Después de habernos despertado alguna que otra vez por el movimiento del barco, debido a que nuestro camarote se encontraba en la proa, amanecimos a eso de las ocho y media de la mañana para poder ir a desayunar al Restaurante el Duero (es allí donde se desayuna, bien de buffet, bien a la carta).
Ese día fue un día de exploración, ya que lo pasas navegando y es una muy buena oportunidad para investigar.
Estuvimos visitando el Spa, que por ir a verlo entras en un sorteo para recibir tratamientos gratis, vimos el gimnasio, la biblioteca, donde cogí un libro para leer...
Mi hija pequeña y yo fuimos a la piscina, porque ella quería bañarse, había bastante gente, y ella sí se bañó aunque, el agua estaba fría, pero como los niños se meten en el agua caiga quien caiga allí que estuvo tan agusto.
En la piscina se supone que no se pueden tirar, sino que hay que meterse bajando por las escaleritas, pero por desgracia casi nadie hace mucho caso de este tipo de indicaciones.
Las toallas se cogen en la cubierta de la piscina, la once, mirando desde el bar Panorama (donde te puedes pedir cualquier bebida) al final a mano izquierda. Vas con tu tarjetita (de la cual no puedes separarte) y pides el número de toallas que necesites, te apuntan en una lista y yo loque hice siempre (por si acaso) fue devolverlas cuando ya me iba y no las iba a usar. Comprobad una vez que las devolvéis que os tachan correctamente el número de toallas que habéis devuelto.
Ese día de navegación también comimos en el restaurante El Duero. Es el único restaurante que abre a medio día para dar comidas, si no hay que comer en el buffet panorama que es el que está en la cubierta once, al lado de la piscina.
En el restaurante ta,bién es buffet, pero para mí resultaba más cómodo comer allí. Llegas, le dices al camarero de la puerta cuantos comensales sois para comer y cuando hay una mesa libre te pasan.
No suele haber grandes esperas, la verdad.
Por la tarde estuvimos dando un paseo, una vez más, por el barco, mi hija pequeña fue al Capi Club y mis hijos mayores a esas alturas ya habían conocido gente en el Teens Club y se iban opr ahí con ellos, bien al club, bien a la piscina.
Mi marido fue al gimnasio.
Por la noche era la cena del capitán. Nosotros, al tener el segundo turno de cena nos tocaba estar en la cubierta cinco, en el salón Broadway a las ocho y allí estuvimos.
Mi marido llevaba un pantalón de pinzas y una camisa, yo un vestido blanco sencillo, mis hijas vestiditos monos y mi hijo unos pantalones tipo chinos y una camisa de cuadros.
Había gente súper arreglada, pero eso ya va en cada uno, yo prefiero la sencillez.
Cuando llegamos a la cubierta cinco, descubrimos que había una cola impresionante que iba desde las tiendas hasta la entrada del salón Broadway, sin embargo alguien de la tripulación nos informó de que nos podíamos hacer la foto con el segundo capitán que no hacía falta esperar tanta cola. Como nos daba igual nos fuimos y efectivamente no había ni la mitad de cola, nada que ver. Esta vez, si no recuerdo mal, tuvimos que ir a la cubierta siete, por la que también hay entrada al salón Broadway. Eso sí he de advertiros que a los que nos hicimos la foto con el segundo capitán sólo nos hicieron esa foto, mientras que los que esperaron la cola para hacerse la foto con el capitán se hicieron dos, una a la familia sola (o pareja o lo que fuese9 con un fondo como de unas escaleras tipo Titanic y otra ya con el capitán.
Ya después de haberse hecho las fotos la gente va pasando al salón Broadway para disfrutar del espectáculo de ese día. Te sirven algunos canapés y bebidas. y a disfrutar.
Bien es cierto que si el primer día el espectáculo de bienvenida no gustó, este segundo que era de el Quarter Latin nos aburrió un poco.
Después del espectáculo fuimos a cenar, que ese día es un poco especial, aunque hay que decir que las cenas, al igual que las comidas fueron buenas todos los días.