Nos levantamos alrededor de las 8 y bajamos a desayunar, un desayuno buffet bastante completo. Al terminar cogimos el coche y nos dirigimos hacia Pontedeume, el parque natural de las Fragas do Eume. Es un bosque atravesado por el río Eume con una vegetación verde y frondosa, siendo el mayor bosque atlántico de Europa. Nosotros nos habíamos informado y decidimos hacer una ruta de unos 3 km de senderismo yendo hasta el monasterio de Caaveiro y luego bajando andando hasta la mitad del recorrido. Al llegar al parque hay que dejar el coche aparcado y sacar unos tickets para un autobús que te sube cerca del monasterio. La carretera es muy estrecha y por eso no dejan subir con coches. Desde donde te deja el autobús todavía queda una cuesta bastante empinada para llegar al monasterio. Una vez allí te hacen una pequeña visita guiada y te explican un poco del lugar y de su historia.
El monasterio está enclavado en un lugar muy bonito, con unas impresionantes vistas, rodeado de bosque. A nosotros nos encantó el sitio. Al terminar la charla y después de algunas fotos hicimos la ruta de senderismo. Lo primero que te encuentras es el molino del monasterio, un lugar con encanto con una pequeña cascada y un altísimo puente de piedra cubierto por una verde vegetación.
Luego vas descendiendo por un pequeño camino que sigue la orilla del rio. El camino es fácil de recorrer y se hace muy ameno, se tarda más o menos una hora yendo tranquilo y disfrutando del entorno.
Nosotros nos paramos en un puente donde habíamos quedado para que nos recogiera el autobús. Donde aparcamos el coche había un área de descanso donde aprovechamos para almorzar en plan picnic. Nos encantó el sitio y es un lugar muy recomendable para visitar sobretodo si gusta la naturaleza. Desde Pontedeume nos dirigimos hacia A Coruña, nos duchamos y salimos para conocer la ciudad. Lo primero fue hacer una parada en la famosa playa de Riazor y dar un paseo por la zona. La playa estaba llena, luego nos fuimos hacia la famosa torre de Hércules, el símbolo de la ciudad que data del siglo I.
Desde abajo se ve bonita pero lo mejor está al subir y contemplar las vistas que hay de la ciudad y de la rosa de los vientos con el mar de fondo, un lugar recomendable.
Después nos dirigimos al centro histórico o ciudad vieja donde vimos la iglesia de Santo Domingo y algunas plazas y conventos de la zona. Esta parte se ve en poco tiempo y es bonita. También fuimos al jardín de San Carlos con muy buenas vistas de la ciudad y del castillo de San Antón. Luego vimos con mayor detenimiento el ayuntamiento, la plaza de María Pita y la parroquia de San Jorge. La plaza es muy bonita con sus típicas balconadas blancas y la llama encendida junto a la estatua de María Pita. Después dimos una vuelta por la calle Real y alrededores, todo lleno de tiendas y bastante animado. El puerto también tiene unas vistas muy bonitas. Terminamos cenando en la Bombilla donde volvimos a comer estupendamente a muy buen precio. El sitio es para tapear y se come de pie, pero el ambiente es genial, luego un heladito sentados en la plaza y para el hotel a descansar.

El monasterio está enclavado en un lugar muy bonito, con unas impresionantes vistas, rodeado de bosque. A nosotros nos encantó el sitio. Al terminar la charla y después de algunas fotos hicimos la ruta de senderismo. Lo primero que te encuentras es el molino del monasterio, un lugar con encanto con una pequeña cascada y un altísimo puente de piedra cubierto por una verde vegetación.

Luego vas descendiendo por un pequeño camino que sigue la orilla del rio. El camino es fácil de recorrer y se hace muy ameno, se tarda más o menos una hora yendo tranquilo y disfrutando del entorno.

Nosotros nos paramos en un puente donde habíamos quedado para que nos recogiera el autobús. Donde aparcamos el coche había un área de descanso donde aprovechamos para almorzar en plan picnic. Nos encantó el sitio y es un lugar muy recomendable para visitar sobretodo si gusta la naturaleza. Desde Pontedeume nos dirigimos hacia A Coruña, nos duchamos y salimos para conocer la ciudad. Lo primero fue hacer una parada en la famosa playa de Riazor y dar un paseo por la zona. La playa estaba llena, luego nos fuimos hacia la famosa torre de Hércules, el símbolo de la ciudad que data del siglo I.

Desde abajo se ve bonita pero lo mejor está al subir y contemplar las vistas que hay de la ciudad y de la rosa de los vientos con el mar de fondo, un lugar recomendable.

Después nos dirigimos al centro histórico o ciudad vieja donde vimos la iglesia de Santo Domingo y algunas plazas y conventos de la zona. Esta parte se ve en poco tiempo y es bonita. También fuimos al jardín de San Carlos con muy buenas vistas de la ciudad y del castillo de San Antón. Luego vimos con mayor detenimiento el ayuntamiento, la plaza de María Pita y la parroquia de San Jorge. La plaza es muy bonita con sus típicas balconadas blancas y la llama encendida junto a la estatua de María Pita. Después dimos una vuelta por la calle Real y alrededores, todo lleno de tiendas y bastante animado. El puerto también tiene unas vistas muy bonitas. Terminamos cenando en la Bombilla donde volvimos a comer estupendamente a muy buen precio. El sitio es para tapear y se come de pie, pero el ambiente es genial, luego un heladito sentados en la plaza y para el hotel a descansar.