El desembarco en Amed es movidito, hay un oleaje curioso que hace que sea algo complicado salir del fastboat en el arenal. Un monton de lugareños esperan allí para echar una mano y descargar los equipajes. Una vez en tierra, hay un pequeño caos de turistas, lugareños, transportistas y personal de la operadora del barco. No sin algo de dificultad logramos encontrar al encargado de trasladarnos a nuestro hotel en Tulamben.
Una vez en nuestro hotel, el Liberty Dive Resort, procedemos al registro. Nada más llegar te das cuenta que aquí se viene a bucear. Numerosos guías de buceo, botellas y neoprenos campan por las inmediaciones de la recepción.
Una vez hecho el registro, la recepcionista pregunta si quiero empezar a bucear hoy por la tarde, o mañana. Es curioso, no me pregunta si buceo, lo da por supuesto. Después lo comprendería.
Le comento que quiero empezar ya mismo, después de comer. Y aquí es cuando me llevo la sorpresa. El buceo aquí es todo un lujo. Me asigna un guía de buceo para mí solo y me dicen que yo bucearé cuantas veces quiera, en los sitios que quiera y a la hora que quiera, que no tengo más que decírselo a mi gúia.
La primera inmersión la hago evidentemente en el punto que ha dado fama a este lugar y que les da de comer a toda esta gente: El Liberty Wreck, un carguero americano torpedeado por los japoneses durante la II Guerra Mundial, y que fue remolcado hasta la playa de Tulamben, y en el año 1963 una erupción del volcán Agung a las espaldas de Tulamben lo empujó de nuevo al mar para que descansase eternamente en el fondo y sirviese de refugio a una multitud de vida marina.
Curiosamente dos acontecimientos luctuosos le dan vida hoy a todo este pueblo. No me imagino como sería la vida aquí antes de que el barco sirviese de imán para buceadores de todo el mundo. El pueblecito practicamente no es nada, a lo largo de la carretera se suceden los hoteles con sus centros de buceo. Fuera de los hoteles, dos pequeños restaurantes y dos tiendas. Es sitio podríamos decir que es "tranquilo".
En total en tres días hago ocho inmersiones. Las disfruto como nunca. Es una gozada llevar un guía para ti solo, buen conocedor de la zona que te encuentra pequeños bichejos que pasarían inadvertidos para alguien venido de fuera. El muchacho se lo curra, busca, señala, y mientras me recreo haciendo fotos con calma, ya está por allí al lado buscando otra pequeña sorpresa. Lo dicho, todo un lujo, y además a precio asequible.
Cenamos los tres días fuera del hotel. En uno de los restaurantes, a las cenas, unos muchachos tocan música en directo y se palpa muy buen rollito con los buceadores que los visitan, y además se cena bien y barato.
Después de cenar, regreso al hotel, el pueblo no na para más y además al día siguiente hay que madrugar.
Hechas las ocho inmersiones decido que es hora de moverse de Tulambem. No sé muy bien que hacer con las dos noches sin reservas que tenemos de comodín, pero es hora de moverse porque la familia, la verdad, se aburre un poco todo el día en la piscina. Comentar que la playa de Tulamben no vale para nada, si a ese montón de piedros se le puede llamar playa, claro.
Me asaltan un montón de dudas sobre nuestro nuevo destino porque había leído en el foro múltiples opiniones despreciando la zona sur, las zonas de los surferos cercanas al aeropuerto. Kuta, Legian, Seminyak, Jimbaran, Sanur,... ??? Finalmente, después de darle mil vueltas a la lonely planet me decido por Seminyak. Hago un sondeo en booking y me quedo con el nombre de un hotel, probaremos suerte y nos plantearemos en recepción sin reserva, a ver que pasa.
Contrato en el propio hotel el traslado a Seminyak incluyendo una parada para visitar Tirtha Gangga por el mismo precio.