La ruta de hoy es de unas 168 millas, unas 3 horas y media.
En el frigorífico hay cosas para prepararnos el desayuno, y tomamos algo antes de salir.
Pasamos por Anchorage otra vez, pero sin parar y al salir de allí vimos un gran pico despejado de color blanco que suponemos que era el Mackinley, pero no lo tenemos confirmado. Ahora que era un pico espectacular. El camino va por la bahía, montañas medio nevadas al fondo, pero está nublado y no se ven especialmente espectaculares, hay una parada en el camino que se llama Beluga Point, se supone que en alguna época del año entran ballenas a la bahía y se pueden ver desde este punto, no fue nuestro caso. No vimos ninguna.
Seguimos el camino, un par de lagos llenos de nenúfares y un prado lleno de flores moradas muy bonito para fotografiar, Nacho estaba empeñado en ver un prado lleno de flores y con este consiguió su objetivo.

Llegamos al puerto de Seward y es la hora de comer, así que antes de ir a buscar la cabaña nos decidimos por un restaurante con vistas al mar que se llama Chinooks Waterfront. Como es la hora de comer, tocan ensaladas y sándwich, yo me pido unos apetizier que son calamares rebozados, muy ricos, la verdad. Lo llaman apetizier pero es un plato de calamares en condiciones.
Llegamos a la casa, nos espera la señora que nos da las llaves de la cabaña, es una cabaña encantadora detrás de su casa, entre pinos, la cabaña es muy bonita, pequeñita pero con un encanto especial, tiene como un doble techo, y arriba dos camas tiradas en el suelo a las que hay que subir por una escalera de madera tipo escalera para literas, y abajo una cama grande ,la cocina y una mesa de madera para comer y el baño. También hay que quitarse los zapatos a la entrada, en este caso no me extraña porque como fuera está lleno de pinos, tenemos los zapatos llenos de piñurri que vamos dejando por toda la casa.



En la nevera no hay nada, así que tenemos que pasar por el super si queremos desayunar mañana. Algo de café si hay en el armario, así que por lo menos eso no tenemos que comprar.
Lo primero pasamos por el super, los supermercados americanos son dignos de ver, no puedes comprar nada pequeño, para solo un día, todo es a lo grande. Las bolsas de patata son de kilo, el pan de 12 panecillos, la mantequilla gigantesca. Logramos encontrar leche de 1 litro, que fue toda una proeza, ya que aquí lo normal son las botellas de leche de 5 litros. Del azucar pasamos, ya robaremos algun azucarillo en algún bar. En fin vamos a comprar lo menos que podamos que solo es para desayunar mañana.
Esta empezando a llover, puffffffff, que rollo. Pero bueno, después de hacer la compra nos vamos al Exit Glacier, es la única zona del Parque Nacional de Kenai Fjords que se puede llegar en coche, el resto del parque solo es accesible por mar. Hay una ruta señalizada que te lleva hasta el frente del glaciar. Sigue lloviendo, pero que le vamos a hacer, es una ruta corta y tras un poco de subida llegamos al frente del glaciar.

Volvemos al puerto de Seward esta vez cenamos en un restaurante que traigo recomendado, el Ray´s Waterfront, otro restaurante parecido al de la comida, también con vistas al puerto. Un sitio recomendable. Aunque la comida más de lo mismo, halibut, salmón, cangrejo real, calamares.
Después de cenar damos un paseo por el puerto, están llegando los pescadores, hay como una gran lonja donde están limpiando todo el pescado que han recogido a lo largo del día. Tienen como una tabla de madera con pinchos donde cuelgan el pescado y se hacen la foto de rigor con las capturas es curioso, pero sigue lloviendo, que asco, que mañana tenemos crucero y como siga así el tiempo lo llevamos claro.


En vista de que no para de llover, volvemos a la cabaña, Jose y Nacho salen a fumar un cigarro y nosotras nos vamos a la cama a ver las noticias en el Ipad, que eso si, hay wifi en todas las casas en las que hemos estado. De pronto vuelven los dos partiéndose de risa y es que oh sorpresa, les ha pasado por delante de las narices un oso grizzli gigante, allí estaba paseándose entre las casas como si lo de que haya gente no fuera con ellos, ni siquiera les dirigió una mirada hambrienta. Pasó de ellos.