Nos levantamos a las 8, se ha pasado toda la noche lloviendo, y así sigue todavía, no tiene mucha pinta de que hoy vaya a parar, preparamos el desayuno y nos vamos a hacer el check-in a Major Marine, hemos contratado un crucero de 9 horas, pero no sé porque con lo que está cayendo igual se nos hace eterno. Llegamos a la ventanilla y nos dice que el mar está muy picado, que igual nos recomienda que nos compremos unas pastillas para el mareo por si acaso. Y eso hacemos, nos tomamos las pastillitas no nos vayan a jorobar el paseo y subimos al barco, este es muy grande y aunque tiene una parte exterior es solo para estar de pie, no hay asientos como en el crucero de Valdez, de todas maneras, con la que está cayendo tampoco hubiéramos podido sentarnos fuera.
Nos encontramos con una pareja de españoles, que llevaba un mes en Alaska, y por fin podemos tener una conversación de más de 5 minutos con alguien. Son una pareja de Canarias, y están tan hartos como nosotros de que no pare de llover.
Empieza el viaje, salimos a alta mar y el barco empieza a saltar sobre las olas, como nos hemos tomado las pastillas y no estamos mareados, es divertido saltar sobre las olas, pero a la gente de nuestro alrededor no le parece tan divertido, empiezan a potar por las barandillas, uffffffff, esto se está poniendo chungo.
Vemos alguna ballena, esta vez podemos hacer alguna foto más decente que en el otro crucero, pero en el exterior no se puede estar mucho tiempo, que te calas hasta los huesos.


La comida no está incluida pero hay gente que la ha pagado y como ya está pagada, a pesar de las nauseas muchos comen, nosotros nos hemos comprado unos sándwich de mortadela y roastbeef y damos cuenta de ellos.
Después de comer y visto que esto no mejora, el barco decide dar la vuelta y volver al puerto, nos quedamos sin ver nada, ni glaciares, ni puffins, ni ninguna otra criatura marina. Vamos a la ventanilla por si podemos reclamar algo, que hemos pagado una pasta por este crucero y no lo hemos disfrutado ni una tercera parte, parece que si, que la gente está en la ventanilla protestando, así que llegamos con nuestros tickets de embarque y nos devuelven 50 dólares por persona, algo es algo.
Y ahora que hacemos? Porque como estaba previsto que no volveríamos hasta la hora de cenar, no tenemos muy claro que podemos hacer, vamos a seguir una carretera, la única que hay por aquí, a ver si encontramos algo, nos adentramos en una pista sin asfaltar, y es como un barrio cutre, lleno de autocaravanas, un tren abandonado, y unas casas de madera que parece que han salido de una peli de terror. Se acaba en seguida la pista, por aquí no hay mucho más, volvemos a cenar al Chinooks, repito mi dieta de calamares y a la cama. A ver si mañana despeja.

