Declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1.986, resulta una grata sorpresa (¡una más!).
Pequeña población de 43.000 habitantes, a unos 125 kms. al norte de York y cerca de Newcastle, es un importante punto turístico por su historia y cultura.
Después de Oxford y Cambridge, cuenta con la 3ª universidad más antigua de Inglaterra, famosa también por su elevada calidad de enseñanza.
Sus puntos fuertes, turísticamente hablando: su catedral normanda y su castillo.
El viaje en tren desde YORK es directo, con la First Transpennine Express, y dura 50 minutos.
En 1 día se puede ver perfectamente la ciudad.
En la península formada por el meandro del río WEAR, en una zona elevada, se encuentra el casco históricos con sus 2 joyas.
LA CATEDRAL
La historia de la catedral es la historia de la propia ciudad.
Esta se creó en el siglo X, por monjes que huían de los ataques vikingos. Construyeron una iglesia para guardar los restos de San Cuthbert (San Cuberto para nosotros). Desde entonces se generó un importante foco de peregrinación.
En el año 1.093, pocas décadas después de la invasión de Inglaterra por parte de Guillermo el Conquistador, empieza a construirse la actual catedral, básicamente en el estilo románico inglés, el normando, aunque con posteriores añadidos góticos.
Resulta un edificio imponente, casi único, con esas anchas columnas con dibujos geométricos que separan las naves o la robustez de las 3 torres, tanto las de la fachada occidental como, y sobre todo, la del crucero (con una altura de 66 mts.).
Se trata de un amplio conjunto arquitectónico. Cuenta con una interesante cripta de finas columnas que alberga los resto del famoso "Veda el Benerable", monje que vivió en el siglo VII y autor de la primera "Historia de Inglaterra"; un gran claustro; sala capitular, etc. aparte de tienda de regalos, librería ¿y hasta restaurante!
En la fachada de la puerta norte se encuentra la famosa aldaba (bueno, en realidad es una réplica ya que el original está en buen recaudo) del siglo XII. Llamando a ella, acogiéndose "a sagrado", los perseguidos por la justicia se refugiaban en el interior de la catedral (siendo perdonados si abandonaban definitivamente el país).
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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EL CASTILLO
Desde el s. XII el Obispo de Durham, aparte de tener el poder religioso, tenía también la jefatura civil de la provincia, con total soberanía en su territorio, dictando sus propias leyes e incluso acuñando su propia moneda. Un caso inédito en Inglaterra.
El obispo contaba con su buen castillo, en el mismo área de la catedral.
Hoy en día el castillo forma parte de las dependencias de la universidad de Durham. La verdad que debe ser un gusto el estudiar allí. Se pueden hacer visitas en épocas no lectivas.
También cuenta con una zona reservada para B&B cuando los estudiantes están de vacaciones. Los precios van desde las 37 libras para la habitación individual con baño compartido hasta las 82 para la habitación doble con baño.
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EL CASCO MEDIAVAL
Durham cuenta con un entretenido casco histórico, comprendido en esa zona creada por el meandro del río.
Por un lado destaca la MARKET PLACE, con el AYUNTAMIENTO, la IGLESIA DE SAN NICOLÁS y la escultura ecuestre del Conde Stewart, general local de los ejércitos británicos en época de Napoleón.
Por otro, el PALACE GREEN (biblioteca universitaria y centro de exposiciones temporales), el MUSEO DE ARQUEOLOGÍA, el DURHAM HERITAGE CENTRE AND MUSEUM, el TEATRO.
Finalmente, sus estrechas calles, como la North Balley o la South Balley, con viviendas del siglo XVIII, o los puentes que conectan la parte nueva de la ciudad con la más antigua, desde los que se pueden conseguir estupendas panorámicas del castillo, catedral o río.
El FRAMWELL GATE BRIDGE es el más antiguo, del XII; el ELVET BRIDGE es del XIII; el PREBENDS BRIDGE del XVIII y el KINGSGATE BRIDGE el más reciente, de 1.964, y el único peatonal.
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EL RÍO WEAR
Una pieza fundamental en esta ciudad. Durham perdería gran parte de su encanto si no estuviese el río WEAR.
Sus riveras sirven como zona de recreo, de pic-nic, de ocio, de deporte ...
Sus aguas tranquilas permiten relajantes paseos en barca.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Y así es Durham, una pequeña joya al norte de Inglaterra. Una ciudad que parece anclada en el pasado.
Desde que desapareció la orden benedictina a mediados del XVI, por el famoso decreto de Enrique VIII, fue perdiendo protagonismo. Unicamente en el s. XIX volvió a tomar cierta importancia por la explotación de sus minas de carbón, siendo polo de atracción para trabajadores de este sector. Pero, una vez cerrada esta actividad hace ya bastantes décadas, ha vuelto a su apacible letargo, únicamente animada por la actividad universitaria y por los miles de turistas que abarrotan sus calles en verano.
Repito, un destino imprescindible.