahí cogemos la línea hacia el Aeropuerto, en 30 minutos estamos allí.