Al día siguiente, con energías renovadas, el conductor de nuestro shuttle bus nos llevó a las oficinas de Dollar, donde teníamos la reserva del coche. Estábamos contentísimos porque nos iba a costar 532 $ dos semanas, un vehículo tipo Ford Taurus o similar. Con tasas y tarifas se nos quedaría en 669, 56$. Fue lo más barato que encontramos (para la poca antelación con que lo hicimos!!), y había sido directamente con la compañía, sin intermediarios.
Sin embargo, una vez en Dollar resultó que ese precio no era real. A ese precio había que añadirle más tasas y algún seguro (porque no incluía ninguno, a pesar de que nos ponía que 669,56 era el precio final), lo que se ponía en, como mínimo, y con el seguro más básico, en unos 1300$. Si le añadíamos un seguro algo más completo, en unos 1450$, y con el mejor seguro, en 1600 y pico. La primera opción casi no incluía nada, por lo que nos decidimos por la segunda opción. Es verdad que la información que nos dieron al principio fue engañosa y el precio inicial no fue real. Pero también es verdad que viendo esto, pudimos haber dado media vuelta y habernos ido a buscar otra compañía de alquiler. No lo hicimos porque no teníamos medio de transporte para llegar a otras compañías (ni sabíamos donde estaban), y porque íbamos con poco tiempo ese día, ya que nuestra idea era llegar hasta Flagstaff para esa noche, y eran muuuchos kms y muchas horas de carretera. Así que acabamos cediendo y, como digo, elegimos la segunda opción. Después de arreglarlo todo, de acordar los seguros, dar licencias de conducir y firmar conductores, llegó la hora de pagar. Les dimos una tarjeta y no les pasaba la banda magnética. Les dimos otra, y tampoco. Se negaron a pasar la tarjeta a mano (no tuvimos problemas con esas tarjetas en ningún otro sitio), por lo que acabamos dando una tercera tarjeta, pero que tenía un problema: tenía límite diario de 600€. Así que no se podía hacer el recargo total ese día. Resultó que tuvimos que hacerlo de tres veces, en tres días diferentes, con el trastorno que significó para nosotros buscar cabinas en medio de la nada, y llamar justo los días y a las horas que nos dijeron para coincidir con la mujer que nos hizo la reserva, para autorizar “verbalmente” un nuevo recargo de 500-600$ cada vez, hasta completar el precio total. Esto ya fue un coñazo. Pero además, en la oficina nos dijeron que tendríamos que autorizar una cantidad determinada cada uno de esos días que llamásemos, y finalmente esa cantidad no coincidió posteriormente con el que nos dijeron por teléfono. Por teléfono resultó ser cada día unos 100-150 $ más. Y no había más que hablar, era lo que había, nos decían que no nos preocupáramos, que sólo era el depósito, que luego nos cobrarían lo que nos habían dicho… ¿Y qué hacíamos? ¿Decíamos que no? ¿Qué hacíamos con el coche después de haber firmado el contrato? Nos pusieron en una situación en la que teníamos que aceptar sí o sí. Finalmente es cierto (al menos hasta día de hoy, a pocos días de que terminara el viaje) que nos cobraron lo acordado (1450$), pero eso no quita la falta de seriedad de la compañía. Tengo claro que si vuelvo a EEUU, reservaré con otra empresa
Salvando estas dificultades con Dollar, el cabreo con Iberia, y el intento de estafa con uno de los alojamientos que contaré más adelante, tengo que decir que el resto del viaje fue estupendamente. Así que continuamos…
En Dollar, elegimos finalmente un Toyota Camry que no dio ningún problema. Pusimos Cálico en el GPS y nos pusimos en marcha. Decir que los estadounidenses conducen en general muy bien, incluso en las grandes ciudades. La gran mayoría respeta la velocidad y no hace maniobras raras… Creo que es el país en el que mejor se conduce de todos los que he visitado, incluido España. Daba gusto coger el coche!!
Nuestra idea de ruta para ese día era visitar Cálico y los pueblitos en ruta hasta Flagstaff (donde haríamos noche): Kingman, Seligman, Williams, etc. Se ve que los cuatro estábamos algo desentrenados con respecto al uso del GPS, porque a ninguno se nos ocurrió comprobar bien la ruta… Nos dimos cuenta demasiado tarde de que el GPS nos estaba enviando a otro Cálico (que todavía no sé ni dónde está), al norte de Los Ángeles, en medio de grandes extensiones de viñedos… Habíamos hecho como 3 horas y pico en sentido erróneo, por lo que tuvimos que deshacer el camino y perdimos todo el día. Por el camino, paramos en uno de los muchas cadenas de comida rápida que nos encontramos por tierras americanas. Esta vez tocó comida mexicana.

Nuestra idea era ver amanecer en el Gran Cañón al día siguiente, pero cuando pasamos por Kingman eran las 12 de la noche… Nos dimos cuenta que no tenía sentido llegar hasta Flagstaff, a 2,30 h de distancia, porque no tendríamos tiempo ni de acostarnos, para estar en el Gran Cañón a las 5,20, que era cuando amanecía. Esto fue lo único que pisamos de la ruta 66, anocheciendo.

Total, que decidimos buscar alojamiento en Kingman, cruzando los dedos por encontrar algo aceptable, dormir un par de horas, y levantarnos a las 2 para que nos diese tiempo de llegar a ver amanecer. Lo mejor que encontramos fue una habitación para 4 personas en un Comfort Inn. Aún no sé cómo pudimos dormir sólo dos horas habiendo hecho tantas horas de coche y tras llegar el día anterior al país, pero lo conseguimos!! A las 2 ya estábamos de nuevo en el coche hacia el Gran Cañón!