Viajar a Nueva York siempre habia sido la gran ilusión de Cecilia. A mi particularmente era un destino que no me llamaba la atención, pero la impresion que tengo después de haber estado allí es completamente distinta. Nueva York merece la pena, por muchos motivos.
Reservamos los billetes desde la página de rumbo, el precio final fue de 598 euros i/v con Continental Airlines. Los asientos no eran excesivamente amplios pero eran cómodos, e incluian una pantalla en cada asiento donde ver peliculas o escuchar música, lo que hace más llevadero el viaje. El hotel lo reservamos con booking, se llamaba Latham Hotel, los comentarios eran positivos en cuanto a ubicación, que era lo que nos importaba, y no tan favorables en los demás aspectos. Hay que tener en cuenta que el precio final es el precio de la reserva más un 13% de impuesto municipal más un suplemento de algo más de tres dólares por persona y noche por otro impuesto (tax). En nuestro caso, el precio de 7 noches en habitación doble era de 833 dólares, y el precio final que pagamos fueron 1.059 dólares (el tipo de cambio en septiembre de 2008 era aprox. 1.44).
Llegó el dia de cruzar el Atlantico por primera vez en nuestras vidas. La duración del vuelo fue de más de 7 horas, con total puntualidad.Tras un pesado viaje y sin divisar Manhattan antes de aterrizar, llegamos a Newark, sobre las 2 de la tarde, preparados para los duros controles americanos, que en realidad no fueron para tanto. Te dan un formulario que debes rellenar (y te lo dan 3 minutos antes de aterrizar y metiendote prisa, anda que no habian tenido tiempo) y un tipo en una ventanilla te pide que pongas la huella en un par de sitios y comprueba los datos del pasaporte. No mas de 5 minutos. Tras recoger las maletas, salimos a coger un taxi que nos lleve al hotel. Seguimos sin divisar Manhattan.
En el taxi, antes de subir, una persona te pregunta a que zona vas, y te da un ticket con el precio final que debes pagar más peajes. Supongo que habrán timado a tantos extranjeros que han tenido que tomar esta medida, que me parece muy buena. En nuestro caso el precio del trayecto fue de 50 dólares mas 9 en peajes. Ahí empezamos a dudar si había o no que dar propina al taxista, pero al tener el ticket no se lo dimos y no nos lo pidio (en restaurantes si nos lo pedian, o mas bien, lo sugerian). El viaje en taxi fue curioso, es uno de los coches más cutres en los que he montado, pero tuvimos nuestra primera vision del skyline de Manhattan, y siempre lo recordare.
Sobre las 4 de la tarde llegamos al hotel. Nuestra habitación tenia vistas a un muro de ladrillos (tal cual), y habia sensación de humedad, pero la verdad es que estaba limpio, y sobre todo, bien situado en la 28 con la 5ª. Al salir, a pesar de haber preparado el viaje y haber visto el plano tantas veces, nos dimos cuenta que las distancias no son tan grandes como parecen, y nada más girarnos vimos ante nosotros el magnifico Empire State, y detrás el Flatiron, y al no tener planeado nada para el primer dia, decidimos dar un paseo sin ningun rumbo fijo, comprobando que la mayoria de los tópicos que tantas veces hemos visto en las peliculas eran ciertos. Las carreteras llenas de taxis amarillos (ford linconl en su mayoria), los puestos callejeros de comida rapida desde un dolar, por supuesto el humo blanco de las alcantarillas... La primera toma de contacto con la ciudad fue espectacular.

Estuvimos paseando por la 5ª avenida hasta llegar a la 42, pasando por el Empire State, la Biblioteca Pública, y seguimos por la 42 hasta llegar a la Grand Central Terminal, la estación central, junto al Chrisler Building, uno de los edificios más bonitos de NY. En la mayoría de los edificios colgaban banderas americanas, y en algunos habia una en cada ventana, el sentimiento de patriotismo de ese pais es tremendo. Tras cenar algo, dimos un paseo por Times Square. La verdad es que es dificil describirla, puesto que esperas encontrar una gran plaza repleta de luces de todos los colores, pero la realidad es mucho más impresionante aún. Paneles luminosos de tamaño desmesurado dar un encanto a esta plaza dificil de igualar. Otro de los tópicos que se cumplio fue el del tipico policia charlando con la gente (que se hacian fotos con los turistas) y las enormes limusinas. No podria dar un numero de la cantidad de limusinas (a cual mas grande) que pudimos ver.
El jet lag estaba haciendo mella en todos. Eran las 8 de la tarde pero ya estabamos rendidos (6 horas menos, para nuestro cuerpo eran las 2 de la mañana). El primer dia en la ciudad fue increible, cumplio las espectativas de todos.
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Reservamos los billetes desde la página de rumbo, el precio final fue de 598 euros i/v con Continental Airlines. Los asientos no eran excesivamente amplios pero eran cómodos, e incluian una pantalla en cada asiento donde ver peliculas o escuchar música, lo que hace más llevadero el viaje. El hotel lo reservamos con booking, se llamaba Latham Hotel, los comentarios eran positivos en cuanto a ubicación, que era lo que nos importaba, y no tan favorables en los demás aspectos. Hay que tener en cuenta que el precio final es el precio de la reserva más un 13% de impuesto municipal más un suplemento de algo más de tres dólares por persona y noche por otro impuesto (tax). En nuestro caso, el precio de 7 noches en habitación doble era de 833 dólares, y el precio final que pagamos fueron 1.059 dólares (el tipo de cambio en septiembre de 2008 era aprox. 1.44).
Llegó el dia de cruzar el Atlantico por primera vez en nuestras vidas. La duración del vuelo fue de más de 7 horas, con total puntualidad.Tras un pesado viaje y sin divisar Manhattan antes de aterrizar, llegamos a Newark, sobre las 2 de la tarde, preparados para los duros controles americanos, que en realidad no fueron para tanto. Te dan un formulario que debes rellenar (y te lo dan 3 minutos antes de aterrizar y metiendote prisa, anda que no habian tenido tiempo) y un tipo en una ventanilla te pide que pongas la huella en un par de sitios y comprueba los datos del pasaporte. No mas de 5 minutos. Tras recoger las maletas, salimos a coger un taxi que nos lleve al hotel. Seguimos sin divisar Manhattan.
En el taxi, antes de subir, una persona te pregunta a que zona vas, y te da un ticket con el precio final que debes pagar más peajes. Supongo que habrán timado a tantos extranjeros que han tenido que tomar esta medida, que me parece muy buena. En nuestro caso el precio del trayecto fue de 50 dólares mas 9 en peajes. Ahí empezamos a dudar si había o no que dar propina al taxista, pero al tener el ticket no se lo dimos y no nos lo pidio (en restaurantes si nos lo pedian, o mas bien, lo sugerian). El viaje en taxi fue curioso, es uno de los coches más cutres en los que he montado, pero tuvimos nuestra primera vision del skyline de Manhattan, y siempre lo recordare.
Sobre las 4 de la tarde llegamos al hotel. Nuestra habitación tenia vistas a un muro de ladrillos (tal cual), y habia sensación de humedad, pero la verdad es que estaba limpio, y sobre todo, bien situado en la 28 con la 5ª. Al salir, a pesar de haber preparado el viaje y haber visto el plano tantas veces, nos dimos cuenta que las distancias no son tan grandes como parecen, y nada más girarnos vimos ante nosotros el magnifico Empire State, y detrás el Flatiron, y al no tener planeado nada para el primer dia, decidimos dar un paseo sin ningun rumbo fijo, comprobando que la mayoria de los tópicos que tantas veces hemos visto en las peliculas eran ciertos. Las carreteras llenas de taxis amarillos (ford linconl en su mayoria), los puestos callejeros de comida rapida desde un dolar, por supuesto el humo blanco de las alcantarillas... La primera toma de contacto con la ciudad fue espectacular.

Estuvimos paseando por la 5ª avenida hasta llegar a la 42, pasando por el Empire State, la Biblioteca Pública, y seguimos por la 42 hasta llegar a la Grand Central Terminal, la estación central, junto al Chrisler Building, uno de los edificios más bonitos de NY. En la mayoría de los edificios colgaban banderas americanas, y en algunos habia una en cada ventana, el sentimiento de patriotismo de ese pais es tremendo. Tras cenar algo, dimos un paseo por Times Square. La verdad es que es dificil describirla, puesto que esperas encontrar una gran plaza repleta de luces de todos los colores, pero la realidad es mucho más impresionante aún. Paneles luminosos de tamaño desmesurado dar un encanto a esta plaza dificil de igualar. Otro de los tópicos que se cumplio fue el del tipico policia charlando con la gente (que se hacian fotos con los turistas) y las enormes limusinas. No podria dar un numero de la cantidad de limusinas (a cual mas grande) que pudimos ver.
El jet lag estaba haciendo mella en todos. Eran las 8 de la tarde pero ya estabamos rendidos (6 horas menos, para nuestro cuerpo eran las 2 de la mañana). El primer dia en la ciudad fue increible, cumplio las espectativas de todos.
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