No eran ni las 8 de la mañana cuando el despertador nos avisaba de que empezaba el gran día en Roma. Tras un rápido desayuno, nos armamos con cámara y demás avatares y emprendimos la visita como unos guiris más (por cierto, muchisima gente de China y de España esos días por Roma).
Salimos del hotel y salimos a parar a Santa María la Mayor, desde ahí (ya la visitaremos luego) andamos toda la Via Merulana hasta llegar a nuestro primer destino, San Juan Letrán (o para ellos, san Giovanni in Laterano), una basilica preciosa, es una de las cosas que más me sorprendió para bien; y las estatuas de marmol del interior son realmente espectaculares !!! Y a la entrada, como no, un obelisco...me encantan !


Desde ahí fuimos a ver la Scala Santa, la que hay que subir de rodillas, y quitando esa anécdota, nada muy reseñable...

Desde aquí (junto a S.Juan de Letran) fuimos por una calle que une en línea recta esta zona con el Colisseo, la Via San Giovanni in Laterano; increible, ver como desde el principio de la calle ves a lo lejos el Colisseo y se agranda un poco más a cada paso era... GENIAL !!
Por muchas veces que lo hubiera visto en internet o la tele, nada, ni comparación, espectacularmente hermoso y grande.

Junto a él, estaba el Arco de Constantino, lo cual estuvimos admirando en primer lugar, también mucho más grande de lo que me esperaba al igual que casi todo en Roma

Entramos al Colisseo, por 6'50 o 7'50 creo recordar pagamos la entrada del Anfiteatro Flavio (nombre real del Colisseo) + Foro + Palatino.
Si por fuera impresiona...por dentro todavía más, ¡¡¡ qué grande !!!, que magnifica construcción para una etapa que este siglo cumplirá 2000 años...

Salimos del Colisseo para entrar 200 metros más adelante en el recinto del Foro y Palatino.
Primeramente vimos el Foro, increible, yo soy estudiante de Historia, y ver lo que he tenido que estudiar a conciencia delante mia me impresionó, me lo esperaba más tristón, por así decirlo y para nada, es muy buena visita, si hasta incluso Julio césar sigue recibiendo día tras día flores en su tuma, y eso que hace ya 2053 años...

Tras ver el Foro subimos al Palatino, donde, la verdad me puse de barro hasta las rodillas...jaja.
No me gusto tanto, seguramente por venir de ver lo que venia de ver, pero es algo que nadie debería saltarse en una visita a Roma.

Estando en el Palatino, decidimos ir al hotel a por nuestra comida para preparar sandwiches y además comprar alguna mochilita porque mi novia no podía más con todo en el bolso, jeje.
Aprovechando la vuelta y en pleno afán "Labordeta" entramos ya a Santa Maria la Maggiore, con su obelisco, como a mi me gusta, jeje.
Preciosa, eso si, pero había bastante gente para ser un jueves por la mañana en comparación con otros lugares turísticos.
Me pareció muy bonita la capilla (no sé como se llamará, yo de cosas de Iglesias sé entre poco y nada) que había bajo el altar y el estupendo baldaquino; es más había incluso un papa en posición de rezo con una escultura imponente.
Ah ! y no os quedeis con la entrada principal solo de S. Maria la Maggiore, ver las dos caras del edificio, son estilos totalmente contrarios, cosa realmente curiosa y bonita.


Desde ahí volvimos a bajar la Via Cavour para, a la altura del Metro Cavour subir escaleras y ver San Pietro in Vincoli, pero estaba cerrado de 13 a 15 así pues decidimos volver otro día.
Seguimos bajando Cavour, volvimos a circundar el Colisseo, pasamos junto al palatino y, en el Circo Massimo comimos nuestros ricos sandwiches (cuando llevas tanto andado, todo sabe rico, jaja).
He de decir, que el Circo Massimo fue la mayor decepción de todo Roma, me esperaba algo más que un parque nada cuidado donde sólo hay restos de botellones recientes; casi me gustó más el edificio de la FAO que hay al lado.

Tras comer cruzamos de punta a punta el Circo Massimo y fuimos a Santa Maria in Cosmedin, no por la modesta iglesia, sino como todos por la archiconocida, Bocca Della Veritá, y claro, como no podíamos ser menos esperamos 10 minutos de cola para meter la mano, jeje

Junto a la Bocca estaba el Foro Boario, que desgraciadamente, estaba en gran parte en remodelación, pero aun así, el templo de Hercules me pareció mayor de lo que aparenta en los libros

Desde aquí seguimos caminando unos metros junto al río y cual fue nuestra sorpresa cuando estabamos ya encima del Foro que esa misma mañana me había deslumbrado, desde ahí la vista era increiblemente mejor si cabe.

A la vuelta de este idílico "balcón" y tras subir unas pesadas escaleras llegamos al Campidoglio, que ya no teníamos pensado verlo, porque según el itinerario que llevábamos previsto, tras la Bocca Della verita volveriamos al hotel, pero nada, el tiempo jugaba a nuestro favor y hasta las 6 de la tarde que anocheciera aun teniamos algo más de 3 horas.
En el Campidoglio todo es grande, mucho más grande de lo que podían aparentar esas esculturas por internet, más que ninguna la ecuestre de bronce (no es la real, esa está en el vecino Museo) de Augusto.

Y bajando el Campidoglio, llegamos al sitio que más me maravilló en cuanto a dimensiones se refiere, ni Vaticano ni Colisseo, sino el Monumento a Vittorio Emmanuelle II; ese mismo hombre que me entró como pregunta de examen tan sólo una semana atrás tenía un monumento tan magnifico y maravilloso que no pude olvidarme de él en todo el viaje, desde cada altura intentaba su fácil búsqueda. Es de unas proporciones desmesuradas, ni en manuales, libros, internet o televisión me aprecía ni 4 veces tan grande, genial, no olvideos verlo (lo vereis sin problemas, destaca por encima de todo en varios kilómetros a la redonda). Lo unico ligeramente malo, es que estaba en proceso de remodelazión parcial, pero eso no importó. (Por cierto, unos españoles fueron llamados la atención por sacar la bandera española en el monumento y hacerla ondear).
Y, azarosamente, coincidimos con un cambio de guardia de la Tumba del Soldado Desconocido (I Guerra Mundial) que se encuentrá aquí, por lo que vimos el particular método de cambio de turno.

Vimos después el Foro trajano que estaba en remodelación, por lo que tan sólo lucía su columna.
Ya que estabamos en faena, y para desgracia para mi chica, fuimos andando (como a todos los sitios ese día) a Santa Maria Sopra Minerva, para ver su curioso obelisco (sí, uno mas, bien para mi, jaja) pero asentado sobre lomos de un elefante.

De aquí fuimos al inmenso Panteón, y digo inmenso porque era de unas proporciones descomunales, me encantó por fuera, no tanto por dentro, ya que la oscuridad reinaba en el templo, y no lucían, y apenas se veían las tumbas de Rafael o el mismisimo Vittorio Emmanuelle II (lider de la unificación italiana, el mismo que el del monumento, que como rey de Saboya consiguió hacer a italia nación en los lejanos 1870).

Tras el Panteón, no podíamos desaprovechar la situación y decidimos ir (más bien pedí ir, mi chica ya no podía más, jeje) a la Piazza Navona.
En una palabra: ESPECTACULAR
Bonito es poco, precioso es poco, que fuente, esa Fontana di 4 fiumi, esa fuente de los 4 ríos es realmente precioso, está increiblemente trabajada y cada detalle aprece real, me quedé tan embelesado con esta plaza que a nuestra vuelta dos días ams tarde me tuve que llevar una pintura a acuarela de la plaza de las que venden in situ (mi chica se la llevó de la Fontana di Trevi).
Aprovechamos para admirar la plaza y la fuente comiendonos uno de los famosos helados.

De aquí decidimos volver al hotel, pasando por la Fontana di trevi, tan nombrada y tan famosa y...
Se quedan cortos, entre esto y la Piazza Navona pensaba que el viaje ya habia merecido la pena, así como esos 4 pies destrozados que teniamos. Una belleza, si la Piazza navona fue increible, esto es la madre de todas las preciosidades... LO MEJOR sin duda alguna... era más maravillosa y mayor si cabe de lo que esperábamos; y lanzamos la moneda de rigor, como buenos turistas, jeje.

Volvimos por la Via del Tritone, y decir que junto al Circo Massimo, la fuente del Triton la otra decepción... no me gustó, además que con lo mal que conducen en Roma, verla era un pseudo-suicidio (mal es poco, jamas pararán, da igual que esté en rojo y les vean los carabinieri, les da igual, es lamentable y bochornosa su manera de conducir y aparcar, patetico, realmente patetico)

Des ahí bajamos por Via Delle Quattro Fontane (ya no me daba tiempo a ver Santa Maria della Victoria, con su Éxtasis de Santa Teresa, lo único que me faltó para tener una visita completa a la capital lacial), y vimos la famosa esquina de las cuatro fuentes y, esta fue mala, pero bueno, no esperaba más, y al igual que en la Fontana del Tritone, hay que jugarse la vida por una foto.

Y ya, unos cientos de metros más y llegamos al hotel (bueno, pasamos a un supermercado Sma a comprar provisiones y agua, ojo al gua, que te la cuelan con gas y eso no es ni casera). Por fin, 10 horas sin parar, de 8 a 18 horas, de andar, habíamos conocido el grueso de la capital, y esoq ue como os dije mis planes llegaban hasta la Bocca Della verita.
Espero que os este gustando y no os parezca muy pesado y largo.
Un saludo y hasta el Tercer Dia: Vaticano