Después de mucho planear el viaje por fín llegó el gran día, cogíamos el avión a las 9'30 de la mañana desde Barcelona directo a Singapur con escala técnica en Milán. El vuelo perfecto con la compañía Singapore Airlines, 100% recomendable, pese a las 14 horas de vuelo...

A la llegada a Singapur nos recogía nuestra guía para llevarnos al hotel Swissotel The Stamford. Está situado cerca de la bahía, justo al lado del famoso hotel Raffles. Nuestra habitación estaba en la planta 48 y teníamos unas vistas espectaculares, sobretodo de noche.



No había tiempo que perder, sólo teníamos 2 días en Singapur y había que aprovechar, así que una duchita y a patear la ciudad!
Singapur está formada por un isla principal y 59 islas menores. Tienen 4 idiomas oficiales, representativos de las etnias principales del país. El nacional es el malayo y el administrativo, el inglés, al que ellos llaman singlish por la mezcla de palabras que hacen;aunque el chino mandarín y el tamil son también lenguas oficiales.
Así pues, comenzamos por un paseo hacia la bahía, donde vimos toda la zona de restaurantes y bares llamada Clarke Quay.

Ya se aproximaba la hora de comer y buscamos un hawker (mercado de comidas), es un patio grande lleno de mesas y bancos en torno al cual se distribuyen decenas de puestos de las cocinas típicas de allí. Así pues, empezamos a comer arroz, que sería nuestra base de alimentación en los 15 días siguientes.
Después de comer habíamos quedado con nuestra guía para hacer un recorrido por la ciudad, y empezamos por el Merlion- efigie mitad pez mitad león- que custodia la entrada del río.

Continuamos por el centro financiero, donde nos explicó que los rascacielos estaban construidos siguiendo los cánones del Feng Shui.

A continuación nos llevó al templo de Sri Mariamman, templo hinduista más antiguo de Singapur, construido en 1827; repleto de color por doquier, en dos palabras IM-PRESIONANTE.


Después nos llevó a ver Chinatown, el cual está bastante renovado nos explicó, pero donde quedan bastantes tiendas con remedios orientales y restaurantes pintorescos.

Por cierto, nosotros hicimos el viaje en febrero, concretamente los días 10 y 11 de 2008 estuvimos en Singapur, fechas en las que los chinos estaban de celebración de la entrada del Año Nuevo de la Rata.
Después de esto, nos fuimos a cenar algo y a descansar.
Al día siguiente, fuimos a visitar la isla de Sentosa. Era una isla de pescadores pero se convirtió en una fortaleza militar británica hasta 1967 y más adelante fue dada al gobierno independiente de Singapur. A partir de 1968, se decide convertir la isla en lugar de recreo para turistas locales, y hoy en día sigue así. En Sentosa visitamos el museo de cera, donde explica la historia de Singapur desde sus inicios, resulta interesante pero no imprescindible. También visitamos el acuario, pequeño y no mucho que ver, la verdad.
Después cogimos el teleférico y de vuelta a Singapur.
A continuación nos llevó a ver el Jardín Botánico, donde pudimos admirar el National Orchid Garden, que es una colección de más de 3000 especies de orquídeas.

Después de esto, fuimos a comer, y aprovechamos que aún estábamos en una ciudad civilizada para ir a comer a un restaurante italiano y así despedirnos de la comida mediterranea.
Por la tarde, fuimos a ver lo que nos quedaba por visitar: paseamos por la famosa Orchard Road, que es una avenida repleta de rascacielos y comercios; que no tiene nada que ver con el barrio que fuimos a visitar después, Little India. Todo lo majestuosa y civilizada que es Orchard Road, lo tiene de sucia y abandonada Little India, pero no por ello menos encantadora. Me llamó muchísimo la atención todas las tiendecitas donde exhiben cantidades inmensas de oro y plata. Las calles llenas de casitas de colores y muchos comercios de flores y restaurantes, todo esto envuelto en una mezcla de aromas entre patchouli y comida hindú.

Resulta interesante acercarse hasta el Templo de las Mil Luces de Race Course, donde se custodia una inmensa imagen de Buda espléndidamente iluminada.

A la vuelta al hotel hicimos una parada en el templo de Sri Krishna.

Y en el hotel Raffles, fundado en 1887; que debe su fama a sus ilustres huéspedes y al famoso cocktail Singapur Sling.

Bueno, ya se acababa nuestro tiempo en Singapur, así que fuimos a cenar cerca del hotel que había que madrugar para coger el avión al día siguiente dirección a Denpasar.
Aquí finaliza nuestra primera etapa del viaje, con muy buen sabor de boca, y digo esto porque nuestra 1ªintención era ir directamente a Bali sin parar en Singapur, y gracias a nuestra agencia de viajes que nos recomendaron que hiciéramos un alto en el camino, sino hubiéramos dejado escapar la oportunidad de conocer esta magnífica ciudad. [align=justify]