Y el último día llegó. Siempre es el peor de todos, los ajetreos de hacer las maletas, las esperas en el aeropuerto,... . Todo eso mismo se hace a la ida, pero a la vuelta no gusta nada.
Desayunamos como cada día. Después de hacer las maletas, hicimos el check out, todo correcto, y les dijimos si podíamos dejar las maletas allí. Nos dijeron que sí, así que nos fuimos a dar una última vuelta por NY. El avión de vuelta salía a las 20:00, pero nosotros después de comer nos iríamos para el aeropuerto.
Muchas cosas nos quedaban por visitar, pero no fue un buen día de vuelta. Mi mujer se levantó con jaqueca, que ya no volvió a dejar hasta llegar a España.
Este día empezaba a no hacer tanto frío. Cogimos el metro hasta llegar a Columbus Circle. Desde allí, en dirección Broadway llegamos al Lincoln Center.


El lugar es muy bonito, por la noche todo iluminado debe estar precioso. en una "locura" cogimos la linea 1 hasta South Ferry. Fuimos a darnos un paseico hasta Staten Island, no había que desaprovechar lo gratuito.
Hicimos una últimas fotos a la estatua, y a los rascacielos de NY.



Después de allí, volvimos a irnos hasta Times Square, a saborear el último sorbo de NY.

Comimos algo en nuestro rincon del Rockefeller.

Fuimos a por nuestras maletas, las recogimos, dijimos bye, bye NY, y desde la misma parada de metro por donde pisamos por primera vez NY, la 42 street, volvimos a meternos en la boca del metro en dirección el aeropuerto JFK. Cogimos la línea E hasta Jamaica Station, y coger allí el airtrain hasta la terminal 4.
Todo fue correcto, y a eso de las 4 de la tarde estabamos allí en el aeropuerto. Esperamos a que saliera que se embarcaba, pero como veiamos que eran casi las 6, pregunté por allí, y nos dijeron que se podía haber hecho antes, y que nuestra espera era por gusto. facturamos las maletas, y nos fuimos a tomar algo. Mi mujer estaba horrible de la jaqueca, así que se acostó un rato en los asientos. Y cuando eran casi las 7, nos fuimos a la rutina de descalzarnos y pasar los controles de seguridad. Todo correcto al montarnos al avión, y puntualmente el avión despegó, con la maravillosa noticia de que solo duraría el vuelo 6 horas.
El vuelo con Delta genial, el mejor de los que he volado (no he volado mucho, pero bueno, es mi tercer avión). Nos dieron cena y desayuno, y siempre las azafatas muy atentas. Mi mujer se pasó todo el viaje mala, con angustia y jaquecas, y eso que estabamos anchos, porque al igual que el vuelo de ida, pudimos colocarnos estirados en dos asientos.
Al llegar al aeropuerto de Madrid, cogimos el autobus que va al parking de larga estancia de Barajas, y cogimos el coche para volver a Murcia..... y fin. Muy cansados, muy contentos de llegar a España, pero con la morriña de volver....con menos frío.