La capital de Alaska; aunque mucho creen que la capital es Anchorage, no es así, tiene menos habitantes que aquella pero la capital del estado es Juneau. Junto con Hawai, la única capital estadounidense a la que no se puede llegar por carretera, sólo por barco o avión.
Fue fundada a finales del XIX por la búsqueda del oro y el nombre se lo pusieron en memoria de un minero de entonces. Desembarcamos a las 8 h y en botes, pues la marea está baja.
Habíamos decidido que lo que queríamos ver era el Glaciar Mendenhall, la estrella de la ciudad. Se trata de un área protegida de unos 20 kms y queríamos llegar en helicóptero, pues la excursión del barco permitía aterrizar en el glaciar. Es cara pero merece la pena. Te llevan a la pista de aterrizaje, donde hay un centro en el que te equipan con botas especiales y te explican normas de seguridad.
Luego te distribuyen por peso y arriba, cinco personas por helicóptero. El vuelo es espectacular (ver fotos) viendo el lago, las montañas y el glaciar cuando te aproximas.
Aterrizas en el glaciar y allí dispones de 20 minutos para patearlo. Espectacular. Ya en la ciudad hay tiendas (cómo no) con originales artesanías de ballenas y demás. Y el Museo del Estado de Alaska, no muy grande, y donde se pueden volver a leer una sección sobre la Gold Rush.
Después un paseo por el waterfront y por supuesto una cerveza en el histórico bar Red Dog Saloon, uno de los más antiguos de Alaska, auténtico saloon con su ambiente genuino de la época de los mineros (allí lo abrieron para darles de comer y beber), con su decoración de trofeos de caza, dólares, música de piano en vivo y hasta una pistola de Wyatt Earp en la pared!
