Hoy realizamos el mismo procedimiento que en el día de ayer, pero esta vez nos bajamos del tren medía hora antes, en la estación de Gante-Saint Pieters. Aquí fue donde el revisor nos dijo que nuestros billetes eran sólo de ida y de segunda clase. El precio es el mismo para ir a Brujas y Gante, 15 € por persona, ida y vuelta. En fin de semana está la tarifa weekend, que es mucho más económica pero nosotros no la pudimos coger. La estación está bastante lejos del centro, pero en la puerta están los tranvías, los números 1 o 21 te lleva del centro a la estación por 2 € el billete en 10 minutos. Al bajar del tranvía nos dimos de buces con
Sint-Niklaas church, iglesia del siglo XIII que abre los lunes de 14 a 17, y de martes a domingo de 10 a 17 (la entrada es gratuita). Hacía un día plomizo, fresco y con lluvia, así que como eran las 10 en punto de la mañana decidimos entrar a verla, fuimos los primeros en entrar. Por dentro no tiene mucha cosa, la verdad, pero por fuera es muy bonita. Al salir nos dirigimos a la famosa plaza
Korenmarkt con el antiguo edificio de correos, justo al lado y está llena de terrazas, cafeterías, restaurantes y cafés. De allí nos dirigimos a la plaza Emile Braunplein donde se estaba construyendo el
local municipal y justo enfrente se encuentran la S
int-Baafsplein con la
Sint-Baafs Cathedral y el Belfort que es la torre campanario de 1.313. La entrada a la catedral es gratuita, pero si quieres ver "La Adoración del Cordero Místico" de Van Eyck hay que pagar unos 4 €. Subir al Belfort cuesta 3 € por persona y sólo abre del 15 de marzo al 15 de noviembre todos los días de 10 a 18. Dentro de la iglesia es muy bonito el púlpito barroco del siglo XVIII y muy curioso una enorme espada que cuelga del techo hacia abajo, que la verdad impresiona
Buscamos durante un rato la Tourist Info según marcaba en los planos que nos descargamos de
www.flandes.net, para comprar planos y guías de la ciudad, pero por más que buscábamos no la encontrábamos. Seguimos las flechas que la iban marcando, pero no aparecía nunca, hasta que llegamos al
castillo de Gravensteen, y allí enfrente estaba. Era nueva de hacía meses, y la habían cambiado de ubicación, la
antigua lonja del Pescado. Está muy chula, sobre la entrada, en lo alto, se alza Neptuno con su tridente dorado flanqueado por el Escalda y e Lys. Entras y hay unas estanterías con todos los folletos que quieras y en todos los idiomas. Entradas a museos, castillos, horarios de tranvías, trenes y sobretodo uno que nos ilustró mucho. Cogimos un folleto que te marcaba un itinerario por lo más bonito de Gante partiendo desde la misma plaza
Sint-Veerleplein enfrente del Castillo de Gravensteen, el cual, como no, era la primera parada. Impresiona ver un castillo medieval en pleno centro de la ciudad. Nosotros no entramos a verlo, ya que queríamos volver pronto a Bruselas, entramos sólo a la zona común que hay antes de las taquillas. El castillo Gravensteen de 1.180 Antigua residencia de los condes de Flandes, fue utilizado hasta el siglo XIV como fortaleza defensiva y hasta el XVII como prisión. Tiene un museo de instrumentos de tortura. El horario es durante abril hasta el 30 de septiembre, de 10 a 18 y el precio de la entrada es de 8€.
Seguimos el itinerario marcado en la guía cruzamos el puente del Lieve, canal construido en el silo XIII y que fue la primera salida al mar del Norte. Por el camino podemos descansar en un banco y disfrutar del precios entorno del parquecito
Appelbrugparkje, una de las muchas perlas escondidas de la ciudad. Enfrente se encuentra el
Design musem Gent, al cual no entramos.
Y a partir de aquí Gante te hipnotiza, lo más bonito está por llegar, empezando por el
Korenlei y Greslei, que fueron los primeros puertos comerciales de Gante, ya desde el siglo XI. Los edificios a ambas orillas del río Lys son únicos y es una de las estampas más características y fotografiadas de Gante y una de las vistas urbanas más hermosas de Europa.
Pasemos por el borde del río hasta llegar al
puente de San Miguel, y aquí Gante nos enamoró. Las vistas desde este puente son maravillosas con todo el horizonte de Gante delante de los ojos con
las tres torres por excelencia de la ciudad, delante nuestro, la Iglesia de San Nicolás, el Belfort y la Iglesia de San Bavón. Aquí estuvimos un buen rato haciendo fotos y contemplando el canal desde arriba. La verdad, no se puede explicar con palabras.
Junto al puente se encuentra la
iglesia de San Miguel, que nunca llegó a terminarse y tras ella, el
Pand, un antiguo convento de los dominicos y hospital que se emplea ahora como centro de arte. Siguiendo por el
puente de San Miguel las vistas son magníficas, y el canal es precioso, Y desde el mismo puente se puede ver la
iglesia de San Miguel que nunca fue terminada del todo ya que no se terminó la torre. El itinerario nos llevaba a ver las castedrales y el Belfort, pero como ya lo vimos nada más llegar, pasamos rápido, parando únicamente enfrente de Sint-Niklaas church, donde se encuentra la casa gremial de los albañiles, donde en la parte superior hay seis demonios bailarines. Cruzamos por la Sint-Baafsplein contemplando el
Teatro y la fuente enfrente del mismo hasta llegar al
Stadhuis (ayuntamiento). Destacan claramente dos de sus numerosos estilos arquitectónicos: a la derecha, el gótico flamígero de principios del XVI, y a la izquierda, el estilo renacentista italiano, posterior. Desde allí seguimos por la calle Belfortstaat hasta la
Sint-Jacobskerk y continuando dando un agradable paseo hasta
Vrijdagmarkt, que durante siglos fue el centro de la vida política y social, ahora es una amplia plaza flanqueada por tiendas y restaurantes. Saliendo de la plaza viene el barrio de
Patershol y por el
Granlei bordeando el canal nos dirijimos a la
Casa de Alijn, donde reina el silencio. Es una casa que en su día fue un hospicio y sirvió de refugio de mujeres necesitadas.
Caminando un poco más llegamos al punto de partida, al castillo de los condes de Gravensteen donde en la plaza
Sint-Veerleplein nos sentamos a degustar unas cervezas belgas admirando el castillo.
La verdad es que fue un paseo increíble y todo un acierto recoger el folleto, porque además te explica muy bien cada cosa lo que es. El folleto os lo podéis descargar también el
www.visitgent.be, página oficial de turismo de Gante. Volvimos hasta Korenmarkt para comer en un McDonald’s (ya veis no somos muy originales para comer) y volver a admirar el puente de San Miguel. Desde allí mismo cogimos el mismo tranvía en sentido opuesto hasta la estación de trenes y en media hora en Bruselas.
Gante es maravillosa, mucho más grande que Brujas, y para ver bien se necesita un día, nosotros no recomendamos hacer Brujas y Gante en el mismo día, sino disfrutar de ambas ciudades por separado tomándote el tiempo que te haga falta y cuando te cansas regresas a Bruselas. Tampoco recomendamos hacer noche en ninguna de las dos ciudades, ya que no dan para más de un día y dada la proximidad a Bruselas, ésta tiene mucha más oferta de ocio.
Llegamos sobre las 16:00 horas y nos dirigimos al Museo de la ciudad (abierto hasta las 17:00) para aprovechar la Brussels Card y ver los trajes del Manneken Pis en la última planta que es lo más destacable. La verdad es que es curioso ver la cantidad de trajes que tiene enviados desde todas las partes del mundo. De España, como no, destacaba el de torero, aunque había alguno más. Posteriormente nos dirigimos al centro belga del Cómic (abierto hasta las 18:00). Ya nos advirtieron que no era nada del otro mundo, y la verdad es que no lo es, para nosotros es una visita totalmente prescindible. Es un repaso a la historia del cómic belga, y esta todo en francés, así que no te enteras de nada.
Tras un largo día nos fuimos al hotel a descansar para posteriormente salir a dar el último paseo por Bruselas. Fuimos primero a la plaza de España enfrente de la estación central de trenes con una estatua de Don Quijote y Sancho Panza. Nada del otro mundo. Bajamos las escalinatas de la plaza y daba directamente a la plaza Agora, muy animada de nuevo, nos sentamos a cenar en la terraza del restaurante Le Rubens, pegado al Hagen-Dasz. Por 35 € cenamos muy bien a base de pasta y pizza. Y ya, ultima ojeada a la majestuosa Grand Place y con un poco de morriña nos despedidos de Bruselas y Bélgica dirección Amsterdam.
El resumen que podemos hacer de Bélgica es muy positivo, Bruselas para nada es la ciudad gris y aburrida que algunos dicen. La zona de los políticos es una pequeña parte de Bruselas y alejada del centro. Y luego Brujas y, sobretodo Gante, son dos maravillas, que te enamoran. Lamentamos no tener un día más para poder ir a Amberes, Malinas o Lovaina, pero de verdad, Bélgica es un destino altamente recomendable.