De nuevo nos levantamos temprano para intentar que los peques viajasen dormidos el mayor tiempo posible. Alrededor de las 9:30 llegábamos a la ciudad y empezábamos a buscar aparcamiento. Una vez mas solo se podía sacar ticket para 2 horas, por lo que decidimos buscar un parking en el que pudiésemos meter nuestra gran furgoneta, cosa que nos llevo su tiempo.
En la oficina de información turística me atendieron en español y me dieron varios folletos en nuestro idioma. El hombre me aconsejo que hiciéramos el recorrido marcado en el mapa y que visitáramos las casamatas y el palacio. El problema era que las visitas guiadas eran solo en francés e ingles y costaban bastante, y las visitas libres tampoco eran baratas y no empezaban hasta más tarde, así que decidimos pasar de la visita al palacio e irnos directamente a hacer el recorrido.
He de decir que a mi tampoco me parece una ciudad como para nombrarla patrimonio de la humanidad. Al parecer uno de los motivos para concederle ese privilegio es el fragmento de muralla que todavía se conserva en pie que, sinceramente, a mi tampoco me parece tan espectacular.
Visitamos la catedral, que me atrevería a decir que era la más fea de todas las que habíamos visto, y andamos por la muralla hasta la entrada de las casamatas. El paseo por la muralla ofrece unas buenas vistas de la parte antigua de la ciudad y te permite hacerte algunas fotos bonitas.
Tras la visita bajamos andando por la calle que va pegada a la muralla y que pasa por una de las puertas que daban acceso a la ciudad. Esta calle nos llevaba hasta el ascensor que sube hasta los edificios donde actualmente se encuentran todos los estamentos jurídicos.
Durante nuestro recorrido por la ciudad habíamos pasado por un restaurante italo-americano donde hacían pasta, hamburguesas, ensaladas etc. y parecía que los platos eran abundantes y los precios no demasiado caros, así que decidimos comer allí. La verdad es que todos quedamos bastante contentos porque la calidad y cantidad fueron buenas y nos costo alrededor de 10 euros por persona. El restaurante se llama------. Luego pude leer que en la ciudad hay un restaurante español que se llama Solana, que esta en el 61 de la Rue des trevires y que tiene un menú del día por 9 euros, eso si, cierra los lunes y los domingos por la tarde. También me entere poco después que en Luxemburgo también es muy barato el café y que se pueden comprar bolsas de 100 cartuchos senseo por unos 6 euros.
Después de comer vuelta al coche para dirigirnos a Trier. Cuando salimos de la autopista encontramos un pequeño atasco de unos cuantos kilómetros que nos llevo casi tanto tiempo como llegar desde Luxemburgo. Cuando llegamos a la ciudad y pasamos por delante de la puerta negra comprendimos el motivo del atasco, ese día comenzaba el gran premio de Alemania del mundial de rally que salía desde Trier. Una vez más fuimos a la Oficina de información turística para coger un mapa y luego estuvimos hablando con los de la organización del rally para ver a que hora empezaba, donde estaban los coches y si era posible verlos y todo eso. Los coches empezaban a salir a las 8 de la tarde pero iban a estar en un parque fuera de la ciudad donde se podían visitar.
Dimos una vuelta por el centro del pueblo pero ya estábamos bastante cansados y acortamos un poco dejándonos algunas cosas por ver. Ni siquiera fuimos a las termas ni al anfiteatro romano y menos mal, porque si no hubiésemos llegado aun más tarde a casa. Habrá que hacer otra visita a esta bonita ciudad.
Después de la visita al centro fuimos hasta el parque donde estaban los coches, pero había que pagar 5 euros y parecía que solo a 2 de nosotros nos interesaba entrar, y yo lo iba a tener en Estrasburgo unos meses después, por lo que también lo dejamos pasar.
La vuelta a Estrasburgo fue un infierno. Primero nos comimos otro atasco para salir de la ciudad y luego en la autopista, y es que todas las carreteras de los alrededores de la ciudad estaban colapsadas. Luego tuvimos que dar un rodeo porque una de las carreteras que teníamos que coger estaba totalmente cortada y nos metimos por una comarcal que pasaba por mil pueblos, que eran muy bonitos pero que nos retrasaban mucho. Total, que al final llegamos otra vez a las mil y tenían que recoger todo y preparar las maletas.