Tras las fiesta de fin de año tocaba volver al ambiente turístico, pero con calma. Nos levantamos tarde, y tras un paseo por la tienda de M&Ms nos fuimos a comer a un local que yo ya conocía de viajes anteriores que se llama Island Burguers & Shakes y esta en la 9a avenida entre la 51 y la 52. Como dice el nombre hamburguesas (30 combinaciones de ingredientes) y unos cuantos batidos. (Y la imagen que no tiene precio de ver a los yankis comiendo las 2 cosas a la vez)
Llegado este punto decidimos que habíamos descansado bastante desde la media maratón del primer día y bajamos la 51 hasta la primera avenida para bajar primero hasta las naciones unidas a ver el edificio, y luego seguimos bajando hasta la calle 20 donde giramos a la izquierda para comenzar un paseo por el Hudson. A ratos hay obras y vas pegados a los coches, pero a ratos vas por parques, y en todo momento tienes buenas vistas tanto de dia y sobre todo de noche! Bajamos hasta el puente de Manhattan que cruzamos para poder ver Midtown lo mejor posible. La vista merece la pena pero que nadie espere lanzar buenas fotos que la vaya lo impide en buena medida (si vas con tripode y disparador con cable como alguno que vimos, u os tiráis al suelo podéis conseguir alguna de calidad).
Cruzado el puente, 4 horas despues de empezar a andar cogimos el metro de vuelta al centro, al Rockefeller center. Se notaba ya menos afluencia de turistas que los 2 días anteriores y cogimos tickets para solo 45 minutos despues (en top of the rock se coge turno para subir así que no hay que estar mucho en fila). Arriba a pesar del frío pudimos disfrutar de las vistas nocturnos de la ciudad y ver el Empire State con sus colores de navidad (verde y rojo) sin que nada nos estorbara la vista.
Normalmente dejaría aquí la descripción pero voy a añadir que el día siguiente nada mas levantarnos nos fuimos al Empire State, y esta vez si que hicimos varias filas que valieron más de una hora y eso que no parecía estar lleno, pero las vistas de la ciudad (320 metros de altura, más a quien quiera pagarlo) y el saberse en un edificio que es un icono de la ciudad hace que merezca la pena la espera.