Llegamos a Gante en tren procedentes de la Gare du Midi (Estación de en medio) de Bruselas. El hotel en el que nos vamos a alojar dos noches es el Hotel Adoma, de dos estrellas. Habitaciones y servicios correctos y cerca de bares y restaurantes no turísticos. Está justo pegado a la estación de trenes de Gante, un poco alejado del centro pero así aprovechamos y probamos los estupendos tranvías de esta encantadora ciudad.


Lo primero que hicimos fue ir al centro porque hacía tiempo que quería ver la Catedral de San Bavón, y subir hasta arriba del Belfort Gent a oir su famoso carrillón …y allí nos plantamos.
Foto aérea de la Catedral de San Bavón.

Y en frente de la Catedral está el campanario de Gante, el llamado Belfort Gent.

Fotos de la torre Belfort Gent.


Subimos hasta arriba de la torre previo pago de unos 3 €, creo recordar. También se podía visitar la sala del carrillón, que suena de película en un entorno mágico.
Alrededores de la torre.







El carrillón.

Después de ver la zona monumental y más histórica de la ciudad, nos dirigimos a la zona de los canales, que también es muy agradable de pasear, con sus callejuelas antiguas y sus preciosas casas.



Había un puesto callejero en el que poder comer en plan perritos calientes, salchichas, patatas fritas,etc.

Detalle de San Jorge en lo alto de un edificio.

En las calles digamos paralelas de los canales, hay una zona de bares con muchísima animación en sus terrazas y pubs.

Pues aunque estábamos en pleno agosto, no se podía estar a la intemperie sin una buena chaqueta.

Y aquí fue donde probé la cerveza de abadía belga que más me gustó. La volvería a pedir a partir de ahora durante el resto del viaje. En España también se vende en la sección de cervezas de importación.


Pues finalizamos la visita a Gante quedándonos un buen rato en la terraza, pues aquí también cierran tardecito….