Para bajar de Ubud a Kuta cogimos un autobús que nos llevó directos sin hacer paradas intermedias en Denpasar (100000 rupias los dos). Una vez llegados al caos que es Kuta tuvimos que coger un taxi desde donde nos dejo el autobús para llegar al hotel porque la gente a la que preguntamos no se aclaraban para explicarnos donde estábamos y donde estaba nuestro hotel, cuando ya llevábamos un par de días allí nos dimos cuenta que si hubiéramos caminado un poco habríamos llegado sin problemas pero claro eso ya fue unos días después.
En Kuta nos alojamos en el hotel SI Doi Kuta que se encuentra en una callejuela perpendicular a Jalan Legian que es la calle principal. El hotel estaba muy bien aunque por las noches era un poco ruidoso por un karaoke que teníamos al lado.
Kuta nos pareció un caos, un estrés, a mi no me gustó mucho tanta cantidad de gente, de turistas australianos en camisetas de tirantes y bebiendo bintang y sobre todo de motos, motos que te aparecen por todos los rincones, me pareció muy ruidosa. Pero bueno por algo es la capital turística de Bali y para nosotros una buena base para conocer el sur de la isla.
El día que llegamos estuvimos callejeando descubriendo la ciudad, viendo la famosa playa de Kuta, mirando alguna de las muchísimas tiendas de ropa de surf que hay por la ciudad y metiéndonos rápidamente bar porque nos cayó de repente una tormenta impresionante. En todos los días que llevábamos en Indonesia habíamos conseguido esquivar la lluvia mientras visitábamos algo, nos había llovido en el viaje en autobús a Depansar y en Ubud una noche, pero toda la noche y con una tormenta de rayos y truenos que daba un poco miedo. También aprovechamos a comprar otra tarjeta SD porque una de las que llevábamos se nos estropeó y se estropearon todas las fotos que llevábamos hechas hasta el momento en Bali, menos mal que luego pudimos recuperar alguna.
Al día siguiente contratamos un conductor para recorrer diferentes playas del sur y ver el atardecer desde Ulun Watu, nos costó 350000 rupias, la primera parada fue en la playa de Jimbaran al lado de Kuta, es una playa larguísima de arena blanca y donde la gente normalmente para al atardecer para cenar langosta en uno de los muchos bares que hay en la arena. De ahí nos fuimos a la playa de Dreamland, es una playa muy chula de agua turquesa y grandes olas, que ahora está rodeada de hoteles y campos de golf y en unos años aún lo estará más porque de la que bajas a la playa están construyendo un gran hotel, nuestro conductor nos comentó que era una playa muy bonita antes de urbanizar todo alrededor, que él solía ir a hacer surf a esa playa pero que ahora solamente había turistas y que hacía años que no iba por allí. Nuestra siguiente parada fue Padang Padang, una playa pequeñita muy famos y repleta de turistas, aquí plantamos nuestros sarong y tomamos un poco por fin el sol y nos pegamos nuestros primero baños en Bali porque nos achicharrábamos de calor. Cuando nos cansamos de sol y agua nos fuimos hasta la playa Uluwatu, otro templo del surf , se encuentra en un pueblo que está sobre una colina, hay que bajar un montón de escaleras para poder acceder a la playa, de camino a la playa nos paramos a comer en un bar que tenía una vistas fabulosas del oceáno y de todos los surfistas que estaban cogiendo olas, la playa es muy chiquitina y más porque estaba la marea alta pero realmente fue un sitio que me encantó.
Para finalizar el día fuimos hasta el templo de Uluwatu, este templo está lleno de monos y al contrario de los del Monkey Forest con estos hay que tener bastante cuidado porque son salvajes, no están alimentados todos los días como los otros y a la que te descuides te roban lo que puedan, delante de nosotros vimos como se llevaban unas gafas de sol, un bolso y hasta una chancla. El templo es muy bonito al borde de un acantilado y con el atardecer de fondo aún más.

Nuestro último día en Kuta lo pasamos en la playa de Kuta relajándonos por la mañana aunque a la sombra porque el día anterior el sol de Bali nos había chamuscado un poco, por la tarde nos fuimos a la piscina del hotel ya que las nubes amenazaban lluvia y no nos equivocamos, a media tarde nos cayó un chaparrón pero que duró poquito y nos permitió salir a cenar tranquilamente.