19 SEPTIEMBRE
Último día de Japan Rail Pass.
Hoy tocaba Nara, nuestros amigos estaban un poco cansados y quedamos en que ya nos veríamos por ahí más tarde, querían dormir un poco más.
Hoy era también el cumpleaños de Joan y se lo quería tomar con más calma.
Fuimos a la estación de Kyoto en metro y cogimos la JR Nara Line hasta la estación de Kintetsu Nara. En la misma estación de Nara nos compramos unos sándwich en “La Vie en France”, esas panaderías que están por todo el país, por si a mediodía todavía estábamos en el recinto de los Templos.
Seguimos un poco la ruta recomendada en la Lonely Planet.
Recorrimos la calle principal de Nara, llena de tiendecitas, hasta llegar a nuestra primera parada: el Templo Kofuku-ji, no nos detenemos demasiado ya que el recinto está en obras y algunos pabellones están cerrados, vimos el principal y la Pagoda que está chula.

Luego quisimos ir en busca de los Jardines Isui-en, decía la guía que era de los más bonitos. Por el camino nos pararon unos escolares que se ve que estaban estudiando inglés y nos tenían que hacer unas preguntas para el colegio, iba el profesor con ellos también, que majos.
Seguimos y nos topamos con la oficina de turismo donde entramos a pedir un mapa mejor del que teníamos, la chica aprovechó para hacernos unas recomendaciones de visita de las que tomamos nota, entre ellas nos dijo de un jardín justo al lado de dónde íbamos a ir.
Llegamos al jardín Yoshika, el que nos había recomendado la chica de la oficina de turismo, era pequeño y un poco descuidado, no nos gustó mucho, al menos había sido gratuito. Pasamos al siguiente, Jardin Isui-en (650Y), precioso, este sí que vale la pena.

Seguimos el camino hasta llegar a la puerta Nandai-mom, la puerta principal del Templo Todai-ji, con sus guardianes Nio. Se puede pasear libre por todo el recinto excepto para ver el Gran Buda Daibutsu-den (500Y), el mayor buda de madera del mundo.
Salimos y queríamos subir a los templos de arriba, encontramos unas escaleras que conducían al Templo Nigatsu-do, las vistas desde la terraza son muy bonitas.

Bajamos otra vez hasta una plaza y seguimos andando por un sendero hasta llegar al Santuario de Kasuga, no entramos dentro pero el entorno de este templo es precioso, en medio del bosque, con su camino de linternas, vale la pena pegarse la caminata hasta ahí.

Aprovechamos que había sombra y poca gente por la zona y nos sentamos a comernos los sándwiches y descansar un rato. Luego ya bajamos otra vez por otro camino donde pudimos comprarnos unos heladitos y un té frio, siguiendo la avenida todo recto fuimos a parar a al punto de inicio, al templo Kofuku-ji, justo enfrente hay un lago donde vale la pena detenerse un momento, la vista desde ahí es preciosa, con la pagoda detrás.

Desde ahí todo recto hasta la estación. Finalmente no nos habíamos encontrado con nuestros amigos pero es que aquello es bastante grande.
Nuestro plan era ir hasta Osaka para ver el Castillo y el distrito de Dotombori de noche. Eran las 15.00hrs y en la estación de Nara cogimos el JR Yamatoji Rapid Service hasta Tennoji, de ahí cambiamos a la Loop Line (incluida en el JRP) hasta la parada de Osakakojoen, hay una caminata buena hasta llegar al castillo pero el paseo es bonito. Llegamos y aunque sabíamos que no había gran cosa dentro decidimos entrar, ya que no habíamos entrado en ningún otro castillo en todo el viaje. Hay un poco de museo y las vistas desde arriba están chulas.

Bajamos y nos disponíamos a ir a Dotombori cuando recibí un sms de Joan que estaban ya en Kyoto y que por ser su cumple nos invitaban a cenar. Rápidamente cambiamos nuestros planes de ir a Namba y cogimos el metro rumbo a Kyoto otra vez, ya volveríamos a Osaka en otro momento.
Una vez en Kyoto fuimos hasta el hotel para ducharnos y cambiarnos y ya nos encontramos con los amigos. Les hacía gracia cenar por la zona de Pontocho, algo cansados del día fuimos en bus hasta ahí. Primero callejeamos un rato por la calle de las geishas, pudimos ver como una salía de su casa y se metía rápidamente en un taxi, luego vimos varios taxis pasar con geishas dentro, no pudimos hacer ninguna foto, pobres chicas, siempre expuestas a los turistas.

Estuvimos mirando restaurantes hasta que nos decidimos por uno. Como siempre probamos varios platos, luego dimos una vuelta por la zona de noche, toda iluminada, encontramos una callecita muy mona con sus farolillos, la verdad es que Kyoto me estaba gustando algo más que Tokyo, la encontré más tranquila y mucho menos bulliciosa. Volvimos andando hasta el hotel. Unos 20 minutos tardamos.
Antes de entrar al hotel aproveché para ir a la tienda de enfrente el hotel, Fresco, es una cadena de supermercados 24hrs, más de frutas y verduras, pues para los amantes del té aprovecho para comentar que ahí se puede comprar muchos tipos de té y muy bien de precio, y eso hice esa noche, compré al menos unos 5 o 6 tipos diferentes.
