Por fin. Ha llegado el día. Nuestro avión hacia New York ( JFK ) sale a las 10:00 am. A las 06:30 ya estamos danzando. En la primera etapa del viaje seremos tres: Merxuky, mi primo Aitor, y yo, que soy Ángel
El vuelo con Delta es perfecto. Cacaos, refrescos, comida típica de avión, café, helado, pizza...todo el viaje comiendo y viendo la tele, bueno , con una siestecilla por medio.
30 minutos en el control del aeropuerto, los polis muy majos. Nada más salir nos aborda un taxista ilegal, dice que nos lleva a Manhattan por 65$, jua jua, ni flipando. Esperamos en la cola de los taxis amarillos un minuto. Ya en el taxi llamo a Jake, el contacto del apartamento, para quedar con él en la puerta. Ahora sí, nos relajamos, ya vemos el skyline a lo lejos, estamos en New York, nos miramos sonriendo y empezamos a hacer fotos.
El taxista nos cobra 45$+5$ del peaje+5$ que le doy de propina ( demasiada propina, me dejé llevar por la emoción ). Después de 10 minutos esperando en la puerta resulta que Jake (un chaval que aparenta 15 años, pantalones anchos, gorra ladeada y monopatín ) nos esperaba arriba. Muy simpático, nos enseña el apartamento, dejamos los bultos y a la calle.

Lo primero que hacemos es irnos a la parada de metro más cercana, que era 86th st. El día de llegada no lo teníamos planeado así que nos paramos en Grand Central improvisando. No deja de ser más que una estación muy grande que sale en muchas pelis, con eso no quiero decir que no me gustara, impresiona, sobretodo lo altísima que es. Al salir de la estación, ya mapa en mano, nos dirigimos a Bryant Park. Guapísimo, qué ambiente tan especial, biblioteca al aire libre y un montón de sillas donde leer. Nosotros nos comimos un helado, poco a poco nos íbamos haciendo a la idea de donde estábamos.

Seguimos paseando y, sin querer, nos topamos de bruces con la gran Times Square. Sólo estando allí, parados, de pie, ya disfrutas.
Nos acercamos a la webcam de earthcam.com para saludar a la familia mientras hablábamos por el móvil, hace gracia, nos describían a la gente que pasaba por nuestro lado y se partían de risa
Ya algo cansados decidimos hacer una paradita para tomar algo justo al lado del museo, mi primera budweiser, caerían unas cuantas más durante el viaje