Domingo.
A las 8 estábamos ya saliendo del hotel para ir al EXKI y desayunar, y qué sorpresa cuando vimos que estaba cerrado! Teníamos dos opciones, o buscar otro sitio donde desayunar (el barrio se veía bastante solitario) o ir a la estación y coger el tren hacia Gante y desayunar ya allí. Al final decidimos ir a Gante y desayunar más adelante.
Cuando llegamos a la estación quedaba sólo un cuarto de hora para llegara el tren. Esta vez compramos billetes con la oferta de Weekend, de esta manera te sale al 50% por lo que nos salió cada billete de ida y vuelta a 9,6€. Si hubiéramos usado algún viaje de la Rail Pass nos hubiera salido el viaje a 15€ la ida/vuelta. De todas maneras, un trabajador de la estación de tren se nos acercó para ayudarnos y nos avisó que con el Weekend es como nos salía más barato, encima en un perfecto castellano!
[Consejo: mirad tema de horarios y sobre todo de tarifas en la web www.belgianrail.be para ver qué os viene mejor.]
En media hora estábamos en Gante y en la misma estación decidimos desayunar. Lo hicimos en un Panos, igual que el día de Brujas. Por 2.3€, creo recordar, era un bollo con jamon york y un chocolate caliente.
Cogimos el tranvía 1 para llegar al centro. La parada está a la izquierda de la estación y se pueden sacar los billetes en una máquina (1.5€ por persona). Nada más salir el tranvía pasaron revisores para comprobar los billetes, en cambio, para la vuelta no pasó nadie.
Ya en el centro, empezamos la visita a Gante en sí.
Aún parando el tranvía en San Nicolás, no nos paramos demasiado ya que haríamos esa parte más tarde. Nuestra primera meta era el Castillo de los Condes, porque no sabíamos como íbamos a andar de tiempo más tarde y cerraban a las 17h. Cuesta 8€ por persona y la verdad que está bastante bien. No es muy grande pero las vistas son imprescindibles, y más sin poder subir al Belfort debido a las obras.
Se nos fue cerca de 2h ver el castillo. Esta vez la anécdota fue encontrarnos de bruces con un guardia del castillo. Vestido de gala con su armadura mientras hacía una ronda de guardia.

Nada más salir del castillo nos tomamos unas cervezas en el Café de Sorre, en la plaza que está enfrente al castillo. Después de la cerveza, sí era hora de visitar más detenidamente los muelles de Korenlei y Graslei. El día iba empeorando rápidamente. Más tarde estuvimos por la zona de San Nicolás, vimos la fachada de la casa de los albañiles, el Belfort por fuera y la Catedral con su gran andamio en la torre. Después fuimos hacia la calle de los grafitis (una bocacalle de Hoogpoort) y llegamos a Rita la Rabiosa (el cañón famoso) y dejamos para más tarde la Vrijdagmarkt. Era hora de buscar para comer.
Algunos querían una sopa caliente así que fuimos a Soup Lounge que estaba al lado y por 3€ tienes un cuenco de sopa junto con una pieza de fruta y un bollo con mantequilla. Para los demás buscamos algo más contundente y fuimos en busca de Spare Rib (Kraanlei, 17) a por unas costillas. Y nos dieron en la cara porque estaba cerrado! Los bares de alrededor no nos acababan de llamar la atención (sobre todo por los precios), probamos también en la Lonja de la Carne, pero sólo había un restaurante y tampoco nos convenció. Decidimos ir a uno que teníamos apuntado, que estaba un poco retirado pero tenía muy buenas críticas, como era Patrick Foley's (calle Recollettenlei 10) y cuando llegamos, nos llevamos otra sorpresa (en parte por no apuntarlo bien) y no fue otra que no abrían la cocina hasta las 18:30h. Otra vez a dar vueltas y ya que eran las 16h, nos fuimos a lo clásico y comimos en el Pizza Hut de KorenMarkt.
Ya, por fin, comidos, proseguimos nuestro viaje por Gante y seguimos dando paseos por el centro, y así vimos el Castillo de Gerardo el diablo, la Vrijdagmarkt, la iglesia de San Jocobo, a probar un gofre de 3,14 (Groentenmarkt) que fue el mejor que probamos en todo el viaje, a probar las famosas narices de Gante y a probar una cerveza de 1.2 litros en De Dulle Griet (Vrijdagmarkt) dejando el zapato correspondiente como fianza para el vaso.

De ahí a dar un último paseo por Gante para verla de noche. Y es verdad la fama que tiene como ciudad mejor iluminada de Europa. Una pasada. Eran las 20h y era hora de volver a Bruselas. Cogimos de nuevo el tranvía y en el tren tuvimos que ir sentados en el suelo entre 2 vagones ya que estaba todo a rebosar. Comentar que en este viaje ni a la ida ni a la vuelta se nos cruzó el revisor.
Cuando llegamos a Bruselas, se nos vino a la cabeza que era la última noche en la ciudad y había que despedirla como merecía, y para seguir con la costumbre no había ganas de cenar, una pena por no poder probar algún tailandés, pero las cervezas sí que las probamos. Esta vez el lugar elegido fue Moeder Lambic (pl Fontainas) y decir que fue el mejor de todos. El punto más importante es que uno de los camareros hablaba perfectamente el español y cada vez que pedíamos se paraba amablemente a explicarnos por donde podíamos tirar para probar según el gusto de cada uno. De nuevo un 10.
Y con esto para el hotel de nuevo para dormir por última vez en Bruselas
A las 8 estábamos ya saliendo del hotel para ir al EXKI y desayunar, y qué sorpresa cuando vimos que estaba cerrado! Teníamos dos opciones, o buscar otro sitio donde desayunar (el barrio se veía bastante solitario) o ir a la estación y coger el tren hacia Gante y desayunar ya allí. Al final decidimos ir a Gante y desayunar más adelante.
Cuando llegamos a la estación quedaba sólo un cuarto de hora para llegara el tren. Esta vez compramos billetes con la oferta de Weekend, de esta manera te sale al 50% por lo que nos salió cada billete de ida y vuelta a 9,6€. Si hubiéramos usado algún viaje de la Rail Pass nos hubiera salido el viaje a 15€ la ida/vuelta. De todas maneras, un trabajador de la estación de tren se nos acercó para ayudarnos y nos avisó que con el Weekend es como nos salía más barato, encima en un perfecto castellano!
[Consejo: mirad tema de horarios y sobre todo de tarifas en la web www.belgianrail.be para ver qué os viene mejor.]
En media hora estábamos en Gante y en la misma estación decidimos desayunar. Lo hicimos en un Panos, igual que el día de Brujas. Por 2.3€, creo recordar, era un bollo con jamon york y un chocolate caliente.
Cogimos el tranvía 1 para llegar al centro. La parada está a la izquierda de la estación y se pueden sacar los billetes en una máquina (1.5€ por persona). Nada más salir el tranvía pasaron revisores para comprobar los billetes, en cambio, para la vuelta no pasó nadie.
Ya en el centro, empezamos la visita a Gante en sí.
Aún parando el tranvía en San Nicolás, no nos paramos demasiado ya que haríamos esa parte más tarde. Nuestra primera meta era el Castillo de los Condes, porque no sabíamos como íbamos a andar de tiempo más tarde y cerraban a las 17h. Cuesta 8€ por persona y la verdad que está bastante bien. No es muy grande pero las vistas son imprescindibles, y más sin poder subir al Belfort debido a las obras.
Se nos fue cerca de 2h ver el castillo. Esta vez la anécdota fue encontrarnos de bruces con un guardia del castillo. Vestido de gala con su armadura mientras hacía una ronda de guardia.
Nada más salir del castillo nos tomamos unas cervezas en el Café de Sorre, en la plaza que está enfrente al castillo. Después de la cerveza, sí era hora de visitar más detenidamente los muelles de Korenlei y Graslei. El día iba empeorando rápidamente. Más tarde estuvimos por la zona de San Nicolás, vimos la fachada de la casa de los albañiles, el Belfort por fuera y la Catedral con su gran andamio en la torre. Después fuimos hacia la calle de los grafitis (una bocacalle de Hoogpoort) y llegamos a Rita la Rabiosa (el cañón famoso) y dejamos para más tarde la Vrijdagmarkt. Era hora de buscar para comer.
Algunos querían una sopa caliente así que fuimos a Soup Lounge que estaba al lado y por 3€ tienes un cuenco de sopa junto con una pieza de fruta y un bollo con mantequilla. Para los demás buscamos algo más contundente y fuimos en busca de Spare Rib (Kraanlei, 17) a por unas costillas. Y nos dieron en la cara porque estaba cerrado! Los bares de alrededor no nos acababan de llamar la atención (sobre todo por los precios), probamos también en la Lonja de la Carne, pero sólo había un restaurante y tampoco nos convenció. Decidimos ir a uno que teníamos apuntado, que estaba un poco retirado pero tenía muy buenas críticas, como era Patrick Foley's (calle Recollettenlei 10) y cuando llegamos, nos llevamos otra sorpresa (en parte por no apuntarlo bien) y no fue otra que no abrían la cocina hasta las 18:30h. Otra vez a dar vueltas y ya que eran las 16h, nos fuimos a lo clásico y comimos en el Pizza Hut de KorenMarkt.
Ya, por fin, comidos, proseguimos nuestro viaje por Gante y seguimos dando paseos por el centro, y así vimos el Castillo de Gerardo el diablo, la Vrijdagmarkt, la iglesia de San Jocobo, a probar un gofre de 3,14 (Groentenmarkt) que fue el mejor que probamos en todo el viaje, a probar las famosas narices de Gante y a probar una cerveza de 1.2 litros en De Dulle Griet (Vrijdagmarkt) dejando el zapato correspondiente como fianza para el vaso.
De ahí a dar un último paseo por Gante para verla de noche. Y es verdad la fama que tiene como ciudad mejor iluminada de Europa. Una pasada. Eran las 20h y era hora de volver a Bruselas. Cogimos de nuevo el tranvía y en el tren tuvimos que ir sentados en el suelo entre 2 vagones ya que estaba todo a rebosar. Comentar que en este viaje ni a la ida ni a la vuelta se nos cruzó el revisor.
Cuando llegamos a Bruselas, se nos vino a la cabeza que era la última noche en la ciudad y había que despedirla como merecía, y para seguir con la costumbre no había ganas de cenar, una pena por no poder probar algún tailandés, pero las cervezas sí que las probamos. Esta vez el lugar elegido fue Moeder Lambic (pl Fontainas) y decir que fue el mejor de todos. El punto más importante es que uno de los camareros hablaba perfectamente el español y cada vez que pedíamos se paraba amablemente a explicarnos por donde podíamos tirar para probar según el gusto de cada uno. De nuevo un 10.
Y con esto para el hotel de nuevo para dormir por última vez en Bruselas