24 de junio
Nuestra etapa en NY llega a su fin. Nos tenemos que levantar temprano, nuestro vuelo sale a las 10 y pico, pero hay tanto que hacer... Desayunamos como cada día, y asegurándonos de no olvidar nada, abandonamos el apartamento, dejando las llaves dentro para que las recoja el casero. Nos vamos al metro, pero esta vez nos dirigimos hacia Howard's Beach. A medio camino nos damos cuenta que no hemos cogido el metro que tocaba, el nuestro no llega a Howard's, así que nos bajamos en la primera parada tras darnos cuenta, y esperamos al siguiente. Por suerte parte del recorrido es común. El lío viene porque la línea azul en dirección este se desdobla a poco de llegar a Howard's Beach y habíamos cogido la rama que no era. Una vez en Howard's, cogemos el air train que nos deja en la terminal que toca para los vuelos de United Airlines, facturamos y esperamos un ratito antes de embarcar. El vuelo, sin incidencias, dura unas 6 horas, pero con el cambio horario de costa a costa, llegamos a San Francisco antes de las 2 del mediodía. Tras recoger el equipaje muy rápidamente, vamos a comer algo rápido en el Subway del aeropuerto. Ya llenos, nos acercamos a la terminal en la que se encuentran las agencias de alquiler y vamos a la de Alamo, donde tras 10 minutos de esperar, nos atienden muy amablemente (como en todas partes), y en 5 minutos está todo listo para recoger el coche a unos pocos metros de la oficina. Nos indican que podemos recoger un Nissan negro prácticamente nuevo, un SUV (aquí el modelo se llama Qashqai, allí Rogue).
Descargamos equipaje, instalamos el GPS que traíamos de casa y nos dirigimos al norte, hacia la city, siguiendo el lento tráfico entre el aeropuerto y la parte sur de la ciudad. Tenemos el hotel bastante céntrico en la zona turística, el Civic Center Inn, el barrio está lleno de restaurantes y locales chinos/tailandeses... Nos registramos, echamos un vistazo a la habitación, dejamos el coche en el aparcamiento del motel, y salimos a aprovechar la tarde. Creíamos que estábamos cerca de la zona del puerto, pero tras un buen rato andando, nos damos cuenta que no estamos tan cerca. Dirigimos nuestros pasos hacia Lombard Street, para ver una de las calles más famosas, con sus pronunciadas curvas y las pendientes tan brutales (por otra parte, muy habituales en Frisco). La calle Lombard es muy larga, el tramo de las curvas está entre Hyde y Leavenworth, y desde el punto elevado (Hyde), se tiene una buena vista del islote de Alcatraz.
Una vez visto este típico punto turístico, bajamos por Hyde hasta la zona del Fisherman's Wharf, para ver como dan la vuelta a los tranvías en el parque frente a Beach Street. Después deambulamos por la zona de diversión por excelencia, empezando a notar los efectos del viento. Hay un dicho americano que dice que :"No hay invierno más frío que el verano en San Francisco". Cierto. Aviso a navegantes, coged ropa de abrigo para visitar San Francisco, incluso en verano.
Llegamos hasta el Pier 39 para ver los leones marinos, pero también están de vacaciones, y sólo queda uno de guardia a lo lejos. El sol empieza a caer, y pronto el frío será peor, así que nos metemos en un restaurante a cenar, el Wipeout, situado en el mismo Pier 39. Cantidades ingentes de comida, bastante sabrosa y a precio más que aceptable, incluso estando situado en una zona tan concurrida como ésta.
Mientras esperamos a que nos sirvan intento llamar a mi amigo Steven, con quien tenemos que quedar para vernos, pues desde que le conocí en Borneo en 2007 no hemos vuelto a vernos, pero hemos mantenido siempre contacto por mail. No consigo dar con él, ya probaré mañana.
Un dato importante para ahorrar unos dólares: con las comidas, si pedís agua del grifo (perfectamente potable), no os la cobran. Aunque los refills suelen ser gratuitos, la bebida que pagas suele ser proporcionalmente más cara que la comida.
Tras la cena, empezamos a remontar en dirección al motel, pasando otra vez por Lombard, esta vez de subida. Tenemos una larga caminata por delante, pero nos irá bien para soportar el frío que hace. Llegamos al motel exhaustos: entre el cambio horario y la larga caminata, nos vamos derechitos a dormir.