¡¡LLEGÓ EL DÍA!!
Esta vez como eramos 5 y cargados, decidimos ir con nuestro coche; para los que salgáis del Aeropuerto del Prat, os recomiendo la opción de Aparca&Go que está a unos 5 minutos del aeropuerto, ellos te llevan a la terminal y a la vuelta te recogen igual. Para 8 días nos costó 63€, más o menos.
Así pues, llegamos al aeropuerto y fuimos a facturar equipaje, las preguntas de rigor cuando viajas a EUA (¿Quién ha hecho el equipaje? Y más preguntas parecidas) y dejamos los equipajes y fuimos a pasar los controles.
Al ir con un bebé nos hicieron pasar a nosotros por unos controles diferentes que a nuestros compañeros. En el aeropuerto de Barcelona, almenos te hacen pasar todo por la cinta detectora (hasta el carro) y primero pasas tu sólo por el arco (si vas sol@ puedes dejar al bebe en un parque que hay) y después comprobado que tu no llevas nada, pasas con el bebé.
Después de eso, nos reunimos y nos fuimos a tomar un cafesito.
Volamos con Delta y el vuelo salía casi a mediodía. No nos dimos cuenta, y ya en nada pudimos embarcar; como he comentado en la anterior etapa, las famílias con niños menores de 2 años, tienen prioridad de embarque, justo después de personas con movilidad reducida.
De este modo, embarcamos muy prontito, dejamos el carro justo en la puerta (y yo con mis mil dudas de si llegaría bien a NY, o de si llegaría… ajajjaaj) y nos acomodamos. El avión se fue llenando (hasta los topes) y más o menos a la hora prevista, salimos.

En todos sitios, leí (y mi pediatra, me corroboró) que los bebés durante el despegue y el aterrizaje es bueno que o tomen pecho, biberón, lo que sea para hacer el movimiento de succión y no les duelan los oídos. Así que así lo hicimos, se tomó un biberón y fenomenal.
Del vuelo os puedo explicar poco, repartieron algo de picar, la comida (os suena el pasta o pollo? Jeje) y más tarde una pizza. Como el vuelo era completamente de día (horario español), mi bebé durmió apenas dos tandas de 30 minuos, así que tuvimos tiempo de pasear por el avión, dar vueltas, saludar a toodoooo el mundo (eso si lo tiene que es tan simpaticón que sonríe a todo el mundo y todos los pasajeros y personal le decían cosas).
Para cambiarlo, en los baños (yo no sabía que había cambiador, pero si), está justo encima del wc, eso si claro espacio reducido pero suficiente.
Para comer el bebé en el avión, me llevé potito, bibes y palitos y galletas; no me ceñí a ningún horario en el avión, fuimos haciendo según el demandaba; nos llevamos juguetitos y estuvo entretenido con las pantallas individuales que había en cada asiento.
Después de algo más de las 8 horas, llegamos al JFK; nada más salir del avión, en el finger, ahí mismo estaba nuestro carro (¡¡bieeeen!!) lo montamos y montamos al bebé en él y seguimos hacía inmigración, dónde en un santiamén nos tocó: huellas de todos los dedos, foto, motivo y días del viaje y al bebé se miraron y comprobaron foto del pasaporte con él (pobrete, poco se parece ya). Recogimos los equipajes y salimos fuera.

Había contratado un servicio de traslado desde el aeropuerto a Manhattan con sillita para el bebé, para ir tranquilos; pues bien, no aparecía nadie a buscarnos… esperamos más de 45minutos de la hora que habíamos quedado y al final, no sin estar algo mosqueada, fuimos a coger un taxi (después me escribió el chico, 1h y media más tarde, que a ver dónde estábamos… en fin), nos montamos todos, y le dimos la dirección.
Impresionante la sensación de ver de nuevo la silueta de la ciudad mientras te vas acercando… cada vez que lo veo, se me agranda el alma, de lo contenta que estoy. El tráfico era espeso y en algo más de 1 hora llegamos a nuestro destino. (los taxis, tienen tarifa única de los aeropuertos a la isla, en el caso del JFK si no me equivoco, es de 52$).
Así pues, ahí estábamos, en el UpperWest Side enfrente de nuestro apartamento. Contratamos el apartamento con NYWeeks, tienen dos apartamentos y cogimos el grande. La boca del metro (línea roja, 103th Street) está a 1 minuto, el barrio está lleno de tiendas, súpers 24 horas, cafeterías, restaurantes,… las llaves del apartamento teníamos que recogerlas en la peluquería de al lado del edificio, dónde una sra. latina, muy simpática me las dio y nos explicó 4 cosas.
Entramos en el apartamento y bien, limpio, ordenado, con todos los enseres necesarios en la cocina, toallas y sábanas limpias, wifi, pero sin la cuna que tanto había pedido… le montamos una cama a mi bebé con un nórdico, sábanas y almohadas, más mullidito, jejejeje, pero bueno… después conseguí hablar con los dueños (españoles), se disculparon y estuvimos hablando largo y tendido del apartamento y todo… muy bien.
Deshicimos equipaje y como las ‘cucas’ de salir por NY nos podían, nos fuimos volando a la calle… para el metro a comprar la metrocard para 1 semana para cada uno.
Primer gran descubrimiento… ¡¡ohhhhhhhhhhh!! En los metros, la gran mayoría, no hay ni escaleras mecánicas ni ascensores, así que carro para abajo en brazos, carro para arriba… para entrar, pasas tu la tarjeta y entras y desde dentro, abres la puerta de emergencia (pita la alarma) para entrarte el carro contigo. Luego el metro ya… como en todas las ciudades… según el día y la hora va a tope y con el carro no te puedes meter, así que tomarlo con filosofía y esperar al siguiente.
Nos fuimos hasta Times Square… MARAVILLOSO, por más que haya estado, siempre me sigue pareciendo el centro de todo, y una ilusión me invade siempre al verlo, con todas las luces, el bullicio,… ¡¡me encanta!!

De ahí decidimos tranquilamente ir paseando hasta Rockefeller Center, sin más prisa que disfrutando de todo… de camino encontramos Magnolia Bakery y no pude resistirme y entré a buscar 4 cupcakes para compartirlas entre todos, decir que estaban deliciosas era poco.

Y de ahí acabamos llegando al Rockefeller y fuimos a buscar las entradas para el TOR; mi bebé ya dormía, pobrete… Subimos hasta lo más alto, viendo anochecer la ciudad de Nueva York bajo nuestros pies… bonito? Impresionante, sin duda alguna… ver de nuevo el ESB ahí enfrente, iluminado, diciéndonos ‘Bienvenidos a la ciudad’…

Nos tomamos bastante tiempo, así que al bajar, volvimos a TimesSquare a coger el metro y hasta el apartamento. Ahí entramos en un súper 24 hores y cogimos agua y 4 cosas para hacernos algo de cena, fruta y unos baggels para desayunar al día siguiente.
Ya en hora local, yo sufrí bastante jet lag
(siempre me pasa) y di mil vueltas; el bebé se despertó a las 4 de la mañana (habiendo dormido, lo nunca visto en casa!) y ahí empezamos el siguiente día ya…










