En este B&B también debías indicarle a Annete qué querías de desayuno (caliente) y a qué hora querías que te lo tuviese preparado. Madrugamos y a la hora acordada nos lo tenía listo. Los cafés, la leche, tostadas, zumos, te servías tú mismo lo que quisieses…

Después de desayunar, cogimos las maletas, pagamos a Annete y pusimos rumbo al castillo de Stirling. El castillo entra en la Explorer Pass, eso sí, el parking cuesta 4 libras (desde el parking se ve la parte trasera de la Iglesia de Holy Rude y su cementerio). A mí personalmente es el castillo que más me gustó de todos los que visitamos… tiene muchas partes reconstruidas para que puedas hacerte una idea de cómo fue, tiene guías por todo el recinto a los que puedes preguntarles lo que quieras saber, en algunas salas tienen incluso actores que, caracterizados de algún personaje, te cuenta la historia del castillo y de sus habitantes, tienen salas para los más pequeños para que toquen instrumentos de la época o incluso se disfracen como damas y caballeros medievales… Toda nuestra visita duró unas 2 horas…
Después del castillo pusimos rumbo al monumento de William Wallace, no sin antes perdernos por dentro de Stirling y pensar que no podríamos salir de allí jamás! Jajajajaja… y el GPS que no funciona cuando más lo necesitas!! Menos mal que paramos a preguntar a un par de señores y nos indicaron más o menos cómo encaminarnos hacia allí; entre los señores y que mientras preguntábamos el bendito GPS decidió ubicarse, conseguimos llegar al monumento… La entrada vale 8,50 libras/adulto. Los tickets se compran en la tienda de regalos y justo a la salida de la misma hay una parada donde te recogen los microbuses que te suben hasta arriba de la explanada del monumento… Sale uno cada 10 minutos. También hay un senderito para quien quiera subir caminando, pero hay un desnivel bastante pronunciado. Una vez en la explanada, entras en la recepción del monumento, enseñas tu ticket a otro señor y… hale! otras 247 escaleras para arriba!! Tiene varias zonas para descansar y tomar aire. En una de ellas está la (supuesta) espada de William Wallace sobre un tartán del clan Wallace, todo ello conservado en una urna de cristal. En otra de las zonas para descansar hay un mural sobre la construcción del monumento. Y cuando llegas arriba, mucho viento y unas vistas maravillosas.
En la explanada del monumento siempre hay actores representando la vida y batallas de W. Wallace. Les vimos un ratito mientras esperábamos al bus para bajar de nuevo al aparcamiento a coger nuestro coche de alquiler y poner rumbo a Edimburgo.
Mientras volvíamos de Stirling a Edimburgo a Cardean se le ocurrió que podíamos ir al aeropuerto, dejar las maletas en alguna consigna y volver al centro a devolver el coche ya sin el equipaje ya que nuestro vuelo salía a las 18’15h de la tarde y nos daría tiempo a comer en Edimburgo. Así que pusimos rumbo al aeropuerto, dejamos las maletas en una consigna (10 libras por bulto, pero si llevas 2 bolsas de mano, regateadles un poco y a lo mejor os cobran 15 libras por una maleta grande y 2 bolsas de mano…).
Una vez libres de equipaje, volvimos hacia el centro a devolver el coche de alquiler, no sin antes pasar por una gasolinera a llenar el depósito hasta arriba que como lo devuelvas sin repostar te cobran un pico! Bueno, pues llegar a la Waverly Station fue otra odisea… el GPS nos bajó hasta el palacio de Holyrood, nos llevó por detrás del parlamento, nos metió por plena Royal Mile… Vamos, que quería que nos despidiésemos de todos los lugares que habíamos estado pateando 4 días antes! Jajajaja… el caso es que cuando llegamos a devolver el coche era tarde para volver a comer al Dirty Dick’s o al Standing Order, los lugares que más nos gustaron y hubiésemos repetido sin duda, así que nos conformamos con un par de bocatas en el Subway de la estación… Como el día que llegamos a Edimburgo habíamos pillado los tickets del Airlink ida y vuelta, cogimos a la salida de la Waverly Station el autobús que nos llevaría al aeropuerto, recogimos nuestras maletas de la consigna y fuimos hacia el mostrador de facturación… Para gastar las últimas libras, nos tomamos un par de capuccinos en el café Nero del aeropuerto antes de que dijesen la puerta por la que debíamos embarcar.
Cuando llegamos a Alicante, llamamos a los chicos del Umbrella parking y en menos de 10 minutos estaban recogiéndonos para llevarnos a sus instalaciones a pagar, recoger nuestro coche y poner rumbo a casa ya que aún nos quedaban un par de horas por delante de trayecto…
Que si volveríamos a Escocia? Mañana mismo!!