Nos levantamos con la ilusión infantil de que el día de hoy estará impregnado de magia. Brocelandia es tierra de druidas,de hadas,es una tierra llena de leyendas,el lugar donde se dice que "vivió" la famosa bruja Morgana y donde descansa en su tumba el más célebre aún Merlin. Al subirnos al coche marcamos en el GPS "Brocelandia" como punto de interés y dejamos que nos guíe


El bosque de Brocelandia comienza al adentrarse en "el valle sin retorno",aquí podemos encontrarnos con el árbol de oro de Merlin,con su tumba y con el espejo de las hadas,un pequeño lago donde según las leyendas se reflejaban hadas y ninfas.


Una vez que llegamos a Brocelandia (un gran cartel nos confirma que hemos llegado correctamente) nos acercamos a la oficina de información que hay allí y cogemos un plano del lugar,lo tienen montado como si fuese un pequeño parque temático y eso nos decepciona un poco,no sé,le resta naturalidad...hay un circuito creado en el bosque que se puede hacer a pie,en coche o en bici,a gustos; nosotros solo vemos el árbol de oro y el espejo de las hadas,pero nos dejamos sin ver la fuente de la juventud y la tumba de Merlín,pues hemos visto fotos en la misma oficina de información y la verdad...la tumba del mago parecen unas cuantas piedras cuidadosamente apiladas y el marketing que se hace del lugar hace que nos creemos unas expectativas que se nos derrumban allí mismo

Ya nos hemos quitado la espinita de ver Brocelandia aunque nos haya decepcionado un poco, al menos podemos decir que lo hemos visto con nuestros propios ojos,desde que lo ví en un progama de "españoles por el mundo" tuve la curiosidad de verlo en persona;
no hemos estado mucho tiempo allí,aprox. 1 hora porque no queríamos gastar inutilmente el tiempo,ya que tenemos aún 2 lugares por conocer hoy,así que volvemos al coche y marcamos de nuevo en el GPS Josselin,nuestro siguiente destino.
Es conocida como la ciudad de los castillos,el más famoso y emblemático es el de los duques de Rohan y es el que mejor representa la Bretaña medieval,además se puede visitar por dentro aunque nosotros no lo hicimos. Es una sólida fortaleza prendida en la roca construida a finales del S.XIV.

Como en casi todos los sitios donde paramos buscamos la oficina de información y turismo para pedir mapas e información de la ciudad,en éste caso la oficina está justo al lado del castillo,por lo que en seguida damos con ella.
Paseando por la ciudad nos encontramos a las faldas de la catedral un mercadillo de productos de artesanía (cuero,madera,metal,etc.) y de productos gastronómicos cuyos puestecillos. como si fuesen una hilera de hormiguitas, ocupaban toda la calle abajo; aquí nos dieron a probar unos quesos y unos embutidos buenísimos y sucumbimos a comprar algunos para la cena del día.

Pasear por sus callejuelas,admirar sus coloridas casas de entramado de madera,o contemplar la ciudad vieja desde lo del campanario de la basílica de Notre-Dame-du-Roncier son algunos de los placeres que nos ofrece Josselin, aunque ésto último (lo de subir al campanario) no se lo aconsejo a nadie que sufra de claustrofobia como yo,ya os contaré por qué un poco más adelante
Después del paseo y las compras nos sentamos a comer en una pizzería en la plaza de la catedral con un ambiente muy animado de gente y de nuevo nos sorprendemos gratamente con la comida y el precio.

Después de comer y de ver por dentro la catedral nos acercamos paseando hasta la basílica y se nos antoja subir a la torre para tener unas vistas privilegiadas de toda la ciudad, ¡en qué hora se nos ocurrió! la torre tiene 140 escalones,pero este no era el problema,el problema era que la escalera era súper estrecha,de caracol,de éstas que te obligan a ir de uno en uno,de éstas que no permiten que 2 personas se crucen cuando una sube y la otra baja,de éstas que marean con sus vueltas interminables sobre sí mismas,ni una sola ventanita por dentro,solo piedra y piedra y que a mitad de camino al pararme a descansar porque me faltaba el aire al levantar la vista del suelo me doy cuenta de la ratonera en la que estoy metida

una vez conseguida la hazaña de llegar a lo alto de la torre sólo me faltó besar el suelo como hacen los Papas
Una vez en tierra firme otra vez,cuando dejaron de temblarme las piernas
Hay que saber que a Locronan no se puede entrar con coche,hay que dejarlo aparcado a la entrada en un lugar que hay habilitado para ello,el personal de allí nos dá una pegatina para el coche que permitirá el estacionamiento gratuito durante todo un año a partir de esa fecha y un mapa e información del lugar a cambio de una tasa (no recuerdo cuánto fue,creo que fueron 5€) que se destinaría a la conservación del pueblo; nos parece bien y después agradeceríamos que no hubiese coches circulando por allí,ya que romperían el encanto tan especial que tiene. Desde que dejamos al coche hasta que llegamos a la entrada del pueblo hay un trecho andando,una calle empedrada flanqueada por montones de hortensias preciosas de todos los tonos y colores de un tamaño enorme y algún que otro pequeño hotelito con encanto, con lo que el paseo bajo el sol templado ya,se hace muy agradable.

Este es un pueblo de cuento congelado en el tiempo,a cada paso que doy tengo la sensación de que estoy respirando historia,quiero imaginar cómo sería la vida cotidiana hace siglos,en estas casas de granito del XVII y XVIII; imagino carros tirados por caballos rodando por sus adoquinadas calles; es como estar en medio de un escenario al aire libre donde ruedan una película de época.
En todo el pueblo mires donde mires no verás ni una antena,ni un cable,ni un tendido eléctrico,leí en algún sitio que los cables están soterrados bajo tierra y que los carteles de las tiendas son una fiel reproducción de los antiguos que había antes para conservar fielmente la esencia de lo que fué en sus tiempos este lugar. Parece que el tiempo se detuvo aquí y que nos encontramos todo tal y como estaba hace siglos. Es precioso,nos encanta. Se respira paz y tranquilidad en medio de esa atmósfera que reina en todos los rincones y las calles de Locronan.


Este lugar está lleno de pequeños negocios familiares que viven mayormente del turismo,como la tienda de vidrio donde puedes ver cómo lo trabajan,de cerámica,cuero,jabones,antiguedades,madera,creperías,etc. Hubo una tienda que nos llamó especialmente la atención porque era una especie de licorería donde tenían la mayor cantidad por metro cuadrado de licores,vinos y cervezas bretonas de todas las clases,colores,sabores y tamaños; botellas y más botellas decoraban las paredes,repisas,mostradores y todos los rincones de la peculiar tienda, además había cofres de madera para regalar muy bien presentados, cajas de latón decoradas de galletas y dulces bretones y como no, las famosas botellas de la Coca-Cola bretona: la "Breitz Cola". Fue en una pequeña crepería en la plaza central donde probamos nuestro primer "Far bretón",un dulce típico muy conocido y que junto al resto de delicias bretonas puede ser la perdición de los que como yo,seáis golosos

Después de merendar entramos a la iglesia guiados por el sonido de la música que parecía escucharse dentro y tuvimos la suerte de escuchar los ensayos de un coro que daba un concierto esa noche. Poder escuchar el sonido del órgano,de la flauta travesera,los violines y demás instrumentos resonando en el interior mientras contemplábamos las hermosas vidrieras por donde se colaban tímidamente los rayos de sol fue una delicia para nosotros.

Y así,paseando entre las silenciosas y grisáceas calles de Locronan,descubriendo sus secretos en cada rincón,esos que han permanecido inalterables al paso del tiempo y que colman con su generosidad mostrando su belleza conservada a todo aquél que quiera acercarse a conocerlo,acabamos el día de hoy.
