6º día
Rutina habitual, esta vez cargados con las maletas destino Interlaken, para llegar hay que hacer dos transbordos en Visp y en Spiez. Llegamos a Interlaken a las 12, vamos al hotel Bellevue, pegado al canal que une los dos lagos (de ahí el nombre de la ciudad), tenemos las habitaciones en la última planta (solo tiene 4), con una terraza y unas vistas fantásticas. Nuestra hija se queda encantada con el hotel.
Buscamos un sitio para comer y nos decidimos por un lugar llamado la Toscana, la comida está bien y tiene buen precio. Después un paseo por la ciudad, coincidimos con una concentración de Harley con cientos de motos, por lo que estuvimos paseando entre la motos y visitando los puestos donde vendían todo tipo de adornos y aditamentos para los moteros. Cuando empezaron a moverse porque la concentración finalizaba, el sonido era espectacular.
Decidimos tomar el tren a Thun que es un pueblo que está en el extremo opuesto de uno de los lagos, se tarda unos 20 minutos, allí paseamos y estuvimos en el castillo y la iglesia, por el casco antiguo la calle principal tiene dos niveles el segundo con arcos y está lleno de tiendas en ambos niveles.
De regreso a Interlaken paramos en Spiez, en la orilla del lago, es un pueblo muy pequeño pero tiene un castillo con unos jardines preciosos llenos de flores, pensábamos volver en barco a Interlaken, pero se nos escapó, por lo que decidimos tomar el tren y hacer lo del barco otro día.
Cenamos una pizzas, ya que teníamos planeado una founde de chocolate en el Schuch, donde además un pianista estaba amenizando la velada.
7º día
Desayuno en el hotel y tren camino de Friburgo, paseo por el casco antiguo que es todo medieval y visita de los edificios más representativos, ayuntamiento, catedral, etc. Seguidamente regreso al tren camino de Berna, nos olvidamos una mochila con parte de la documentación en el tren, menos mal que una señora nos avisó en un inglés mezclado con alemán y subimos corriendo a por ella.
Bajamos por la calle principal llena de tiendas y restaurantes, como las chicas entran en todas las tiendas a cotillear nos lleva un buen tiempo . El centro de la calle tiene numerosas fuentes y es donde está la famosa torre con el reloj y los autómatas. Nos desviamos para pasear por el casco viejo y llegar finalmente al foso de los osos, que desgraciadamente esta vacío, ya que aprovechando que el oso Pedro había muerto lo estaban restaurando y acondicionando, por lo que no pudimos ver al habitante más famoso de Berna.
Nos encontramos con un grupo de españoles que al oírnos hablar, entablaron conversación con nosotros, nos preguntaron si sabíamos algún sitio donde comer y le contamos lo del Anker, luego nos los encontramos allí comiendo
Regresamos esta vez en autobús a la zona comercial y buscamos el restaurante Anker, que habíamos leído como un buen lugar para probar alguna especialidad y a buen precio, tomamos varias sartenes típicas.
Después de la comida fuimos al barrio de Matte y dimos un paseo hasta el rio y regresamos esta vez andando por la calle de las tiendas hasta la estación.
Regresamos a Interlaken y decidimos comprar algo para cenar en el el supermercado Coop que hay a lado de la estación y cenamos en la terraza de la habitación con unas vistas maravillosas.
8º día
Hoy toca Lucerna, cogemos un tren rápido cuyo destino era Berlín, para bajarnos en Berna, allí cambiamos de tren ya destino a Lucerna.
Visitamos primero la orilla moderna del río, que está plagado de cisnes, muchos de ellos se les veía con una de las patas puestas en la espalda, nos sorprendió mucho ya que nunca lo habíamos visto. Lucerna se caracteriza por sus puentes de madera, uno de ellos, está decorado el techo internamente con pinturas aprovechando los huecos triangulares entre las vigas, otro está lleno de flores en los laterales con un torreón de piedra en el centro del puente.
Subimos a la muralla con sus siete torres, una de ellas con el reloj más antiguo de Suiza, que da la hora un minuto antes que el resto de relojes.
Entramos en el museo de historia, donde hay un pequeño pupurri de cosas, desde enseres de las casa hasta armas, juguetes y una exposición de chocolates, que puedes probar, ¡que ricos¡.
Luego paseo por el casco antiguo, con sus plazas, fuentes, relojes, tiendas y casas decoradas con mucho gusto, está todo empredrado.
Fuimos luego a ver la famosa escultura del león de Lucerna, que está tallada en la pared de roca de una montaña, al lado hay un museo sobre los glaciares que entramos a ver y nos encontramos con una réplica en miniatura de la Alhambra de Granada, está rodeado de unos jardines muy bonitos y cuidados.
Como llega la hora de comer, y enfrente del museo hay un Coop que tiene restaurante, decidimos comer un plato del menú que está bien y barato, desde las mesas se ve todo el jardín del museo y la escultura del león.
Fuimos a ver el museo del transporte, pero ya era un poco tarde y solo lo vimos a medias, ya que cerraban enseguida.
Regresamos a la estación, aunque es pronto, ya que la vuelta la vamos a hacer por otro camino, vamos a tomar el Golden Pass que es un tren que en este tramo va por la parte más alta de la cadena montañosa de los Alpes que separa el sur de Suiza con la zona central donde está Interlaken. El tren en muchos tramos tiene que usar el mecanismo de cremallera para poder subir o bajar las empinadas cuestas, las vistas y el paisaje son espectaculares, bosques, prados, valles alpinos escondidos, cascadas y ríos por todos lados. Nos alegramos enormemente de haber elegido el tren en lugar del coche.
9º día
Hoy toca montaña, aunque el día está nublado intentamos ir al Junfrau, allí es donde está el famoso restaurante de la película de James Bond, el agente 007.
Tomamos el tren hasta Grindewal, desde esta estación, es de donde sale el cremallera que sube al Junfrau, una vez allí comprobamos que toda la montaña está cubierta de nubes y que no se ve nada en absoluto, preguntamos al maquinista del tren y nos comentó que no merecía la pena subir hoy, ya que desde arriba tampoco se veía nada y que dudaba que se despejase en la próximas horas, desechamos la idea y después de beber un agua helada en una fuente, nos decidimos ha hacer un poco de piernas bajando por una ruta señalizada hasta el siguiente pueblo Schwendi, donde tomamos el tren a Interlaken.
Decidimos comer en la braserie Hooters, que es un tipo tex-mex de cadena. Las chicas quieren dedicar la tarde a recorrer las cientos de tiendas de recuerdos de Interlaken, después de la compra de los recuerdos, tomamos un barco para ir a Thun cruzando todo el lago Thunsea, el viaje dura 2 horas, pero ves los pueblos desde una perspectiva diferente.
Damos un paseo por Thun y regreso a Interlaken en Tren, esta vez son 20 minutos. Compramos en el Coop y cenamos en la terraza de la habitación.
10º día
Se nos acaban las vacaciones, ¡que pena¡, desayunamos en el bonito bufett del hotel y como tenemos aún tiempo, damos un último paseo por las tiendas y calles de interlaken siempre muy animadas de gente y con coches de caballos, como cosa curiosa hay un montón de parapentes que se tiran desde una montaña cercana y aterrizan en el parque de Interlaken.
Finalmente, nos vamos a la estación para tomar un tren rápido con destino Berna y desde allí cambiar a otro que viene de Ginebra y destino Zurich.
Llegamos al aeropuerto y aunque nos sobran casi tres horas, facturamos las maletas para no tener más trastos que las mochilas y nos damos otro paseo por Zurich.
Embarque y regreso a Madrid muy puntuales.
El viaje ha sido fantástico, llevábamos las maletas llenas de ropa de abrigo, ya se sabe que viajando a los Alpes, debería de hacer frio. Pues no usamos nada de nada, solo pantalones cortos y camisetas, hizo bastante calor, en especial en Sion, lo más que usamos fueron las capas de agua dos o tres veces por algún chaparrón ya cuando estábamos en Interlaken.