Subimos hacia Carrapateira donde teníamos reservado un apartamento. El pueblo es pequeño y muy soso pero lo interesante está en los alrededores.
Los apartamentos se llaman Pensao das Dunas y eran de lo mas barato de la zona y estaban muy cuidados, lo regenta una pareja de holandeses muy simpáticos que hablan castellano, bastante recomendable.
Justo antes de llegar al pueblo sale un camino para la Praia do Amado, playa grande con zonas para bañarse tranquilo y otras con buenas olas llenas de surfetas. Ideal para ver el atardecer y descansar.
Un poco mas al norte, entre el pueblo y el mar hay unas dunas brutales y puedes hacer un recorrido por la costa que va pasando por miradores a grandes acantilados y termina en la Playa de Bordeira, que no acaba nunca y si caminas un ratito puedes estar totalemente solo. Se puede hacer en coche o caminando y el camino sale justo desde la pensión.

A partir de aquí empiezan a verse menos turistas y surfetas, las playas empiezan a ser cada vez mas salvajes y solitarias, los pueblos mas pequeños y la gente mas ruda, hemos llegado al Alentejo.