El día anterior llegamos a Las Vegas en el atardecer, así que no tuvimos la visión de ver aparecer la ciudad iluminada por la noche en medio del desierto. Nos alojamos en el hotel Flamingo, por 125 € dos habitaciones dobles SIN tasas. Además de añadir las tasas habituales, como ocurre en casi todo lo que compras o reservas, en LV hay otra tasa más a añadir: el Resort Fee. Al parecer algunos hoteles no la incluyen, pero sí el nuestro. El caso es que con tanto añadido, finalmente alojarse en LV no es tan barato como parece en un principio. Aún así, sí tuvimos presente que los fines de semana los precios se multiplican, así que cuadramos fechas para quedarnos entre semana en la ciudad. Por tanto, es otro aspecto más a tener en cuenta.
En el Flamingo, el desayuno supuestamente está incluido, pero esto no es cierto. Se incluyen 9$ por persona. Si quieres algo más, debes pagarlo tú. Con 9$ el desayuno se queda bastante escaso, así que es muy probable que gastes más dinero. A la vuelta del viaje, comprobé que esta información estaba disponible en el foro, pero no había leído nada del hotel antes de irme así que fue una sorpresa.
Para el resto de comidas (y también para el desayuno), está la opción de comprar una tarjeta que te da la posibilidad de comer en los buffets de los hoteles de la cadena Caesars, durante 24 horas, activándose la tarjeta en el primer buffet al que vas. Después de darle muchas vueltas, decidimos que no nos valía la pena porque no estaríamos ni 24 horas en LV, y nos condicionaría mucho la hora de salida hacia nuestro siguiente destino. Además, teníamos comida en la neverita de corcho con la que podríamos escapar para cenar y el “desayuno” del Flamingo “incluido”, así que nos saldría mejor de precio pillar algo barato para almorzar en cualquier sitio de comida rápida.
El coche lo dejamos en el parking del hotel (que no está en el mismo hotel, sino en un edificio al lado), después de dar varias vueltas a la manzana buscando la entrada. Había obras donde imagino que sería la entrada habitual y la señalización para llegar a la entrada alternativa era más bien escasa. Nos dieron dos habitaciones en la planta novena. Vamos, que no teníamos muchas vistas. Dejamos las cosas y salimos a ver la ciudad.
Lo bueno de este hotel es que la ubicación es perfecta, en medio de La Strip. Esa noche visitamos el Caesars Palace, justo en frente de nuestro hotel, el Bellagio, y el Paris. Cada uno en una esquina de un cuadrado que cierra el propio Flamingo. Para cruzar la calle hay que atravesar unos puentes que puedes coger desde la calle o desde el interior de algunos de los hoteles. Es un poco coñazo porque son enormes y te pierdes un poco.
El hotel que más recorrimos fue el Caesars Palace. Es gigantesco, todo es a lo grande y rozando lo hortera. Me sorprendió mucho cómo pueden montarse tanta parafernalia y decoraciones tan grandes y detalladas dentro del propio hotel. Aunque Las Vegas no me gustara, eso hay que reconocerlo. Desde ese punto de vista es espectacular.
Había leído que el tiempo se pasa volando cuando visitas los hoteles, y es verdad, a nosotros nos pasó lo mismo. Son tan grandes, que en recorrer una zona tardas mucho tiempo. Nuestra intención era ver el espectáculo de fuentes del Bellagio por la noche, pero cuando llegamos al hotel era más de medianoche, y el espectáculo finaliza a esa hora. No lo sabíamos, así que nos quedamos sin verlo de noche. Fue una pena, porque era lo que más me apetecía ver de la ciudad. Luego nos enteramos de que el horario es cada media hora de lunes a viernes de 15 a 19 horas, y a partir de las 19 hasta las 00 h cada 15 minutos. Los fines de semana empieza a las 12 h y el espectáculo dura unos 5 minutos. Nosotros lo vimos al día siguiente, y nos gustó mucho.
El hotel Bellagio es bonito, pero no tan llamativo como otros que vimos, más ambientados en una ciudad o estilo concreto. El hotel París por fuera me gustó más que por dentro.
Cenamos una pizza (la única que comimos en todo el viaje, muy rica, por cierto), en el Flamingo y bastante cansados nos fuimos a dormir.
El día siguiente hizo muchísimo calor, así que decidimos darnos un baño en la piscina de nuestro hotel. Estaba llenísima de gente, tanto en el agua como fuera, y casi todo el mundo estaba bebiendo. Nos mojamos un poco, hicimos el check out y dimos la última vuelta por la Strip. Visitamos otra zona del Caesar Palace (es enorme!!!!), pasamos por delante del Treasure Island y vimos el Venetian. Fue el hotel que más me gustó, me pareció el más diferente, con sus canales incluso dentro de los muros del hotel, y las réplicas de los monumentos más famosos de Venecia. Incluso había gondoleros cantando. Curioso para verlo.

Almorzamos en un Mc Donalds al lado del Venetian y cogimos el coche para ir de compras a los famosos outlets de Las Vegas. Fuimos al outlet del sur, simplemente porque era el único que nos aparecía en el GPS. Abren de 10 de la mañana a 9 de la noche.
A pesar de que el tipo de tiendas y los precios que había tampoco me parecieron nada del otro mundo, aproveché para comprar un par de cosas en la tienda de Levi’s (esa sí con precios buenísimos!!!!!) y unas gafas de sol. Tengo que decirlo: unas Dolce&Gabbana por 25 euros.
La tarde se nos fue en el outlet. Cuando salimos era casi de noche, y teníamos todavía un par de horas de carretera por delante para llegar a Beatty, donde haríamos noche, al lado del Death Valley. Tardamos casi una hora en salir de LV y casi dos más en llegar al hotel, el Death Valley Inn & RV Park. Es un motel de carretera que no incluye desayuno pero que estaba muy bien de precio, y estaba limpio. Nos costó 65 euros para cuatro personas. Recomendable.