Nos planteamos el segundo día como la ocasión para estar tranquilamente disfrutando de algunas de las cosas que tenía el barco, aprovechando que era la jornada de navegación, camino de Túnez. El viaje estaba siendo plácido y con la mar muy calmada. También era el día de la "Cena del capitán" y eso nos llamaba algo la atención.
Así pues nos levantamos tranquilamente y decidimos ir a desayunar al restaurante "El Duero", ya que estábamos dentro de la hora que estaba abierto (sinó la opción era ir al buffet de la cubierta 11). Nos gustó mucho el sistema del restaurante por lo que repetimos el resto de días. Esperamos a que nos acomodasen en una mesa, y después que nos sirviesen el café con leche y el zumo fuimos a coger el desayuno.
Hay que decir que era un placer desayunar allí, ya que el zumo de naranja estaba bastante bien (no era de máquina de polvos como en cualquier buffet) y el café sabía realmente a café. Así desayunamos muy tranquilamente y sin prisas, ya que sabíamos que tendríamos ocasión de estresarnos con los horarios en los siguientes días.
Después de ésto, decidimos echar un vistazo al diario de abordo y estudiar las opciones posibles y nos decantamos por las manualidades, que se hacían en la cubierta siete en una pequeña sala, porque teníamos curiosidad. En esa ocasión la manualidad era la de hacer un llavero con tanza y abalorios.
Piscina y más piscina
Hecha la manualidad en apenas 20 minutos, decidimos dedicar el resto de la mañana a estar tranquilamente en la zona de la piscina, con las toallas que nos habían dado el día antes. Serían sobre las once y media de la mañana, y entonces ya estaba imposible la misión de coger una tumbona, ya que no éramos los únicos que pensamos en ir a la piscina. Los carteles dejan claro que está prohibido reservar tumbona, pero allí todo el mundo dejaba la toalla y nadie decía nada, por lo que encontramos sitio en siguiente cubierta a la de la piscina, donde el suelo era de césped artificial y allí nos tumbamos.
Del resto, decir que las piscinas nos decepcionaron un poco agente como nosotros que nos gusta meternos. Allí eran dos muy pequeñas y muy plagadas de niños, que en muchas ocasiones tienen poco cuidado sobre todo tirándose sin mirar dónde van a caer, por lo que la opción de estar metidos en la piscina durante algo de tiempo lo descartamos.
La sorpresa desagradable es que la zona donde habíamos dejado las chanclas y las toallas, cuando volvimos, nos habían "birlado" una de las toallas. Por suerte, el chico que da las toallas fue bastante comprensivo y nos dijo que era habitual que alguien cogiese una toalla que no fuese la suya (aunque fuese por error) y nos dio otra sin poner que habíamos perdido la otra (que hubiese supuesto una multa de 30 euros según ponía, pero hablando las cosas no hubo ningún problema).
El resto de la mañana la decidimos pasar pidiendo unas cañas con limón, y ver los espectáculos de animación, algunos divertidos como el del concurso de piernas sexys, donde la gente más atrevida desfilaba por una fila de voluntarias, que "palpaban el material",
Así llegó la hora de comer, que decidimos ir al restaurante "El Duero", que estaba abierto, aunque llegamos a las dos sabiendo que se cerraba la admisión a las dos y media. Nos encontramos con una considerable cola, que fue un poco lenta al principio, ya que el restaurante estaba lleno y había que esperar a que saliese gente para meter a otros.
Entre tanto la espera la amenizó una familia que estaba delante y que tenía a los típicos niños "coñazo", que le estaban protestando a la madre por todo, e incluso uno de los hijos llegó a morderla y pegarle un puñetazo en el hombro porque no le estaba haciendo caso.
Como nosotros éramos dos, pasamos incluso antes que otros que estaban delante y que eran grupos más grandes. Ya dentro, la sensación es mucho mejor para comer que la del buffet. Previamente, te han asignado una mesa y tienes un camarero sirviéndote la bebida que quieras. Y todo ello sin nadie paseando por los pasillos buscando sitio ni a la espera que alguien se levante para sentarse inmediatamente.
La comida era similar a la del buffet de la cubierta 11, quizás escasa en cuanto a variedad, pero bien en calidad, y eso se agradece. Pudimos comer también muy tranquilamente, para luego ir a tomar un café al casino.
Comenzaba la tarde y a primera hora había otra manualidad que decidimos probar; la de pintar pañuelos de seda. Al ser de los primeros en llegar pudimos participar de la misma, pero era limitado a diez plazas, mientras que los siguientes en llegar tenían que conformarse con ver cómo lo hacíamos el resto. Los chicos nos explicaron un par de efectos, aunque de material estaban un poco excaso y estaban algo estresados porque tenían que ir corriendo a hacer otra actividad... No nos disgustó, pero luego pensado en frío, para nosotros tampoco era una actividad en la que emplear el crucero.
A todo ésto, estábamos pendientes de que nos contestasen si nos iban a cambiar la cena para el segundo turno (el de las 21:45 h. como habíamos solicitado). Aún no nos habían contestado, aunque desde recepción nos dijeron que en ese momento estaban pasando por los camarotes a dejar la respuesta por escrito.
Así pues, decidimos volver a la piscina. Creo recordar que ahí si tuvimos suerte de coger tumbonas y estuvimos relajados viendo las gymkanas que planteaban los animadores, así como hacer algún amago de ir a bailar alguna de las coreografías elaboradas. Y todo ésto "regado" con las bebidas del "Todo Incluído", que servían en los bares. Ese fue el único día que vi grandes colas para pedir una consumición, pero sin más. Después de unas piñas coladas nos volvimos al camarote y vimos que sí nos habían concedido el cambio de turno de cena.
La cena del Capitán
A eso de las siete y media era la sesión de fotos con el capitan del barco, Augusto Neto. No nos hacía especial ilusión, pero ya de estar allí y llevar ropa elegante... Todavía tenía tiempo de sobra, así que aproveché para ir al gimnasio, que está bastante bien en cuanto a instalaciones. Las cintas para hacer carrera continua son modernas y mientras estás en el ejercicio te entretienes con la panorámica del mar.
Hay también máquinas de musculación aunque solo fui a hacer un poco de carrera en cinta, y está muy bien el detalle de que hay toallas para secarse el sudor y dispensadores de agua. También aproveché para observar el muro de escalada, que está bastante bien para iniciarse y casi no había gente allí nunca en las horas que estaba abierto, donde siempre había una persona encargada de "asegurar" al que subía.
Después de eso ducha y a cambiarse. Una de las dudas antes del crucero era cómo había que ir a la cena del capitán, pero pronto vimos que daba igual, ya que fueras como fueras no desentonarías (a ver, no quiere decir que vayáis en chándal
El tema es que lo de la sesión de fotos nos decepcionó un poco. Era al lado del teatro y en unas colas enormes de gente que se extendía por diversos pasillos. Vimos a los fotógrafos y pensábamos que allí estaba el capitán, pero era un decorado de unas escaleras donde nos fotografiaban, lo cierto es que quedamos bien y nos gustó la foto cuando la revelaron. Después de eso tocaba seguir por una cola todavía mayor, que parecía interminable, hasta que a los pocos minutos nos dijeron que el capitán se había marchado y lo que había era un cartón a tamaño real con su imagen donde te fotografiabas.
Así que acabamos por salirnos de la cola. Fuimos a por unos mojitos y al teatro, donde había la presentación del personal del barco. Nos pusimos en la zona de "palcos", donde había mesas para asentar las bebidas y por lo general se veían bien los espectáculos. Vamos que se estaba cómodos incluso ese día que era el que más gente había en el teatro (el resto de los días muchas gente acababa pasando de los espectáculos).
Fueron saliendo uno por uno los diferentes responsables de cada área del barco y el capitán habló durante unos minutos. Luego comenzó lo que esperábamos, que era el espectáculo de magia. Ese sin duda fue el mejor espectáculo de todos, el mago muy bueno y con números muy trabajados, y muy enrollado, es de lo mejor que tienen en el "Sovereign", y algún día también participaba de algún número de humor. No sé si realmente lo podrán mantener en años siguientes porque es muy bueno.
Depués del número, salió la jefa de animación, Marta Rossi, para explicarnos el procedimiento de desembarque en Túnez para el día siguiente, y tocó ir a la cena.
Como dije, nos cambiamos al turno de las 21:45 h. y en el otro restaurante al del primer día (nos fuimos al "Guadiana", que es exáctamente igual al "Duero"). La cena estuvo muy bien, quizás si quieres sacar punta a algo, algunos de los primeros platos eran un poco de "batalla" pero el resto estaba bastante rico. Además el camarero y su asistente (que nos ponían las bebidas) eran encantadores. Me acuerdo que la asistente era colombiana y se llamaba Nidia, del camarero lo siento pero no me acuerdo.
Al acabar de cenar, nos daban siempre consejos útiles sobre las horas de desayunar y comer y dónde para no tener "atascos" de gente y siempre eran muy útiles. La verdad es que nos sentimos muy cómodos.
Con todo, casi eran las 11 de la noche cuando terminamos de cenar. Así que decidimos ir al Spinaker bar a tomar algún café y algún coctail, antes de ir a dormir. No tardamos mucho, ya que al día siguiente tocaba levantarse antes de las seis de la mañana, ya que el barco desembarcaba en Túnez a las siete.