Cuando me desperté y vi la cantidad de luz que entraba por la ventana pensé que no había escuchado el despertador y que era tardísimo... ya no nos iba a dar tiempo a hacer todo lo que queríamos hacer. Pero sorprendentemente eran las siete de la mañana así que después de ducharnos subimos (cruzando los dedos) a ver si todavía teníamos coche o si nos esperaba una multa. Al final el chico del apartamento tenía razón y aun no habían empezado a trabajar los que controlaban los tickets.
Disfrutamos un poco las vistas desde allí, dejamos las maletas y bajamos el coche hasta la playa que hay cerca de la Puerta Ploce. A esa hora nos resultó muy fácil aparcar. Esta vez si conseguimos pagar en el parquímetro jeje... y nos fuimos a desayunar a la calle principal, ya muy animada.
Un café y un zumito después decidimos subir a las murallas y pasear por la historia. No había demasiada gente todavía y se estaba muy bien, aunque mejor llevar algo de beber para refrescarse por el camino. (Esto lo recomiendo para todo el viaje pues la brisa del Adriático me hizo beber muchísimo, notaba todo el día un extraño sabor a sal en la boca)
Subimos a la Torre Minceta...
y seguimos el recorrido, hacia el mar
Pasando por la Fuente de Onofrio, (ésta es la grande)
Son casi 2 kilómetros de recorrido pero realmente merece la pena el esfuerzo.
Los muros del Fuerte de San Lorenzo frente al Fuerte Bokar y el intenso color del mar, que fue lo primero que me enamoró de esta tierra.
Un poquito más adelante se puede ver uno de los Buza, desde arriba nos fijamos donde estaba la entrada para encontrarlo una vez abajo. Sólo venden bebida fría pero es un buen lugar para darse un chapuzón.
A nosotros desde arriba se nos ponían los dientes largos y no nos llegaba la hora de ocupar su lugar, pero aún nos quedaba un tramito.
Seguimos paseando con calma ya que con lo temprano que nos habíamos levantado teníamos tiempo de sobra. Anda mira un huertito...
...otra de las cosas que no debeis dejar de probar son las hortalizas, los tomates estaban buenísimos, muy muy sabrosos.
Cuando terminamos el recorrido murallil decidimos, no tuvimos que pensarlo si quiera, ir al coche a ponernos el bañador y coger una toalla, vamonos a por el Buza!!
Bajamos hasta la calle principal que de día sigue igual de bonita que de noche
y nos desviamos a la izquierda para pegarnos a las murallas, aun así no podíamos dejar de comtemplar todos y cada uno de los detalles de la ciudad
Seguimos el recorrido de la muralla lo que nos llevó varias veces a un callejón sin salida pero al final llegamos al cartel de Cold Drinks. Ni preguntamos ni nada, bajamos directos al agua.
De cabeza jejeje
Que tranquilidad, por favor; estábamos sólo 5 personas, tres chicas Belgas y nosotros dos. Nada por un lado
y nada por el otro
Sólo las miradas de los que recorren las murallas deseando en ese preciso momento estar en nuestro lugar, lo sé por que una hora antes era yo la que miraba hacia abajo... aunque para ser sinceros la temperatura del agua no refrescaba mucho y al salir seguías con la sensación de calor pegajoso. Estuvimos un ratito y subimos a perdernos por las callejuelas
Llegamos hasta el mercado donde compramos unos licores, me llamaron la atención las básculas de los puestos
y que la publicidad de los locales estaba colocada en las farolas correspondientes
Cuando consideramos que ya habíamos visto todo nos tomamos unos bocadillos en uno de los muchos locales de comida, una botella de Coca-cola para refrescarnos en el momento y una grande de agua Jana y otra de zumo para el camino que nos quedaba hasta Drvenik donde cogeríamos el ferry destino la isla de Hvar. El zumo por cierto estaba buenísimo, era de naranja roja y manzana, no recuerdo ahora la marca pero lo compramos varias veces más.
Fuimos por la carretera de la costa que tiene muy buenas vistas y con muy buen ritmo, lo que fue una suerte ya que la visita a Mostar dependía del tiempo que nos llevara ir de Dubrovnik a Drvenik. Yo no podía dejar de mirar los cipreses, los olivos y los pinos que se mezclaban con las casitas de piedra y el mar, no parece que haya cambiado mucho nada desde los tiempos del Imperio Romano o de la antigua Grecia.
Lo dicho, como no había mucho tráfico nos desviamos hacia BiH para visitar la zona vieja de Mostar y su famoso puente. Por la carretera si que hay que tener un poco de cuidado, a los locales les dan igual las líneas continuas, las curvas sin visibilidad, adelantan por todos los sitios, solo pensabamos en no encontrarnos ninguno de frente.
Los controles fronterizos son muy rápidos y el personal muy amable, supongo que el país se beneficia del tirón turístico de Croacia y por eso no ponen ninguna traba en la entrada, no te sellan ni el pasaporte (bueno a nosotros sí por que se lo pedimos...)
No se si ocurre en todo el territorio Bosnio o solo en Mostar pero el Gps no funcionaba muy bien, no tenía muy claro donde estaba el centro de la ciudad. Solución: retroceder lo andado y seguir los carteles de centro ciudad y se llega sin problema.
El puente es muy resbaladizo y el suelo de piedrecitas no demasiado cómodo llevad calzado apropiado!!! El río Neretva es muy bonito y verde verde, pero verde esmeralda no verde de que esté sucio eh!
Y los puestecitos tienen cosas muy bonitas, si apartas toda la chinería que se vende ahora en todas partes. Compras un recuerdo de no se donde y miras por detrás y está hecho en China. No es que tenga nada en contra del mercado chino pero si voy a algún sitio y quiero comprar un recuerdo prefiero que sea algo de allí, supongo que estaréis de acuerdo conmigo. Bueno, que me enrollo, si dejas a un lado todo eso, hay cosas muy bonitas sobre todo en la parte musulmana, la que tiene las casitas de colores.
Los restaurantes también tenían muy buena pinta, pero ya habíamos comido antes así que directamente hasta la mezquita y vuelta dando un paseito.
Por el camino paramos varias veces, en Bosnia hay varios pueblos con mezquitas antiguas y zona histórica muy bonitas y ya en territorio croata hay unos lagos que merecen una parada en el arcén.
Nunca habíamos cogido un ferry antes y no teníamos muy claro el funcionamiento, en el foro había leído que solo había que seguir los carteles de Traject pero hasta que llegamos a Drvenik tenía mis dudas... llegando al pueblo ya vimos el cartelito y un carril directo para el ferry, tanta preocupación para nada, es facilísimo. Llegamos 15 minutos tarde y el ferry acababa de salir, dejamos el coche aparcado (mejor dicho parado ya que lo dejas en medio de una carretera que ya es exclusiva para ello) en la fila al lado del muelle y nos fuimos a una terracita a tomar algo y hacer tiempo hasta que llegara el siguiente y abrieran la taquilla. Justo al lado del muelle hay una playita de piedrecitas y varios locales para beber y comer algo.
15 minutos antes de la salida del ferry compramos los billetes y al coche, no se tarda nada. Como eran ya las siete y no hacía frio nos fuimos a buscar sitio arriba en el lado derecho para ver la puesta de sol.
Cuando llegamos a Sucuraj no tuvimos ningún problema ya que no es muy grande y está todo muy bien indicado, aun nos quedaba un largo trayecto hasta Hvar, unos 70 km. más o menos, así que sin perder tiempo nos pusimos en camino. La carretera no está mal, pero en algunos tramos no hay arcén; está la carretera, un escalón y la finca de al lado, mejor no salirse del trazado... y tiene también un montón de curvas, pero si abres la ventana y respiras profundamente, el olor a lavanda y pino mezclado con la sal conseguirá que te olvides de los mareos, de las prisas, y de la distancia que te queda por recorrer y empieces a disfrutar de la magia de las islas.
Una hora y media después llegamos a Hvar, hay un parking grande en la entrada donde dejamos el coche, nos registramos en el hotel que estaba muy bien situado.
Los muebles estaban viejitos pero la cama era comodísima y enorme. Después de refrescarnos nos fuimos a un pub que habíamos visto al llegar a ver la segunda parte del partido de la Champions.
Acabado el partido y después de cenar nos fuimos a recorrer la plaza, los puestecillos, y el paseo que recorre la costa hasta que el agotamiento nos venció y decidimos volver al hotel y descansar.
El Spanjol iluminado sobre la ciudad de Hvar.


Disfrutamos un poco las vistas desde allí, dejamos las maletas y bajamos el coche hasta la playa que hay cerca de la Puerta Ploce. A esa hora nos resultó muy fácil aparcar. Esta vez si conseguimos pagar en el parquímetro jeje... y nos fuimos a desayunar a la calle principal, ya muy animada.
Un café y un zumito después decidimos subir a las murallas y pasear por la historia. No había demasiada gente todavía y se estaba muy bien, aunque mejor llevar algo de beber para refrescarse por el camino. (Esto lo recomiendo para todo el viaje pues la brisa del Adriático me hizo beber muchísimo, notaba todo el día un extraño sabor a sal en la boca)
Subimos a la Torre Minceta...

y seguimos el recorrido, hacia el mar

Pasando por la Fuente de Onofrio, (ésta es la grande)

Son casi 2 kilómetros de recorrido pero realmente merece la pena el esfuerzo.

Los muros del Fuerte de San Lorenzo frente al Fuerte Bokar y el intenso color del mar, que fue lo primero que me enamoró de esta tierra.
Un poquito más adelante se puede ver uno de los Buza, desde arriba nos fijamos donde estaba la entrada para encontrarlo una vez abajo. Sólo venden bebida fría pero es un buen lugar para darse un chapuzón.

A nosotros desde arriba se nos ponían los dientes largos y no nos llegaba la hora de ocupar su lugar, pero aún nos quedaba un tramito.
Seguimos paseando con calma ya que con lo temprano que nos habíamos levantado teníamos tiempo de sobra. Anda mira un huertito...

...otra de las cosas que no debeis dejar de probar son las hortalizas, los tomates estaban buenísimos, muy muy sabrosos.
Cuando terminamos el recorrido murallil decidimos, no tuvimos que pensarlo si quiera, ir al coche a ponernos el bañador y coger una toalla, vamonos a por el Buza!!
Bajamos hasta la calle principal que de día sigue igual de bonita que de noche

y nos desviamos a la izquierda para pegarnos a las murallas, aun así no podíamos dejar de comtemplar todos y cada uno de los detalles de la ciudad

Seguimos el recorrido de la muralla lo que nos llevó varias veces a un callejón sin salida pero al final llegamos al cartel de Cold Drinks. Ni preguntamos ni nada, bajamos directos al agua.

De cabeza jejeje

Que tranquilidad, por favor; estábamos sólo 5 personas, tres chicas Belgas y nosotros dos. Nada por un lado

y nada por el otro

Sólo las miradas de los que recorren las murallas deseando en ese preciso momento estar en nuestro lugar, lo sé por que una hora antes era yo la que miraba hacia abajo... aunque para ser sinceros la temperatura del agua no refrescaba mucho y al salir seguías con la sensación de calor pegajoso. Estuvimos un ratito y subimos a perdernos por las callejuelas

Llegamos hasta el mercado donde compramos unos licores, me llamaron la atención las básculas de los puestos

y que la publicidad de los locales estaba colocada en las farolas correspondientes

Cuando consideramos que ya habíamos visto todo nos tomamos unos bocadillos en uno de los muchos locales de comida, una botella de Coca-cola para refrescarnos en el momento y una grande de agua Jana y otra de zumo para el camino que nos quedaba hasta Drvenik donde cogeríamos el ferry destino la isla de Hvar. El zumo por cierto estaba buenísimo, era de naranja roja y manzana, no recuerdo ahora la marca pero lo compramos varias veces más.
Fuimos por la carretera de la costa que tiene muy buenas vistas y con muy buen ritmo, lo que fue una suerte ya que la visita a Mostar dependía del tiempo que nos llevara ir de Dubrovnik a Drvenik. Yo no podía dejar de mirar los cipreses, los olivos y los pinos que se mezclaban con las casitas de piedra y el mar, no parece que haya cambiado mucho nada desde los tiempos del Imperio Romano o de la antigua Grecia.
Lo dicho, como no había mucho tráfico nos desviamos hacia BiH para visitar la zona vieja de Mostar y su famoso puente. Por la carretera si que hay que tener un poco de cuidado, a los locales les dan igual las líneas continuas, las curvas sin visibilidad, adelantan por todos los sitios, solo pensabamos en no encontrarnos ninguno de frente.
Los controles fronterizos son muy rápidos y el personal muy amable, supongo que el país se beneficia del tirón turístico de Croacia y por eso no ponen ninguna traba en la entrada, no te sellan ni el pasaporte (bueno a nosotros sí por que se lo pedimos...)
No se si ocurre en todo el territorio Bosnio o solo en Mostar pero el Gps no funcionaba muy bien, no tenía muy claro donde estaba el centro de la ciudad. Solución: retroceder lo andado y seguir los carteles de centro ciudad y se llega sin problema.

El puente es muy resbaladizo y el suelo de piedrecitas no demasiado cómodo llevad calzado apropiado!!! El río Neretva es muy bonito y verde verde, pero verde esmeralda no verde de que esté sucio eh!

Y los puestecitos tienen cosas muy bonitas, si apartas toda la chinería que se vende ahora en todas partes. Compras un recuerdo de no se donde y miras por detrás y está hecho en China. No es que tenga nada en contra del mercado chino pero si voy a algún sitio y quiero comprar un recuerdo prefiero que sea algo de allí, supongo que estaréis de acuerdo conmigo. Bueno, que me enrollo, si dejas a un lado todo eso, hay cosas muy bonitas sobre todo en la parte musulmana, la que tiene las casitas de colores.

Los restaurantes también tenían muy buena pinta, pero ya habíamos comido antes así que directamente hasta la mezquita y vuelta dando un paseito.
Por el camino paramos varias veces, en Bosnia hay varios pueblos con mezquitas antiguas y zona histórica muy bonitas y ya en territorio croata hay unos lagos que merecen una parada en el arcén.

Nunca habíamos cogido un ferry antes y no teníamos muy claro el funcionamiento, en el foro había leído que solo había que seguir los carteles de Traject pero hasta que llegamos a Drvenik tenía mis dudas... llegando al pueblo ya vimos el cartelito y un carril directo para el ferry, tanta preocupación para nada, es facilísimo. Llegamos 15 minutos tarde y el ferry acababa de salir, dejamos el coche aparcado (mejor dicho parado ya que lo dejas en medio de una carretera que ya es exclusiva para ello) en la fila al lado del muelle y nos fuimos a una terracita a tomar algo y hacer tiempo hasta que llegara el siguiente y abrieran la taquilla. Justo al lado del muelle hay una playita de piedrecitas y varios locales para beber y comer algo.

15 minutos antes de la salida del ferry compramos los billetes y al coche, no se tarda nada. Como eran ya las siete y no hacía frio nos fuimos a buscar sitio arriba en el lado derecho para ver la puesta de sol.

Cuando llegamos a Sucuraj no tuvimos ningún problema ya que no es muy grande y está todo muy bien indicado, aun nos quedaba un largo trayecto hasta Hvar, unos 70 km. más o menos, así que sin perder tiempo nos pusimos en camino. La carretera no está mal, pero en algunos tramos no hay arcén; está la carretera, un escalón y la finca de al lado, mejor no salirse del trazado... y tiene también un montón de curvas, pero si abres la ventana y respiras profundamente, el olor a lavanda y pino mezclado con la sal conseguirá que te olvides de los mareos, de las prisas, y de la distancia que te queda por recorrer y empieces a disfrutar de la magia de las islas.
Una hora y media después llegamos a Hvar, hay un parking grande en la entrada donde dejamos el coche, nos registramos en el hotel que estaba muy bien situado.

Los muebles estaban viejitos pero la cama era comodísima y enorme. Después de refrescarnos nos fuimos a un pub que habíamos visto al llegar a ver la segunda parte del partido de la Champions.
Acabado el partido y después de cenar nos fuimos a recorrer la plaza, los puestecillos, y el paseo que recorre la costa hasta que el agotamiento nos venció y decidimos volver al hotel y descansar.
El Spanjol iluminado sobre la ciudad de Hvar.
