Salimos de Barajas a las 10,25. Superamos el primer obstáculo, al que más temía del viaje, el enlace en Amsterdam era de 1:40, y temía que si hubiese un importante retraso, perdiésemos el enlace. Fue puntual y pudimos pasear tranquilamente por Schippol.
Al subirnos al avión destino Osaka ya nos sentimos en Japón. El pasaje era entero japonés y ya nos empezaban a sorprender todas las parafernalias que tenían para hacer el viaje mas llevadero.
Aterrizamos en Osaka a las 8.20 hora local, la 01,20h para nosotros y ya con cansancio preveíamos que nos quedaba un día muy laaaargo.
Lo primero que hicimos fue cambiar dinero. Aquí nos equivocamos porque cambiamos dinero de más. El cambio oficial estaba 132,5 y en la oficina lo daban a 128.2. Decidimos cambiar todo los euros que llevábamos y cambiamos 3.200€. Al ver que cambiábamos tanto nos dejaron el cambio más favorable, a 128.7.
Lo hicimos así porque, no lo habíamos pensado demasiado, teníamos miedo que las tarjetas no nos funcionaran por cualquier razón y porque el cambio ese día era el más favorable desde que lo consultábamos.
Con todo el dineral en los bolsillos ( tranquilos, porque en principio, Japón es seguro) nos fuimos a activar el JR pass de 7 días, aunque lo empezaríamos a usar el 30 de Sept y así lo indicamos. Allí solo reservamos un viaje en shinkasen, el primero de ida y vuelta a Hiroshima, porque había bastante cola y se les veía agobiados. Luego comprobamos que era lo mejor, porque hay muchas oficinas y mucho tiempo para ir reservando.
También compramos dos tarjetas que incluían un viaje a Kioto+2000 yenes en efectivo en una tarjeta Suica (menos 220 yenes de garantía de tarjeta) por 3.000 yenes. Con esto te ahorrabas bastante dinero respecto a comprar billetes sueltos.
En menos de una hora estabamos en Kioto y desde allí, nos fuimos paseando al hotel, el cual creíamos algo más cerca. En los hoteles japoneses no son muy flexibles para hacer el check in antes de las 14h, pero tuvimos suerte y pudimos dejarlo todo en la habitación, que siempre es más cómodo para organizarse.
Serían cerca de las 12h hora local (las 5 de la mañana), nos resultaba inevitable mirar el reloj para compararlo, pero había que dejarlo de hacer para adaptarse, así que dejamos de mirar el reloj e intentar superar el jet lag con ilusión.
Pero por mucha ilusión que se tenga, no podíamos obviar el cansancio, y como era algo que preveíamos, para este primer día no quisimos hacer grandes planes, quisimos avanzar, pero sabiendo que tendríamos que hacer mas de un descanso.
Como estabamos cerca de Sanjunsangendo, decidimos que sería nuestro primer templo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La verdad, posiblemente fue el templo que menos nos gustó de todas nuestras visitas, pero quizás sea debido a que es algo singular, respecto al estilo que esperabamos sintoista. Aquí compramos el libro de estampaciones donde en casi todos los templos nos harían un dibujo con letras tradicionales y con el simbolo caracteristico de cada templo.
Nuestro segundo destino del día sería Kiyomizudera. No queríamos castigar las piernas, así que nos cogimos el autobús 206, que en línea recta subía hasta el templo y que nos ahorraba una buena caminata. Pero…nos quedamos dormidos en el bus!! Madre mía… mejor seguiremos andando lo que queda del día. O mejor, vamos a meternos a comer para pillar energías.
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Cuando entras al primer restaurante en tu visita a Japón lo haces con bastante respeto. No sabes como son las formas, si te van a entender,si es demasiado tarde, si está abierto o no, o si ha cerrado ya la cocina…no importa…en seguida te darás cuenta que harán lo posible por atenderte lo mejor posible y que llegando a deshoras (para ellos) siempre te atenderán (por lo menos a nosotros). Así que en la calle que sube a Kiyomizudera probamos nuestros primeros soba de verano.
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El plato es muy sencillo, por un lado fideos, por otro wasabi y cebollino y por otro un bol con una salsa de soja muy ligera. Al verme comer, la amable camarera acudió a enseñarme a comerlos, mezclando todos los ingredientes (o parte, porque en el bol no cabe todo) en el bol. Con un solo plato y con te fresquito cargamos pilas por menos de 2000 yenes.
Necesitábamos estimulos y energía!! Salimos del restaurante con otra cara. Tanto que Kiyomizudera nos encantó, a pesar de que había mucha mas gente que en otros templos, creo que puede ser uno de los 3 más bonitos de Japón.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Hicimos las visitas pertinentes, de las rocas (imposible cruzarlas con los ojos cerrados por la cantidad de gente que había) y nos sorprendimos con todo el merchandasing espiritual que tienen los templos.
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Si que nos animamos a beber agua de la fuente “Otowa-no-taki” , cada chorro tenía una propiedad, salud, longevidad y éxito en los estudios. Beber las tres da mala suerte, así que bebimos solo de las dos de fuera, espero que se quedara fuera el éxito en los estudios, que ya no lo necesito….
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Sorprende que los japoneses, con lo mirados que son para la limpieza, bebiesen todos del mismo pocillo de mango alargado y se fíen de una aparato que con rayos ultravioletas los esterelizaba entre sorbo de usuario y usuario.
Bajamos del templo y giramos a la derecha por unas calles preciosas,
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vimos una págoda y nos acercamos a verla y desdes allí decidimos ir a Gion. A partir de aquí nos perdimos, nos perdimos bastante. Dos días después volveríamos para completar la ruta que dejamos aquí, pero con el cansancio nos perdonabamos todo.
Estuvimos callejeando por una zona muy tranquila llena de restaurantes elegantes, también vimos una tienda de antigüedades y baratijas preciosa. Me hubiese llevado un montón de cosas, algunas que habrían triunfado en España seguro. Podría haberme traído hasta un Gremlin.
Cruzamos el río creyendo que estaríamos en Pontocho, pero estabamos un puente antes. En esas, y ya siendo las 19h decidimos retirarnos andando al hotel y cenar cerca.
Acabamos en un restaurante que tenía un poco de todo, un poco occidentalizado. La comida no fue la mejor que probamos, pero nos reímos bastante con la bebida. Como la cerveza nos parecía muy cara pedimos un sucedaneo que tenían como de cerveza tostada. Lo divertido fue que nos la trajeron con una jarra que tenía licor hasta la mitad y hielos!! Vaya bomba!!
*** Imagen borrada de Tinypic ***
No me atreví a probarlo y me la bebí a morro de la botella. Luego leí que es una cerveza mas barata porque está enriquecida con cereales, ahora, lo de añadirle licor nos pareció muy, muy raro.
Pillamos con ganas la cama sobre las 21h, habíamos superado la prueba de las 34 horas sin dormir