Aprovechando que el B&B está situado al principio de la A855, una estrecha y bonita carretera, nos dirigimos hacia Staffin Bay y el Quiraing con sus acantilados y dando la vuelta por el norte nos paramos en las ruinas del Duntulm Castle. El castillo se halla al borde de un acantilado y no se puede visitar debido a su escasa seguridad, pero sus vistas son excelentes y vale la pena dedicarle los cinco minutos escasos de caminata.

Dejamos atrás Uig y la siguiente visita es el Skye Museum of Island Life, un pequeño conjunto de viviendas de piedra con cubierta de paja, y donde te haces una idea del modo de vida de los granjeros de los siglos XVIII y XIX. La visita la hacemos lloviendo, el día de momento es bastante escocés.
En la península de Waternish el tiempo nos da un pequeño respiro, y disfrutamos de su excelente paisaje y de una cerveza en el pub Stein Inn, un local de 1790. Hay varias mesas en el exterior bastante surtidas de gente comiendo, pero de repente se quedan vacías porque se pone a llover. Nuestra idea de comer bocata allí mismo queda relegada por comer sentados cómodamente en el Stein Inn. Al salir el sol brilla y el lugar realmente es bastante acogedor. Nos acercamos a una tienda recomendada en la guía de Lonely Planet, donde hilan lana y venden jerseys (Shilasdair Yarns) y la verdad es que tras unos kilómetros para llegar nos volvemos sin comprar nada porque los precios son algo elevados. Bueno, bastante elevados. Si lo sé me ahorro el camino.

Dunvegan Castle es más una decepción que otra cosa. Y encima la entrada son 10 libras por persona. Un castillo feo de narices y con unas pocas estancias que se pueden visitar. Si ya has visto otros castillos ni te acerques, es mi opinión. Eso sí, los jardines son bastante bonitos. Menos mal que queda el plato fuerte, y no es otro que el faro de Neist, con una caminata que al volver se hace un poco pesada, eso es verdad, pero vale la pena el intento. Lástima que el faro se encuentre en ese estado de abandono.
Millas/día: 125