Nos levantamos a buena hora y nos fuimos de cabeza a disfrutar del desayuno, que esta vez teníamos incluido. Dejamos las maletas en el recibidor de la habitación y a desayunar.
Madre mía que buffet, disfrutamos un montón con la variedad y sobre todo con la calidad de la comida. Aproveché para probar la leche de camello, pero no me gustó en absoluto.
Después del desayuno hicimos otro reconocimiento al hotel, esta vez de día, con nuestra cámara en mano. Ahora si que lucia de verdad, no hay palabras para describirlo, ni las fotos le hacen justicia.


Luego nos fuimos a disfrutar del tiempo que nos quedaba en el complejo, en la piscina.
Nos agenciamos una hamaca y al agua patos.
Cada dos por tres pasaban cambiando el hielo de las cubiteras y también pasaron trayendo un cóctel que estaba buenísimo. Si el sol se iba moviendo te iban moviendo la sombrilla.
No teníamos ningunas ganas de irnos de allí, pero había que volver, porque a las 19 horas teníamos que devolver el coche y no queríamos ir justos de tiempo. Así que sobre las 13 horas nos recogimos de la piscina, nos cambiamos de ropa e hicimos el check-out, sin tener que llevar las maletas a recepción. Las habíamos dejado directamente en la habitación.
Cuando salimos a la calle nos estaban esperando con el coche abierto, con el aire acondicionado puesto, las maletas ya en el maletero y botellas de agua por todo el coche. Estábamos volviendo a alucinar!!
Nos esperaba un viaje más largo que el de venida ya que teníamos que sumarle una hora más hasta Dubai.
A la salida vimos que hacia un poco de viento pero la situación se fue agravando mientras avanzábamos. A los 45 minutos de trayecto nos encontramos en medio de una tormenta de arena, en la que la visibilidad a más de 20 metros era casi nula. No se si era una tormenta grave o no, porque no se como suelen ser las tormentas de arena allí, lo cierto es que esta vez si, la carretera estaba llena de arena y fue toda una experiencia. Realmente la situación crítica no duró muchos minutos, menos mal.

Tras el viaje, al adentrarnos en Dubai, decidimos parar en Sea Wings, para reservar la excursión en hidroavión para el día siguiente. Llevábamos toda la semana enviándoles mails para reservar, pero no nos habían contestado, así que mejor pasarse por allí.
Paramos en el Resort Jabel Ali y nos ofrecieron salir desde allí al día siguiente a las 10:30 h. y aterrizar en Deira. Como nos venia genial aceptamos. Lo dejamos pagado porque no se podía pagar el mismo día, así que por email tampoco podríamos haber hecho mucho.
Pensamos parar en el Ibn Battuta Mall pero no nos daba tiempo. De camino hacia nuestro hotel en Bur Dubai nos encontramos una caravana de aupa en Sheikh Zayed, no se si por ser jueves por la tarde, pero aquello no avanzaba para nada. Eso si aproveché la caravana para hacer fotos.

Empezamos a inquietarnos bastante y nos planteamos ir primero a dejar el coche, aunque fuera con las maletas. Pero por otro lado lo veíamos un poco aparatoso y además el hotel nos quedaba de camino al rent a car. Finalmente llegamos justísimos al hotel, dejamos las maletas en conserjería intentado explicar a nuestra manera las prisas que llevábamos porque nos cerraban el rent a car, sin hacer el check-in y nos fuimos hacia Deira.
Quedaban 10 minutos para las 19 horas y el problema es que a esa hora el rent a car cerraba, al día siguiente no abrían por ser festivo y al otro ya nos íbamos.
Ya nos estábamos mentalizando que no llegábamos y plantemos soluciones como devolverlo en el aeropuerto, vaya palo.
Al final tras más caravana llegamos a la oficina a las 19.02 h. con una cara de susto impresionante, entramos sofocadísimos, porque las oficinas seguían abiertas, pero no nos había dado a llenar el depósito. Se lo expliqué al personal y súper amables nos indicaron la gasolinera más cercana y nos dijeron que nos esperaban, que majos.
Yo tenía una tensión acumulada tremenda, vaya sofoco
Al final les dimos mil gracias y nos fuimos en busca de un taxi, por el camino nos paramos en un badulake a comprar algo de comer, porque con el estrés no habíamos parado a comer en ningún sitio, y menos mal, porque si no, si que no hubiésemos llegado.
Luego cogimos un taxi y finalmente llegamos al hotel a hacer el check-in.
Las habitaciones del Citymax Bur Dubai son exactamente iguales que las del Citymax al Barsha, pero el otro me gustó mucho más, porque este se veía más dejadez en las zonas comunes y mucho más saturado, con muchísima gente por todos lados.
No quiero decir con esto que el hotel estuviera mal, pero también por la zona el otro estaba mucho mejor, después de conocer esta zona yo no me alojaría ni en Deira ni Bur Dubai, si encontrara un hotel a precio similar por la zona de Mall of the Emirates.
Esa tarde no teníamos un plan concreto, pero como se nos había echo tarde decidimos volver al Dubai Mall y así poder cenar en el Rainforest Café y no quedarnos con las ganas.
Fue un acierto total, porque el ambiente al ser jueves por la noche era muy guay, los árabes iban con sus mejores galas, ellas súper maquilladas con taconazos y oliendo a gloria, ellos con sus trajes como de tintorería y también perfumadísimos.
Había un montón de gente!!.

Disfrutamos un montón comprando, entramos en la Victoria’s Secret y yo compré varias cositas, también fuimos a la juguetería Harry’s a comprar un camello de peluche para nuestra colección de peluches viajeros, al cual apodamos Camelio y luego aprovechamos un 2X1 para gastarlo en el Build a Bear, la tienda donde puedes crear tu oso de peluche. Como el año pasado nos habíamos quedado con ganas en Nueva York nos hacia mucha ilu.
Disfruté un montón fabricando mi oso. El vendedor le bautizó como Rasheed y al de mi marido Khalifa, nos reímos muchísimos. Nos hizo coger un corazón de tela a cada uno, unir nuestras manos, cerrar los ojos y pedir un deseo. Luego metimos el corazón dentro de nuestro osito, el cual rellenamos pisando un pedal de la maquina con la espuma, yo me meaba de la risa
Después de un buen paseo nos fuimos por fin a cenar al Rainforest, fue una experiencia chulísima, porque el restaurante es precioso. Imita una selva con animales, que cada cierto tiempo se mueven. Nos sentamos al lado de un elefante tamaño real, que nos pegaba unos sustos con su trompa, jaja. A parte también cenamos muy bien, las hamburguesas estaban muy buenas y pudimos pagar con un 2x1 del Entertainer.
A las 12 nos invitaron a irnos porque nos habíamos quedado los últimos y ya cerraban.

Fuimos a buscar un taxi para volver y salimos a la calle, pero ningún taxi nos hacia caso, hasta que nos dimos cuenta que había que ir a la parada que estaba dentro del Mall. Está en el parking y cuesta un poco de encontrar. Luego tuvimos que esperar una cola un poco larga pero que supongo que por la hora que era, al ser el cierre iba muy rápida.
Llegamos al hotel y a la cama que al día siguiente nos esperaba el vuelo en hidroavión.