Abandonamos el Kamandalu Ubud con algo de penilla para dirigirnos hacia Nusa Dua, localidad del sur de Bali donde pernoctaríamos un par de noches en el Hotel Melia Bali. El planning para esos dos días fue más relajado que en los anteriores, con intención de conocer y disfrutar, sobre todo, de las playas de la isla:

A: Hotel Kamandalu Ubud
B: Mercado de Ubud
C: Taman Ayun Temple
D: Pura Tanah Lot
E: Balangan Beach
F: Padang Padang Beach (Al día siguiente)
G: Thomas Beach (Al día siguiente)
H: Nyang Nyang Beach (No dio tiempo)
I: Pura Uluwutu (Al día siguiente)
J: Hotel Melia Bali
B. Antes de dejar Ubud nos pasamos por el mercado central, situado a media altura de Jl. Raya Ubud. Lo dejamos para el último día porque es mejor pasarse a primera hora, cuando está más dedicado a comida que a souvenirs y este día contábamos con más tiempo para hacerlo.
Es un espacio anticuado, caótico y sucio, pero para hacerle una visita, resulta curioso y divertido. Tras esto, pasamos a tomarnos un cafetito por el Café Lotus, más por las espléndidas vistas hacia el templo de Ubud que por el café (y eso que estaba bueno) y continuamos ruta dirección oeste.


C. Nuestro destino principal era el famoso Tanah Lot, ya en la costa, pero creímos que merecería la pena hacer una parada en el templo Taman Ayun. Lo encontramos en medio de la ciudad de Mengwi. El recinto lo componen unos extensos jardines que rodean la parte principal del templo a la cual no se puede acceder, pero sí observar desde los jardines. Es un lugar pintoresco y si te pilla de camino como a nosotros, es recomendable.
D. Por fin vimos costa (ojo con las distancias, de nuevo) y entramos al parking de Tanah Lot. Probablemente fuese el mayor parking que vimos en nuestra estancia en Bali. No fue difícil aparcar ni entrar en el recinto del templo (precedido de un bonito mercadillo), pero allí había un montón de gente. La parte principal de templo queda rodeada de agua al subir la marea, pero en esos momentos era posible pasar caminando y una larga cola esperaba para entrar. Paseamos por la zona disfrutando del panorama (bonita la vista hacia un templo menor anexo, Enjung Galuh) y seguimos nuestro camino.

De camino hacia el sur pasamos por las zonas aledañas a Kuta (centro turístico) y el tráfico se hizo un tanto agobiante. Es una zona mucho más poblada y con mucho tirón turístico, lo que provoca bastante caos.
E. Cuando atravesamos la zona de acceso al aeropuerto, la cosa mejoró bastante y nos dirigimos a Balangan Beach a conocer una de las playas más apreciadas por los surfistas. Sabíamos de otra más recomendables para el baño, pero el surf es toda una religión en la isla y queríamos conocer un poco por encima ese mundillo.
Cuando llegamos vimos un chiringuito en el extremo norte de la playa y nos pasamos a ver si podíamos comer algo porque, adivinad...ya íbamos fuera de hora (15:00).
Pasamos parte de la tarde tumbados a la bartola Balangan. Entré a darme un baño y entendí lo del surf. La fuerza de la corriente era tal que cuando estaba con el agua a la altura de la rodilla me tiró al suelo como si fuese un colibrí

En la parte sur de la playa hay un montón de chiringuitos, muy rudimentarios, montados sobre plataformas de madera donde a la caída del sol sí que me desenvolví como pez en el agua.
Las puestas de sol en Bali merecerían un capítulo aparte. Tienen incluso cierto toque mágico (igual me estoy viniendo algo arriba). Las horas en las que cae el sol es cuando más actividad hay en la isla, la hora punta digamos para los ritos religiosos, para juntarse los vecinos para actividades de ocio, encender sus parrillas para preparar comida (será un olor que recordaréis) o para, por lo que vimos ese día, acudir a las playas y acantilados del oeste de la isla a disfrutar de las vistas. Nos hizo mucha gracia ver cómo a este espectáculo se sumaban varias parejas de novios asiáticos, engalanados a tope, para hacerse sus fotos de boda con poses a cuál más divina
Cuando vimos que la hora se acercaba, nos sentamos en primera línea del chiringuito y disfrutamos del momento acompañados de unas Bintang. Mágico no sé, pero cojonudo sí.

J. Cuando oscureció, fuimos directos a realizar el Check In en el Melia Bali, hotel muy chulo y cómodo, pero mucho más convencional que el Kamandalu de Ubud. Escogimos Nusa Dua por ser una zona de resorts con buenas playas y cómoda para moverse por la parte sur. En cuanto a la playa del hotel, la del Melia Bali es magnífica, super tranquila y pegada a las instalaciones, pero por contra, no nos pareció zona cómoda para disfrutar de la parte sur ya que las distancias, como ya sabéis, son mucho más duras de lo que parecen. Creo que hubiese sido mejor buscar hotel en la zona oeste de la isla, más cerca de lo que se quiera ir a conocer, porque desde esta perspectiva, sólo viajamos a esa parte porque teníamos allí el hotel.
Ese día, sin que sirva de precedente, cenamos en uno de los restaurantes del resort (regular, por cierto) para ya no tener que salir de nuevo, la paliza de coche había sido abundante. No somos especialmente fans de los resorts, te ofrecen muchas comodidades, pero no se disfruta plenamente del sitio donde estás, no fuimos a Bali para eso, como ya veis, al hotel vamos a dormir y poco más, pero esa noche nos vino bien. Incluso nos tomamos una copilla en uno de sus bares