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BRETAÑA, NORMANDÍA Y LOIRA (sin coche) ✏️ Blogs de Francia
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BRETAÑA, NORMANDÍA Y LOIRA (sin coche)
Diario: BRETAÑA, NORMANDÍA Y LOIRA (sin coche)  -  Localización:  Francia  Francia
Descripción: Un interesante viaje recorriendo esas tres bonitas zonas del país vecino (y sin coche)
Autor: Ctello   Fecha creación: 
 
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Etapas 1 a 3,  total 23
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Etapa: DÍA 1. BARCELONA- ZARAGOZA- SALIDA.  -  Localización:  Francia Francia
Fecha creación: 18/11/2017 16:24  
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Hacía mucho tiempo que teníamos pendiente un viaje a Bretaña y Normandía pero por motivos diversos nunca acabábamos de contratarlo. Al final este año dimos el paso y nos decidimos.
Después de valorar las distintas posibilidades que se nos planteaban nos decantamos por hacer una parte de viaje organizado y otra, la más larga, por nuestra cuenta. La compañía con la que lo contratamos (online) fue SMS Vacaciones y la operadora Marsol. ¿El por qué de esta opción?. Se hacía en autobús y no en avión, cosa que prefiero por mi miedo a volar; eso hacía que los costes fueran mucho menores. El precio base era de algo más de 500 euros con transportes, alojamientos en hoteles de 3 y 4 estrellas, desayunos y algunas excursiones con guía local. A eso había que añadirle el precio de algunas excursiones opcionales. Lo normal que hemos visto en viajes como éste a Bretaña y Normandía en avión y con comidas es de 1500-1600 euros.
Al ir a reservar surgió un nuevo contratiempo. No quedaban plazas para Barcelona (ya en el mes de mayo). Sin embargo se nos ofreció la posibilidad de salir desde Zaragoza, opción que escogimos ya que en AVE estamos a una hora y media. Aprovechamos, pues, algunas horas en la ciudad de la Virgen del Pilar hasta las 19.30, hora de salida del autobús.


El punto de encuentro era la dársena 16 de la Estación central de autobuses, junto a la estación del AVE de Zaragoza Delicias. Es posible viajar a Rennes, la primera ciudad que visitamos, con algunas compañías de autobuses. También hay conexión con otras ciudades bretonas.
Salimos a la hora prevista y fuimos haciendo las paradas correspondientes, ya fueran técnicas (para ir al wc o por descanso obligatorio del conductor) como para recoger a los otros compañeros. Sólo tuvimos un percance alrededor de las 12 de la madrugada cuando tuvimos que esperar a un grupo sobre una hora y media por culpa de un percance en el autobús que les traía.
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Ver Etapa: DÍA 1. BARCELONA- ZARAGOZA- SALIDA.



Etapa: DÍA 2. RENNES- DINAN- RENNES  -  Localización:  Francia Francia
Fecha creación: 18/11/2017 16:24  
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Después de una larga noche en ruta al final llegamos a Rennes por la mañana del sábado 12 de agosto.
Nos dirigimos en primer lugar al hotel, Mercure, de 4 estrellas, situado frente a la Plaza Charles de Gaulle y junto a un centro comercial con tiendas, establecimientos de comida rápida, restaurantes e incluso un Carrefour que cierra a las 17.30 horas. Está muy bien comunicado con el centro. Se puede llegar caminando en unos 15 minutos.
Después de dejar las maletas en una consigna del hotel salimos a hacer una visita con guía local por la ciudad.
Rennes fue la antigua ciudad de Condate, de la tribu galesa de los riedones (o redones). Fue conquistada por los romanos en el 57 a.C. y rodeada en el siglo III por una gran muralla que marcó los límites de la población hasta el siglo XV.
Fue sede obispal desde el siglo V y capital de Bretaña desde que se anexionó a Francia en el siglo XVI. Casi toda la ciudad medieval se destruyó con un incendio en 1720 (provocado por un carpintero borracho). Después de la guerra se reconstruyeron algunas zonas con bloques de pisos sin gracia pero el casco antiguo sí se hizo bien, recuperando el pasado medieval. Tiene uno de los mercados de alimentos más concurridos de Francia que se hace los sábados (tuvimos ocasión de verlo aunque ya lo estaban desmontando).
Para adentrarnos en el casco antiguo atravesamos el antiguo edificio de la Bolsa de comercio, punto que marca el límite entre la ciudad antigua y la moderna. Preside la Place de la République, que se construyó a finales del siglo XIX al canalizarse el río Vilaine. Por allí discurren muchos autobuses.
La parte antigua de la ciudad de Rennes, a causa de esos destrozos padecidos, no es demasiado extensa y puede recorrerse con facilidad.

Como no puede ser de otro modo tengo que empezar hablando de sus casas de entramado de madera pues va a ser ésta una constante en las ciudades bretonas. Por mencionar algunas calles diré que destacan la Rue de St. Michel (en otro tiempo allí estaban los arrabales y las tabernas- por el callejón de Rallier-du-baty se accede al patio de la antigua prisión de St. Michel), rue de St. Georges, rue de Champ-Jacquet y rue du Chapitre. Ésta última es una de las más destacadas. En la Place du Champ-Jacquet (su nombre recuerda a los peregrinos de Santiago de Compostela) vemos el grupo más representativo de casas con entramado de madera. Entre la catedral y el Vilaine, en las calles St.Yves, des Dames, du Griffon y du Chapitre, vemos algunos de los edificios más pintorescos del viejo Rennes.


En la Rue de la Psalette vemos la casa de entramado de madera más antigua de la ciudad, en el nº 12 (siglo XVI). En su tiempo en esas casas vivían clérigos de la catedral y miembros del coro.
Algunas de las casas más importantes de la ciudad son las Mansiones de piedra del Hotel de Brie (1624), el Hotel de Blossac (1728) o la Maison du Guesclin (rue St.Guillaume, 3), con fachada con entramado de madera decorada con un caballero y un campesino con taparrabos. No perteneció al célebre caballero del que escucharemos hablar mucho en esta zona sino a los canónigos de la catedral. Y ya que hablamos de ésta cabe decir que en ese lugar se alzaba un santuario primitivo del siglo V y luego una iglesia gótica de los siglos XII a XIV. El edificio actual data de los siglos XVII, XVIII y XIX y tiene fachada neoclásica que en días lluviosos como el nuestro no llama nada la atención. La nave está formada por dos hileras de columnas jónicas que sustentan el artesonado del techo, muy dorado. Entre las columnas hay lámparas de araña, muy raras en una iglesia. Tiene un admirable retablo de madera tallada y dorada del siglo XVI. Su horario es algo extraño (y no siempre se cumple) por lo que no sería raro pasar y encontrarla cerrada. Por suerte conseguimos visitarla aunque ni es ni con mucho la catedral más bonita que vemos en este viaje.

Otra de las casas representativas es la llamada Maison Ti-Koz (en la Rue de Saint Guillaume), con entramado de madera pintado de rojo. Se mandó construir en 1505 por encargo de dos canónigos de la catedral (una casa para cada uno). En los años 90 del siglo pasado se quemó pero ha sido restaurada y ahora luce espléndidamente. Es importante fijarse en las figuritas que decoran la fachada. Hoy es un bar de nombre español, el Teatro.

Muy cerca de la catedral encontramos las Portes Mordelaises, en una pequeña bocacalle de la rue de la Monnaie. Se trata de uno de los bastiones de la muralla de la ciudad medieval. Podemos ver los dos torreones y la puerta pero algunos grafittis han tapado ligeramente la información que se ha colocado en las verjas cercanas. Hace tiempo que está en obras para recuperar lo máximo posible la antigua muralla. El nombre de las puertas hace referencia a que ése era el camino que llevaba a Mordelles, una villa que está a 15 km de Rennes. Al parecer por esas puertas entraban los duques de Bretaña cuando iban hacia la catedral a jurar defender los derechos y libertades de la región.

Hablaba antes del mercado y es realmente algo que no te pasa por alto, sobre todo si vas en sábado. Se trata de varios edificios de hierro fundido y ladrillo, típicos del siglo XIX, diferenciados según los productos que ofrecen y alrededor de los cuáles se pone un mercadillo. Los locales (y algunos turistas entre los que nos encontramos) acuden a los puestos de comida a comprar la galette saucisse, que no es más que una salchicha hecha a la plancha y aderezada con la salsa que te guste (kepchup, mostaza…) y enrollada en masa de galette (aprenderemos en este viaje que una galette es como una crèpe pero salada y hecha con trigo sarraceno). Nos llevamos la última por 2,30 euros y está muy buena. También compramos (2,80) una con andouille (un embutido típico) y queso. La plaza donde se encuentran esos mercados recibe el nombre de Place des lices, ya que en los viejos tiempos acogía torneos; ahora es famosa por el enorme mercado de los sábados por la mañana, el segundo más grande de Francia. La plaza es muy grande pero entre los edificios de los mercados, los puestos, los camiones y la gente haciendo cola para comprar galettes no se puede apreciar como se debería. Hay dos palacetes de mediados del siglo XVII en los nº 26 y 28 que pertenecían a nobles del Parlamento de Bretaña.

Y ya que hablamos del Parlamento, es importante decir que es uno de los edificios más destacados de Rennes, tanto que por las noches se hacía un espectáculo de luz y color en su fachada. Es un palacio del siglo XVI que fue la antigua sede del Parlamento bretón. Lo construyó el mismo arquitecto que hizo el Palacio de Luxemburgo de París y combina elementos italianos, franceses y palladianos. Dentro de sus estancias destacan la sala de justicia iluminada con lámparas de araña y la Grande Chambre, decorada con murales alegóricos diseñados por el mismo que decoró el palacio de Versalles. Quedó muy dañado por un incendio en 1994. Abrió sus puertas de nuevo en 2004 y ahora es el tribunal de apelación. Ante él se abre una plaza, no tan elegante como la del ya mencionado palacio de Luxemburgo (sede del Senado), ya que si en el parisino vemos flores y estanques aquí sólo hay tierra con algunas flores a su alrededor. Sí llaman la atención las estatuas del tejado, muy limpias y doradas. Cuatro figuras enmarcan toda una línea de flores de lis y colas de armiño. Según nos explicaron era un intento por dejar bien visible el sometimiento de Bretaña (representado por el armiño, su emblema) a Francia. Lo mismo ocurre en la fachada de la catedral, con el añadido que se puede ver entre las torres. Creo que es posible hacer visitas.


La Basílica de St.Saveaur está detrás de la catedral. Se destruyó parcialmente en el incendio de 1720. Fue reconstruida a finales del siglo XVIII. El exterior es muy austero; en el interior destacan un altar de baldaquino barroco, de madera dorada y mármol rojo y una rica escalinata de hierro forjado que sube al púlpito así como un exvoto que recuerda el incendio de la ciudad.

Otra de las plazas importantes de la ciudad es la Plaza del Ayuntamiento (antigua Place Royal), donde pueden encontrarse el Ayuntamiento y el Teatro municipal. El Ayuntamiento se construyó en el siglo XVIII con bloques de piedra que proceden de Caen y Charente. En el ala derecha está el Panteón de Rennes, dedicado a los desaparecidos. Entre los dos edificios simétricos puede verse, haciendo forma de U, una hornacina en una alta torre con un reloj. Enfrente encontramos el Teatro de la ópera, cuya forma sobresaliente en media circunferencia parece encajar en el hueco que deja el ayuntamiento y da al conjunto un resultado bastante armónico.


Una zona muy concurrida de la ciudad es la Plaza y calle de san Miguel, con algunas casas de entramado de madera y donde se aglutinan muchos bares. Es la zona donde la gente se agolpa para comer y beber. Muy cerca encontramos la calle de santa Ana, donde se alza la iglesia inacabada de Saint Aubin. Frente a ella está el antiguo convento de los Jacobinos, del siglo XIV.
Una vez hecha la visita volvimos hacia el hotel para colocar las maletas en la habitación (ahora ya tenemos disponibles las llaves) y cambiarnos un poco de ropa para salir a hacer la primera de las visitas facultativas del viaje. Se trata de la excursión a la bonita localidad de Dinan, imprescindible en todo recorrido por Bretaña. Tardamos en llegar alrededor de una hora y media.

Encaramada sobre el río Rance, presenta uno de los cascos antiguos más entrañables del país.
Dejamos en autobús muy cerca del castillo y vamos caminando hasta la Place du Guesclin, a pocos pasos. En ella se alza la estatua ecuestre del caballero mencionado, Bertrand du Guesclin en la que destaca la fealdad del buen señor. Era el tipo perfecto de aventurero del siglo XIV que vivía de las guerras. Ya de muy joven, con 16 ó 17 años, dio muestra de fuerza y osadía derribando en un torneo a varios caballeros. En aquella época los ingleses dominaban gran parte de Francia y al frente de un puñado de hombres se enfrentó a ellos en una guerra de guerrillas. Se dice que una noche, comandando a 20 hombres, se enfrentó a 2000 ó 3000 ingleses. Sitiando los ingleses la ciudad de Rennes, en pleno día y con 100 hombres, atacó el campamento, incendió tiendas y se apoderó de un convoy de 200 carros. Le desafió el caballero inglés más fuerte pero du Guesclin le venció. En Dinan pasó lo mismo. Luchó al servicio del rey de Francia y de Enrique de Trastamara. Enrique y Beltrán ganaron en Montiel. Entonces el caballero fingió favorecer la huída del rey Pedro, encerrado en el castillo de Montiel, y le atrajo a su tienda, donde le esperaba Enrique. Ambos hermanos lucharon pero du Guesclin, con una treta, consiguió que Enrique matara a Pedro. Se cree que pronunció entonces la frase “Ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor). Posteriormente le nombraron condestable de Francia. Vencidos los ingleses, el rey incorporó Bretaña a la corona, lo que hizo que los bretones consideraran a Beltrán un traidor.

En cuanto al castillo, que vemos de pasada, se trata de una edificación medio en ruinas. Fue empezado en 1380 por Jean IV, duque de Bretaña, y posteriormente reforzado por dos torres y un puente levadizo entre 1585 y 1598. Primero fue residencia ducal y luego prisión. Ahora acoge al museo de la localidad, con objetos que repasan la historia del pueblo como centro textil y religioso.
Como ya será habitual en las ciudades de Bretaña, en Dinan podemos ver un casco antiguo, en este caso alrededor de la Place des Cordeliers y la Place des Merciers, con abundantes casas de entramado de madera de colores. Por otra parte destaca también, en la Rue d’Horloge, la Torre del reloj, de 30 metros de altura, (siglo XV), cuyas diminutas campanas repican cada cuarto de hora. Por unas sinuosas escaleras se puede subir a ver las vistas. En el nº 6 de la misma calle está la Maison de la harpe, exposición de arpas celtas.

El edificio religioso más importante es la Basílica de Saint Sauveur (Salvador), con gruesos contrafuertes, que se cierne sobre la Place del mismo nombre, mezclando elementos románicos y bizantinos (fijarse en el arco labrado encima de la entrada principal). Quizás lo más interesante, dejando de lado el aspecto arquitectónico, sea que allí se encuentra el monumento funerario donde reposa el corazón de Bertrand du Guesclin. Es una sencilla columna con una inscripción en letras doradas y una urna negra encima. Al este de la iglesia está el pequeño jardín inglés y la Torre de Ste. Cathérine, del siglo XIII.


El casco antiguo de Dinan se encuentra en una elevación, que se ve claramente asomándose por las murallas, por detrás de la basílica. Dichas murallas son de los siglos XIII al XV y tienen una longitud de más de 2 kilómetros. En la parte baja del pueblo vemos el puerto, menos interesante que la parte alta pero sin perder parte de ese encanto que tienen los pueblos bretones.


Se puede ascender (pendiente muy pronunciada) por la calle Jerzual, la entrada principal de la ciudad. Se puede pasear por una sección comprendida entre la Porte St.Malo y la Porte de Jerzual, las viejas puertas de la ciudad que conducen a la Tour de Gouverneur, una torre de artillería del siglo XV. Las calles Jerzual y Petit Fort son las dos calles medievales mejor conservadas de Bretaña. La casa más antigua es la Maison du Gouverneur, en el número 24, que data de finales de la década de 1500 y que estuvo habitada por el gobernador de la ciudad. La calle sigue sinuosa hasta el viejo puerto.
El paseo de la duquesa Ana es un antiguo camino de ronda con vistas del valle del Rance. Lleva hasta el Jardín inglés.
El antiguo convento de los Cordeliers, situado en pleno casco antiguo, data del siglo XIII. Actualmente se usa como colegio y como sala de exposiciones con entrada gratuita.
Además de interesantes edificios, Dinan está llena de tiendas de recuerdos o de especialidades así como bares y restaurantes. También hay un pequeño mercado semicubierto con productos alimenticios.

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Ver Etapa: DÍA 2. RENNES- DINAN- RENNES



Etapa: DÍA 3. RENNES- MONT ST.MICHEL- CANCALE- ST. MALO- RENNES  -  Localización:  Francia Francia
Fecha creación: 18/11/2017 16:25  
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Después de un desayuno buffet en nuestro hotel de Rennes salimos temprano para visitar una de las joyas del viaje, la Basílica de Saint Michel, ya en Normandía (si bien está en ese límite que hace que se haya discutido si es bretona o normanda, hoy en día parece claro que pertenece a territorio de Normandía).

Para los que quieran ir en transporte público debo decir que existen autobuses que llevan hasta allí.
Los coches tienen prohibido actualmente el acceso a las inmediaciones de la basílica. Resulta obligado, pues, dejar los coches (o autocares) en los aparcamientos habilitados a tal efecto a 3 km y coger las lanzaderas gratuitas que llevan hasta el puente de acceso. El paso es frecuente y llegan en 10-15 minutos (con una parada intermedia en la zona de hoteles). Si se desea ir a pie se tardan unos 35 minutos. Otro modo de acceder es con lo que llaman “La Maringote”, un carro de caballos de pago. Es posible llegar a Mont Saint Michel también en tren hasta Pontorson y una vez allí coger una línea de autobuses.

El Monte Tombe, nombre que deriva del celta, fue un lugar de celebración de ceremonias druidas y refugio de varias ermitas cristianas. Según cuenta la leyenda, el arcángel san Miguel se apareció al obispo Oberto de Avranches y le ordenó construir un oratorio en su nombre. La afluencia de peregrinos llevó a hacer una primera iglesia, que fue saqueada por los normandos en el siglo IX. Cien años después monjes procedentes de Flandes construyeron una abadía benedictina y una capilla. En el siglo XII la abadía era muy famosa y se creó un centro para acoger a los peregrinos. En el siglo XIV, tras la devolución de Normandía por los ingleses al rey de Francia la abadía se transformó por completo y adquirió su aspecto gótico. En la Guerra de los cien años se transformó en una fortaleza y sufrió destrozos. En el siglo XVII se reformó y convirtió en prisión. En 1969 se volvió a instalar allí una comunidad religiosa. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1979.

Al burgo se accede por la Porte de l’Avancée, único punto de acceso en la fortificación. Se alcanza un patio fortificado. A la izquierda, el cuerpo de guardia de los Burgueses (siglo XVI), sede de la oficina de turismo. A continuación se llega a la Puerta del rey (siglo XV), que aún conserva los matacanes y el rastrillo.


La calle principal (Grand Rue) está flanqueada por casas de los siglos XV y XVI por no hablar de los más que recurrentes bares, restaurantes y tiendas de recuerdos. Más arriba encontramos la iglesia parroquial de san Pierre (siglo XI), muy transformada. En el ábside un callejón lleva al cementerio. Contiene una imagen de san Miguel cubierta de plata. Al otro lado de la calle está el espectáculo multimedia Archéoscope que narra la historia del monte.

Después de subir varios escalones (la subida es cansada pero accesible siempre que se haga con calma y se vaya temprano, cuando aún no está repleto de turistas) llegamos a la Casa de Tiphaine, restaurada en el siglo XIX. Recibe el nombre de Tiphaine Raguenel, esposa de Bertrand du Guesclin, que vivió allí. Hoy en día es un museo dedicado al personaje. Muy cerca está el museo histórico.
Para acceder al camino de ronda (siglo XIII-XV) se tiene que tomar la escalera a la derecha después del puente levadizo, al final de la Grand Rue, o al principio de la misma a la altura de la torre del Norte. El paseo ofrece muy buenas vistas.

La abadía está consagrada a san Miguel desde el siglo VIII y es un compendio de arquitectura del siglo XI al XVI. La escalinata del Grand Degré conduce a la terraza del Saut-Gaultier. Se avanza entre la iglesia, a la derecha, y las estancias abaciales, a la izquierda, conectada por pasarelas superiores. Esas estancias eran las residencias de los abades y señores en los siglos XIV a XVI. La terraza occidental coincide con el antiguo patio de la iglesia abacial, cuya fachada fue reconstruida en 1780 después de un incendio. Ofrece muy buenas vistas de la bahía, vistas que también se obtienen desde la aguja neogótica de 1897, dominada por una estatua de cobre dorado de san Miguel.

La iglesia abacial se sitúa 80 metros por encima del nivel del mar y tiene 80 metros de longitud. El ábside destaca por sus arbotantes, pináculos y parapetos. Llama la atención el contraste entre la nave románica, muy austera, y el presbiterio gótico.

La Merveille (Maravilla) está formada por el conjunto de edificaciones góticas que ocupan las tres plantas de la cara norte. Tiene el aspecto de la fortaleza gótica. En lo alto encontramos el claustro, que parece suspendido entre el cielo y la tierra. Las arcadas de las galerías presentan esculturas muy elaboradas, con una ornamentación vegetal en la que se mezclan formas humanas y animales. No pudimos verlo con detalle porque estaba en obras por culpa de las filtraciones de agua.

En el refectorio, situado bajo el claustro, unas aberturas estrechas dejan pasar la luz. Una escalera lleva a la Sala de los Huéspedes, en la planta inferior, donde fueron recibidos Luis XI, Francisco I y Carlos IX. Llaman la atención las enormes chimeneas, una para calentar la estancia y otra para asar la carne para los banquetes de los huéspedes ilustres. A continuación se accede a la Cripta de los Grandes pilares, construida en el siglo XV para sustentar el presbiterio de la iglesia abacial (seguramente allí también se guardaban las piedras para la construcción, que tenían que traer de unas islas cercanas), antes de llegar a la Cripta de san Martín, la más antigua, que servía como base al flanco sur del crucero de la iglesia abacial.

Un pasadizo conduce a la Gran Rueda, que ocupa el lugar del antiguo osario de los monjes. Instalada en 1820, recuerda a la época en que la abadía servía de prisión. Se movía por cinco o seis prisioneros y servía para izar provisiones y materiales. Junto al osario, la Capilla de St.Étienne servía como capilla funeraria. La visita a la Maravilla termina con el refectorio gótico, donde se recibía a los peregrinos, y la bodega adyacente. Para terminar encontramos los jardines de la abadía.
Terminada la visita guiada y con el tiempo muy ajustado apenas si tuvimos tiempo de comprar algunos recuerdos e ir bajando para coger la lanzadera de regreso al aparcamiento. Una vez allí fuimos al wc y nos marchamos en dirección a Cancale.

La visita a Cancale se limita prácticamente a comer aunque si eres rápido buscando el restaurante que más te convenza dentro de la más que variada oferta, como nosotros, puedes tener tiempo de ver un poco el pueblo, muy pequeño.

Situada entre St.Malo y el Mont St.Michel, es un importante centro turístico. La ostricultura es un recurso reciente pero los moluscos salvajes ya se comían en la Prehistoria. En la Edad media se desarrolló el puerto y en el siglo XIX se convirtió en un importante centro pesquero.


La parte antigua, cercana a la iglesia, está formada principalmente por casas del siglo XIX.
Como dije el pueblo está literalmente tomado por restaurantes, que recorren toda la calle del puerto. Hay muchas opciones para comer y aunque parezca mentira no todas incluyen pescado o marisco (la opción más demandada). Escogimos el restaurante Le Surcouf y fue una buena elección. Javi se decantó por unas ostras de primero y unos mejillones a la marinera con patatas de segundo. Yo comí una rica terrina de Campagne de primero y pechuga de pollo con trigo sarraceno gratinado, puré de patatas y una salsa de verduras. De postre far bretón, una especialidad parecida a un pudding, y crèpe con caramelo. El precio, unos 17 euros por persona siempre y cuando hagas el truco de pedir una jarra de agua del grifo. Las bebidas en Francia son caras y hacen que el precio de los menús (allí llamados fórmulas) suba mucho. La forma de pedirlo es decir “carafe d’eau”.


Después de comer dimos un paseo por el puerto y subimos hasta la parte alta del pueblo donde se encuentra el ayuntamiento y la iglesia, bastante grande para ser una villa aparentemente pequeña. La subida es muy pronunciada.

A la hora convenida nos volvimos a subir al bus para ir hasta St. Malo. Fundada por los romanos en un promontorio rocoso a la entrada de la bahía en el siglo I a.C., antes de la llegada de san Malo o Mac Low, monje procedente de Gran Bretaña que evangelizó la región en el siglo VI. En 1146 la existencia de una sede episcopal hizo que se desarrollara la villa.

Hoy en día St. Malo tiene una parte moderna, bastante grande, y un casco antiguo amurallado al que se puede llegar si no se dispone de transporte con unas lanzaderas (navettes) gratis.

La ciudad se anexionó definitivamente a Francia en 1532 y su puerto se convirtió en el primer puerto marítimo de Francia por sus conexiones con el Nuevo mundo y Extremo Oriente. Sus murallas y fuertes protegían a los corsarios por lo que se conoce a St. Malo como ciudad corsaria.

La ciudad intramuros fue totalmente reconstruida después de la Segunda Guerra Mundial. Y la verdad es que se hizo bastante bien.

Las imponentes murallas son lo primero que llama la atención de St. Malo. Bajo la Puerta de St. Vincent se accede al camino de ronda por una escalera situada a la derecha. A lo largo del tramo sur se llega al bastión de St. Louis tras pasar la gran puerta, coronada por matacanes. Desde allí se obtienen muy buenas vistas. Cerca del bastión se encuentra un bello conjunto de casas de armadores. A lo largo del tramo norte, entre el bastión de St.Philippe y hasta la Torre de Bidouane, se ven los alrededores de Dinard (no se debe confundir con Dinan).

Antes de subir a recorrer las murallas podemos ver el castillo. Era el símbolo del poder ducal y luego real. Se construyó en los siglos XVI y XVIII y controlaba el acceso a la población por el istmo de Sillon. Fue cuartel hasta 1921 y durante la Segunda Guerra Mundial y ahora es sede del Ayuntamiento. Tiene dos grandes torres, la Genérale y Quic-en-Groigne (siglo XV), orientadas hacia el pueblo porque los duques desconfiaban de ellos. Hay dos torres del homenaje, una pequeña del siglo XIV y la grande, del siglo XV, que domina el castillo y que proporciona muy buenas vistas. Alberga el museo de historia y el ayuntamiento. En el castillo hay un detalle muy curioso. La bandera de la ciudad ondea más alta que la bandera de Francia, cosa que en teoría estaría prohibida. Eso es posible porque en 1590 sus habitantes, que eran católicos, se negaron a ver cómo subía al trono de Francia Enrique de Navarra que era protestante, por lo que asediaron el castillo y se declararon "República independiente" durante cuatro años, hasta la abjuración del rey Enrique IV. Por eso, al ser la primera república, tiene el privilegio de tener la bandera por encima de la bandera francesa.


Desde lo alto de las murallas, por el camino de ronda, se pueden ver el Fort National, construido a finales del siglo XVII de acuerdo con unos planos de Vauban en un islote al que se puede acceder cuando baja la marea así como otros fuertes que hacían que el puerto fuera imposible de tomar por los enemigos (los ingleses). En el mar, en la Plage del Bon-Secours, se ha instalado una piscina alimentada con agua de mar.



En cuanto a las estatuas, St. Malo está orgullosa de sus corsarios y les ha levantados monumentos en su honor. Así podemos ver a Robert Surcouf o a Jacques Cartier.


Y como no podía ser menos también se destaca la figura de Chateaubriand, nacido en la ciudad y cuya casa natal podemos ver en la calle que lleva su nombre. Su tumba se encuentra en la Isla del Grand Bé, frente al mar. Muy cerca está la casa Internacional de los poetas y los escritores, la única casa de la ciudad que conserva su fachada de madera.

El edificio religioso principal es la Catedral de St. Vincent. Su construcción empezó en el siglo XI y acabó en el siglo XVIII. Fue coronada en el siglo XIX con una aguja calada y posteriormente reconstruida. El presbiterio del siglo XIII está iluminado con fantásticas vidrieras. En el deambulatorio se conservan los restos de Duguay-Trouin y Jacques Cartier, dos famosos corsarios.

Vale la pena recorrer la ciudad y detenerse en las casas y rincones. Y, cómo no, también está llena de tiendas y restaurantes. Allí probamos las Kouignette de dos rellenos distintos en una pastelería que está en toda Bretaña que se llama Maison Larnicol. Parece una derivación igual de dulzona que el dulce nacional, el kouign-amann, una auténtica bomba de mantequilla y azúcar.

Saliendo ya por las puertas de la muralla para coger el bus nos acercamos un momento a ver los barcos atracados en el puerto (algunos atracción turística) y la estatua de Chateaubriand.
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  Últimos comentarios al diario  BRETAÑA, NORMANDÍA Y LOIRA (sin coche)
Total comentarios 3  Visualizar todos los comentarios

Marimerpa  marimerpa  21/11/2017 08:13   
Un gran viaje, esa ruta me gustaría hacerla algún día. Gracias por compartir el diario, ¿no te animas a ponerle fotos?

Spainsun  spainsun  29/11/2017 15:47   
Es un buen diario. Ganaría mucha vistosidad con algunas fotos.

Default https Avatar  Mercedes_L65  08/04/2018 18:33   
Muchas felicidades por el diario. La verdad es que me está sirviendo de mucha ayuda para mi viaje del mes de mayo.
Has pensado en ponerle fotos? Quedaría perfecto!!!

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Rutas-Itinerarios Tema: Rutas, Itinerarios: Valle Loira, Normandia, Bretaña
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Fecha: Lun Ago 10, 2020 06:44 pm    Título: Re: Rutas, Itinerarios: Valle Loira, Normandia, Bretaña

Thorbender . . . lo de los castillos del Loira . . .

Innegociable . Capricho de la mujer y principal motivo para visitar en esta ocasión Francia Muy feliz Muy feliz
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Fecha: Lun Ago 10, 2020 07:15 pm    Título: Re: Rutas, Itinerarios: Valle Loira, Normandia, Bretaña

A mí los castillos del Loira me gustaron mucho, de hecho diría que, junto con Alsacia - y Paris por supuesto - es mi zona preferida de Francia.

También hay que decir que los visité hace muchos años, ahora como ya estoy mas viajado soy mas exigente, o sencillamente ya he visto más cosas y no es tan fácil sorprenderme.
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Fecha: Lun Ago 10, 2020 07:38 pm    Título: Re: Rutas, Itinerarios: Valle Loira, Normandia, Bretaña

París...ay París. Eso sí que es lo que menos me gusta de Francia. Bueno, es que para mí no es la Francia Francia. Guiño Cuatro veces he estado en la capital y obviamente la ciudad es muy bonita y hay que verla al menos dos veces en la vida y tal, pero es que yo soy una enamorada de Francia, y me encantan sus pueblitos medievales (adoro el Perigord y Alsacia, claro), por algo es un país donde puedes ver la construcción de un castillo con las técnicas medievales, en Guédelon, alucinante!; y el ambiente marinero de Bretaña y la Charente Maritime. Soy una apasionada de los faros y he hecho el...  Leer más ...
aracelilop
Aracelilop
Super Expert
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Feb 05, 2010
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Fecha: Mar Ago 11, 2020 08:11 am    Título: Re: Rutas, Itinerarios: Valle Loira, Normandia, Bretaña

FranSupport yo también creo que si no te gusta mucho el tema del desembarco, quizá lo haría más light: Arromanches y Point du hoc y si acaso el cementerio americano desde el que se ve Omaha. Eso lo puedes ver por la mañana y dejarte la tarde libre para Saint Maló y dormir en Dinan para visitarlo al dia siguiente. Por ejemplo.
orome111
Orome111
Experto
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Ago 26, 2010
Mensajes: 234

Fecha: Jue Ago 13, 2020 12:09 am    Título: Re: Rutas, Itinerarios: Valle Loira, Normandia, Bretaña

Rochefort en Terre es obligatorio ir, 💖 💖 💖 💖.
Vinimos hace 15 dias y nos encantó, igual que MSM y la duna de Pilat.
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