16 de Septiembre 2013
En el Bed & Breakfast nos sirven un desayuno bastante completo. Lo mejor son los croissants , que el propietario ha salido a buscar especialmente para nosotros en la boulangerie así como las baguettes. Pagamos 45 € por todo.
Ovejas como mascotas ...
Nos encaminamos al parking habilitado del Mont Saint Michel, donde un empleado algo malhumorado nos indica donde debemos dejar el coche. Somos de los primeros en llegar .
Empieza a llover a cántaros. Por suerte, una navette gratuita lleva al pie de la colina donde se encuentra el monasterio. Está todo en obras. Arreglan los parkings más cercanos para que no se inunden con las mareas: La tierra del Mont Saint Michel es como una esponja , que absorbe mucha agua . La marea se forma en parte debido a que cuando la luna ejerce presión sobre la tierra, el agua que la tierra ha absorbido de las lluvias, sale y lo inunda todo. Si a esto le añadimos la presión que ejerce la luna sobre el mar, pues la zona se inunda "por partida doble", mucho más rápido que en otros lugares.
Terminamos la visita hacia la hora de comer , y lo hacemos en el mismo restaurante en el que cenamos ayer.
Pagamos ¡12 euros! por menos de 5 horas de parking.
Por la autopista llegamos a St. Malo, de vuelta a Bretaña. En el puerto, un enorme buque de guerra está a punto de zarpar.
Nos quedamos un rato por allí y luego vamos a recorrer la muralla admirando las vistas al Atlántico. St. Malo tiene un puerto muy importante y unas edificaciones macizas pero distinguidas .















