Bueno, el segundo día teníamos previsto ir al centro de la isla y ver la parte de los barrancos, pero como parecía que el tiempo iba a empeorar, decidimos hacer las playas del Sur lo antes posible para aprovechar el poco sol que hoy estaba previsto en la isla.
Cogimos nuestro "polito", y nos fuimos directos a Puerto Mogán. Sólo son 30km., pero cuando fuimos parte de la carretera estaba en obras y el último tramo lo hicimos por una carretera comarcal con alguna que otra curva. Lo bonito es que a un lado quedan los barrancos y al otro puedes ver el mar
Llegamos a Puerto Mogán y aparcamos a menos de 10 minutos de la playa del mismo nombre, en una zona de pago. Hay un parking junto a la playa, que no tenía mucha ocupación, pero el coste era casi el doble que la zona azul. Nos habían dicho que era un pueblo bonito, así que como era pronto, aprovechamos para dar un pequeño paseo por allí. La mayoría de las casas deben ser apartahoteles (las puertas tienen el mecanismo para abrir con tarjeta de hotel y vimos carritos de la limpieza delante de alguna puerta), pero se integran como si fueran las propias casas del pueblo, lo que hace que resulte muy acogedor. Son casitas de fachada blanca y con las ventanas y puertas cada una de un color: amarillo, verde, azul, rojo... Hay flores y plantas por todos sitios y con tanto color, el pueblo está muy bonito. Recorrimos el pueblo, el puerto... y al final, llegamos a la playa, la que más nos gustó de todas las que vimos.

Pasamos allí un par de horas, y nos fuimos a Playa Amadores, que está a unos 10km. dirección Maspalomas. Teníamos muchas ganas de ver esta playa por todo lo que habíamos leído, ya que parecía ser de las más recomendadas, pero nada más lejos de la realidad... Lo primero, es que nada más llegar, junto a la playa hay un enorme aparcamiento. Mitad de Marzo e imposible aparcar. Todo lleno de coches, hasta que... sorpresa! Allí mismo hay un aparcamiento SUBTERRÁNEO! Sí, sí, subterráneo...
Ahora sí, playa de Puerto Rico! Aquí es un poco complicado aparcar, porque a penas hay sitios disponibles y son de pago, pero tuvimos suerte y pudimos dejar el coche cerca. Ésta es una zona también con mucho comercio pegado en la playa, pero al menos la arena estaba mejor y se podía pisar. Comimos nada más llegar, allí mismo, en un pequeño chiringuito de playa, no os pongo el nombre porque todos ellos son similares. Un plato combinado con el mar de fondo y listo. De ahí a la toalla. El tiempo había mejorado desde por la mañana, hasta había salido el sol y aunque el agua seguía fría... nos atrevimos a bañarnos!
Unos días antes habíamos comprado en decathlon un juego de snorkel para aprender antes de las vacaciones de verano, y como nos habíamos llevado las gafas y el tubo, hicimos nuestros primeros pinitos. Nos costó más de un trago de agua por el tubo... pero qué divertido! Nos encantó la experiencia, estamos deseando volver a algún sitio de playa para ponernos todo el kit, aletas incluidas!

En aquella zona, como hay mucho extranjero como os decía en la anterior etapa, la gente cena muy pronto, así que sobre las 18h. nos marchamos para poder llegar a tiempo a la cena del hotel (a las 20.30h. era el último turno!).
Antes de bajar a cenar, nos miramos al espejo y... estábamos quemados, como cangrejos!